Indefenso

El miércoles pasado acompañé a mi padre al cardiólogo. Cogí fiesta porque por la tarde tenía que quitarme el balón y por primera vez quería acompañarlo para ver las pruebas y comprobar un poco como iba todo. La verdad es que desde ese día no paro de darle vueltas a lo indefensos que están la mayoría de personas mayores.

Los resultados de las pruebas hicieron que le cambiaran la medicación puesto que el ecocardiograma mostraba que le va muy rápido el corazón. En la anterior visita le pidieron que llevara una lista de la medicación que está tomando y la verdad es que me quedé horrorizada de ver la cantidad de pastillas que toma cada día. Hace días que también me doy cuenta de que con 77 años aquel hombre culto que despertaba mi admiración ha ido decayendo en muchos aspectos, se está perdiendo en su memoria y me doy cuenta de que recuerda pasajes muy lejanos de su vida pero olvida lo que ha comido apenas unas horas antes. Fue un poco preocupante y me quede un poco tocada al ver como durante casi toda nuestra vida dependemos de alguien, ya sean padres, parejas, hijos….es difícil entender que aunque estemos o nos podamos sentir solos, necesitamos constantemente de los demás.

Cuando acabamos la visita le llevé a casa y para mi preocupación me percaté de que no se tomaba las pastillas tal y como estaban prescritas, decía que algunas no se las tomaba casi nunca y de otras ni siquiera tenia. En total 14 pastillas diarias. Me pareció tan complicado que fui a comprarle un pastillero para separar las dosis entre desayuno, comida y cena.

Pensé que había conseguido solucionar el tema de la medicación, pero ahora me doy cuenta de que desde que se las toma se encuentra peor, tiene dolor de riñones y está más cansado, me pregunto si alguno de esos medicamentos le está haciendo algún efecto adverso. Afortunadamente dentro de 12 días tenemos visita otra vez, así podremos hablar más detenidamente con el médico sobre la salud de mi padre.

En el fondo de mi corazón sigue siendo mi héroe, aquel hombre que me sentaba en sus rodillas y me enseñaba a leer y escribir apenas con 3 añitos. Dicen por ahí que antes de nacer, cuando sólo somos energía, elegimos a nuestros padres… me gusta creer en ésta especie de cuento y sentir que aunque probablemente cambiaríamos algunas facetas de las que hemos vivido con ellos,  son parte de nuestro tesoro y somos el resultado de muchas de sus actuaciones y de las circunstancias que nos han tocado vivir.

Un comentario sobre “Indefenso”

  1. Me ha gustado mucho tu escrito. Has tocado un tema que nos recuerda algo bastante delicado en estos tiempos que vivimos. Esta sociedad hiperactiva que estamos construyendo entre todos parece que nos esté programando para atender a aquello y a aquellos que nos sean de utilidad, así aquellas personas de la tercera edad que no pueden valerse por si mismas pierden el valor y la utilidad para nosotros y las dejamos de lado sin tener en cuenta que luego eso se volverá contra nosotros porque un día estaremos en su lugar, en su soledad. Bien por ti, Silvia, la única forma de cambiar las cosas es con el ejemplo. Dar nuestro tiempo a las personas que lucharon por nosotros en nuestra infancia como se merecen no es perder el tiempo, es DAR.

    Besos,
    David

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