El arte de meter cizaña

Tengo una amiga que ha permanecido toda la vida enfrentada con su hermana por culpa de su madre.La buena mujer se pasaba el día enfrentando a una hermana contra la otra y el problema es que ellas cuando su madre no mediaba se encontraban bien juntas.La historia era  la de siempre  «tu hermana dice…» «tu hermana ha hecho»…y al final lo que se creaba era una especie de resentimiento que no ha hecho más que enfrentarlas.

Por lo cerca que he vivido esta situación me consta que esa madre adora a sus hijas y me resulta imposible entender qué motivo la lleva a convertirlas en rivales.El problema es que ahora ellas han sido conscientes del «juego» que lleva su madre y han mejorado mucho su situación, de lo contrario probáblemente ya ni se hablarían.

Como éste caso hay muchos a diario, la gente disfrutamos con el morbo de generar conflictos entre los otros, a veces incluso aprovechamos medias verdades para hacer creer una mentira.

Un día me dí cuenta de que yo también lo hacía, me enfadé conmigo misma porque me dí cuenta de que nada de lo que le había explicado a una persona de otra, hacía ningún bien a ninguna de las tres, no era bueno ni para quien lo escuchaba, ni para quien lo había dicho…ni siquiera era bueno para mí, de hecho yo era quien me sentía peor.Por todo esto intento mejorar cada día y cuando voy a explicar algo me pregunto si es bueno para otra persona lo que voy a contar o mejoro en algo la situación.Que duda cabe que todavía me queda mucho para mejorar , pero ahora soy minimamente consciente de cómo puede ayudar o perjudicar un simple comentario que se diga y todavía más con la intención que se haga.

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