La máscara de hierro

Hace unos pocos años pasé por una profunda crisis existencial. Poco a poco fuí adentrándome en el mundo espiritual buscando respuestas, hasta ese momento mi concepto del mundo era bastante cartesiano y lo espiritual empezó a impregnar mi vida con resultados bastante positivos, antes me consideraba agnóstico, ahora no lo se, las dudas ahí están. Pasé de puntillas por varias vertientes espirituales, una de las que más me atrajo – y que me sigue atrayendo – es el budismo, hasta que me topé con la magnífica obra de Antonio Blay, un psicólogo catalán precursor de la psicología transpersonal en España, entonces busqué algún antiguo alumno de A. Blay para que me iniciara ya que Blay había fallecido unos veinte años atrás. Desde hace casi dos años estoy haciendo un curso que sigue la línea de Trabajo de Blay. Una de las primeras cosas que hay que descubrir en el Trabajo de Blay es el personaje que representamos.

Para Blay el personaje es el resultado de tres “yoes”: el yo-reprimido (K.Wilber lo llama sombra), el yo-idea y el yo-ideal. Cuando un niño nace recibe principalmente dos presiones: la presión interior del inconsciente que le induce a mostrar de forma espontánea sus impulsos naturales y la presión exterior del mundo que quiere imponerle un modelo social, además el niño necesita los cuidados físicos y emocionales de los padres para poder sobrevivir y se encuentra en una indefensión absoluta pesando muchas exigencias sobre él. Entonces en el niño se produce una lucha interior, tiene que decidir si sigue sus propias tendencias naturales, perdiendo la aceptación de los padres, o reprime esas tendencias e intenta conseguir la aceptación de los padres (posteriormente de la sociedad) de los que depende para sobrevivir.

Libros Blay

Normalmente el niño empieza a reprimir lo que la sociedad no acepta creándose un yo-reprimido en el inconsciente (en el inconsciente no sólo hay eso) y se forma una idea de si mismo que hace la función de aduana, de frontera, de lo no aceptado por la sociedad, esto es el yo-idea. El yo-idea pregunta después de haber interiorizado el modelo social: ¿mi conducta es útil y beneficiosa desde el punto de vista social?, y se olvida completamente de lo que necesita interiormente como ser humano. Este yo-idea es útil para controlar los impulsos pero no representa su propia identidad, aunque el niño desde pequeño se empieza a identificar con ese yo-idea. Pero toda esa energía que queda reprimida en el inconsciente está continuamente presionando al consciente para salir y esta energía es la que crea la necesidad de acabar de vivir eso que no ha podido vivir, crea la necesidad del yo-ideal o yo-idealizado, lo que quiero llegar a ser para ser aceptado plenamente por la sociedad. Ya que no puede ser pleno mostrándose de forma espontánea y natural, busca esa plenitud, esa realización, en el reconocimiento y la aceptación total de la sociedad en la que se ve inmerso. Ese montaje personal, es un nivel de conciencia en el que nos confundimos con ciertas ideas, sentimientos y formas de reaccionar introducidas en nuestra mente durante la infancia, y eso es lo que A.Blay llama el personaje.

Bueno, hasta aquí he explicado según la teoría de Blay lo que es el personaje. Pero en el mundo condicionado de los seres humanos hay un elemento estructural de la personalidad que no está formado por ideas falsas como lo es el personaje, es lo que Blay llama el yo-experiencia, que podríamos decir que es la autentica personalidad en el mundo condicionado. Si el personaje es aquello que se da como resultado de reprimir lo no tolerado por la sociedad y de interpretar una serie de papeles con el objetivo de que la sociedad me acepte, el yo-experiencia es aquello que hemos vivido hasta el fondo y desde el fondo, es decir de un modo consciente y activo. El yo-experiencia es todo aquello que hemos desarrollado gracias a las experiencias vividas conscientemente, movilizando las energías sin reprimirlas. El yo-experiencia sólo puede vivirse en el presente, es la capacidad de hacer aquí y ahora con lo que tenemos disponible, con lo que hemos desarrollado. Todo aquello que he desarrollado en el mundo condicionado me proporciona seguridad interior y paz, cuanto más alejado del yo-idea y de la idealización más viviré una evidencia profunda de mi mismo. Pero si vivo identificado con el personaje en lugar de seguridad obtendré miedo, crispación, inseguridad, tensión, … Por ejemplo si no hemos desarrollado la capacidad de hablar en público porque nos hemos identificado con ideas de infravalorización, el yo-experiencia en esa faceta estará donde esté, e intentaremos huir de la posibilidad de hablar en público sintiendo miedo pero a su vez impediremos que el yo-experiencia se desarrolle.

Tanto el personaje como el yo-experiencia pertenecen al mundo condicionado, es decir están sujetos a los tres láksanas: duhkha, anitya y anatman. Duhkha se traduce como sufrimiento o insatisfacción aunque a mi últimamente me da por traducirlo como incompleto o no-pleno. Anitya se traduce como lo impermanente y Anatman como carente de existencia inherente, es decir que nada del mundo condicionado existe por derecho propio, que no hay un yo individual separado del resto, que todo lo que existe en la existencia condicionada existe gracias a unas condiciones que sin ellas no podría existir, por ejemplo las personas dependemos del alimento, del sol, de las relaciones con otros seres, etc y sin ellas no podríamos existir, no existimos por derecho propio como algo separado del resto… Por lo tanto la existencia condicionada es incompleta, impermanente e inexistente por derecho propio porque todo depende de causas que lo preceden.

 Antonio Blay

El yo-experiencia depende de lo que hayamos desarrollado durante nuestra existencia y no podemos reclamar que sea de otro modo, no podemos pedirle peras al olmo, lo que hemos trabajado hasta el fondo y desde el fondo es lo que hay. Aunque el personaje y el yo-experiencia son condicionados, el personaje es el modo de no-ser y el yo-experiencia es el modo de ser. Percibir la existencia condicionada con sus tres láksanas en budismo es llamado vipasyana, no es percibir sólo de un modo intelectual sino completo, y esto en castellano se podría traducir como “clara visión”. Los budistas dicen que al entrar en la “clara visión” nos alejamos de lo condicionado y entramos en la corriente de lo incondicionado. Según el budismo lo incondicionado no está separado de lo condicionado, sino que es lo condicionado cuando se percibe en su máxima profundidad, yendo directamente al fondo de lo condicionado. Entonces, llegados a este punto, Blay dice que hay un yo-central y más profundo, que no se hace a través de las experiencias, y que está compuesto esencialmente por energía vital, intelectual y afectiva. Ese yo, según Blay, es el sujeto y como sujeto no puede ser percibido directamente (porque sino sería objeto), sólo se puede Ser. Toda la energía que pueda desarrollar en el yo-experiencia parte de ese foco o eje central (compuesto de tres focos si intentamos modelizarlo).

Hasta pronto,

David

5 comentarios sobre “La máscara de hierro”

  1. Pero qué prolíficos que estamos!
    Es que no doy abasto!
    Muy bueno el «aperitivo transpersonal» para abrir boca. Ahora me apetece un primer plato, y tengo que decidirme por alguna sugerencia de la bibliografia que has dejado caer …
    Me interesa especialmente el de «La energia personal», pero no sé si para una primera lectura será el más apropiado.
    Voy a buscarlo en el Google, a ver qué encuentro.
    Gracias, David Rimpoché!

  2. Gracias amigo Oscar. La bibliografía de Blay es más extensa de lo que aparece en la imagen. La lista casi completa de libros la puedes encontrar en la web http://www.antonioblay.com/pages/Bibliografia.htm, digo casi completa porque Antonio también escribió un libro en catalán llamado «Curs de Psicologia de l’Autorealització» (Ed. La LLar del Llibre), pero hace años que ya no se edita. Yo encontré uno en una tienda de libros de segunda mano y lo regalé a un compañero de Silvia, así que me quedé sin la reliquia, pero creo que mereció la pena.

    Un fuerte abrazo, nos vemos pronto
    David

  3. No conozco a Blay..salvo por citas de quienes lo han leido…por que libro me conviene empezar a leerlo?….

  4. Hola Mari. Creo que Blay fue un Maestro poco conocido fuera de España, aunque ahora gracias a Internet parece que empieza a serlo más. Lo de por que libro empezar va a gustos, hay libros de Blay que tratan más los aspectos psicológicos, otros que son más espirituales. Dentro de los espirituales hay los que tienen influencias de las religiones como el hinduismo, el zen o el cristianismo, otras que son bastante laicas y siguen una línea más personal. Blay tenía la maravillosa habilidad de explicar las mismas cosas de diferentes formas en distintos libros, así la forma que no llegaba a unos llegaba a otros y viceversa, por eso te recomiendo que no te quedes con el primero libro que leas e intentes profundizar un poquito en su obra. Después de lo dicho yo te recomendaría «SER: Curso de psicología de la autorrealización» de Editorial INDIGO que combina teoría y diálogos con sus alumnos, igual que aparecen en otros libros. Luego puedes escoger de su bibliografía:

    http://www.antonioblay.com/pages/Bibliografia.htm

    Besos

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