Con Mirinda se vivía mejor

La pregunta no es como cruza el pollo la carretera porque nunca llegué a saber si era pollo o polla o si la carretera estaba asfaltada. Tampoco me preguntéis sobre si fue primero la gallina o el huevo porque el colesterol me nubla la vista sólo de pensarlo.

Con Calimero se vivía mejor

Lo cierto es que cada día nos complicamos más la vida, antes hacíamos las dietas (me refiero hace 20 años) sabiendo lo que engordaba o lo que no, sólo teníamos en cuenta calorías y el modo de cocción. Ahora hay que saberse enteras tablas de proteínas e hidratos, saber diferenciar entre cenas glucídicas o proteo-lipídicas, o bien, tener unas tablas bajadas de Emule con bloques para seguir la dieta de la Zona. Y es que cada día es todo más complicado.

Antes ibas al médico y te diagnosticaba directamente sobre lo que le parecían síntomas y teniendo en cuenta los detalles que nosotros aportábamos, ahora antes de la visita introduces en el Google todo lo que te duele y acabas llegando a la consulta pidiendo directamente un medicamento para la sífilis o la silicosis. Y es que lo queramos o no, el mundo avanza a pasos agigantados.

Ya no compramos música, nos la bajamos. Los libros se leen en Pda, formato word, excel, star office o sing star, el caso es tener la pda bien a la vista y si encima parece que sabes manejarlo pues mucho mejor.

¿Dónde ha quedado aquello de comprar la leche fresca en bolsa?, ahora cada vez los bricks son cada vez más complicados y diabólicos artilugios con una pestañita que siempre acaba rompiéndose en detrimento de un maltrecho mármol y de un cola-cao que permanece ávido a la espera.

Nuestro pelo ya no se conforma con champú de huevo, ahora necesita oxígeno, ¿oxigeno?, sí oxígeno para nutrir el pelo y para que quede tan sedoso como el pelucón del anuncio del Pantene. Eso sin tener en cuenta, que antes de ponerte esto en el pelo debes aplicar una mascarilla (si es de leche mejor que mejor) y un anti-crespo como es debido. Total, que cuando te secas el pelo y ves que no te ha quedado como la Mónica Bellucci te pones como una moto porque para mantener semejante arsenal estético has tenido que vender hasta unas letras del tesoro que heredaste de tu tío-abuelo.

Nuestros abuelos no se lavaron los dientes en su vida, ahora nosotros debemos aplicar las tiras blanqueantes Crest, la pasta de dientes no sin antes haber pasado la seda dental, el enjuague bucal y espero ansiosa a ver quién es el espabilado que inventa el desodorante bucal para quitar la pesturria que te deja el enjuague. Y lo peor de todo esto, es que levante la mano quien no tiene un empaste de la talla de un camello escocido.

Y es que virgen del abrigo de pana verde, después de tanta dedicación a uno mismo, lo peor de todo es que seguimos teniendo la autoestima a la altura del Nautilus (es decir, subacuático), porque si vivimos en una sociedad en la que no se permite ser gordo, dejado, feo, o con un acné que recuerde un suculento plato de arroz con leche, lo mínimo sería aceptarnos y dejar de invertir tanto tiempo, dinero y sentimientos en uno mismo.

Suerte que la gente que me rodea me quiere más que yo que si no….

PD: no fue el pollo el que cruzó la carretera, en realidad la carretera en un concepto Freudiano que engulló al pollo cual vagina depilada al estilo caribeño (es decir, un triangulito en la parte superior del pubis)

2 comentarios sobre “Con Mirinda se vivía mejor”

  1. Oyes, eso lo has dicho tu!!!, yo me puedo permitir el lujo de ser feo y calvo, chincha, chincha!!!

  2. Pues si mira…calvo si que eres , pero de feo ná de ná eh….. que tu eres lo más presioso que ha pario mare!!!

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