Hacia la comunión de bienes. Cristianismo comunal.

Algunos ejemplos de la denuncia de los primeros miembros de las iglesias cristianas sobre la propiedad privada absoluta. Situación social y económica propiciada por el derecho romano, igual que el esclavismo.

1.- "Dispuso Dios nuestra naturaleza para la mutua comunión, empezando él mismo por comunicar sus propias cosas y por suministrar a todos los hombres su propia palabra, haciendo todas las cosas para todos. Todas son, pues, comunes y no han de llevar ventaja los ricos. Eso, pues, que se dice: "Tengo y me sobra, ¿por qué no disfrutar?", no es humano ni sociable; más afectuoso, en cambio, es aquello otro: "Tengo, ¿por qué no repartirlo a los necesitados?". CLEMENTE DE ALEJANDRÍA, Pedagogo, 2, 12.

2.- "Incluso lo que parece nuestro, es ajeno; porque nada es nuestro, puesto que todas las cosas son de Dios, a quien también pertenecemos nosotros mismos". TERTULIANO, PL 1, 1261.

3.- "A quién hago injusticia reteniendo y conservando lo que es mío?, dice el rico. Dime, ¿qué cosas son tuyas? Es como si uno, después de ocupar su puesto en el teatro para ver, impidiera después a los que entran, pensando que es suyo propio lo que está puesto delante para utilidad de todos: así son también los ricos. Porque adelantándose a coger las cosas comunes, se las apropian en razón de esta prevención. Porque si a cada uno se contentase con tomar lo que necesita, ninguno sería rico, ninguno pobre.  (…) El pan que tú retienes es del hambriento; el abrigo que tú tienes guardado en el armario es del desnudo; el calzado que está pudriéndose en tu poder es del descalzo; la plata que tienes enterrada, del necesitado. En conclusión, cuanto son los hombres a quienes podrías dar, tantas son las injusticias que cometes". SAN BASILIO, PG 31, 276-277.

4.- "Nosotros que estamos dotados de razón, que no parezcamos más inhumanos que los brutos animales. Porque los animales se sirven de los frutos naturales de la tierra, por decirlo así, en común. Los rebaños de ovejas pastan en un mismo monte; muchos caballo pacen en un mismo campo. De esta manera, en fin, cada uno cede a los demás el uso del alimento necesario. Nosotros, al revés, las cosas que son comunes, las escondemos en el seno: poseemos nosotros solos lo que pertenece a muchos". SAN BASILIO, PG 31, 324.

5.- "Abrazad a aquél que nunca abandonará a quien lo posea; poned un límite a vuestro nivel de vida. No penséis que todas las cosas son vuestras. Haya también una parte para los pobres y los amigos de Dios. Porque en realidad las cosas todas son de aquél a quien tenemos por padre. Y nosotros somos hermanos. Por eso, como corresponde a parientes de la familia y a hermanos, mejor y más justo era, sin duda, dividir la herencia en partes iguales; pero ya que no se ha hecho esto, sino que uno y otro se quedó con más, que los demás reciban por lo menos un aparte, porque si uno quiere ser el dueño de todo absolutamente y llevarse toda la herencia, ese no es hermano, sino un tirano, un bárbaro inhumano, más todavía, una fiera insaciable, que devora solitaria a dentellada limpia el apetecible banquete, o más bien uno más feroz y más montaraz que las mismas fieras; porque hasta el lobo se junta con el compañero para devorar l apresa, (…). Éste, en cambio, no hace partícipe de sus riquezas a un solo hombre de la misma estirpe. Séate suficiente un tenor de vida moderado". SAN GREGORIO DE NIZA, PG 46, 466.

6.- "No le regalas al pobre una parte de lo tuyo, sino que le devuelves algo de lo que es suyo; porque lo que es común y dado para el uso de todos, te lo apropias tú solo. La tierra es de todos, no de los ricos, pero son menos los que se abstienen de disfrutar de su propiedad que los que la disfrutan. Devuelves, por tanto, una cosa debida, no concedes algo no debido". SAN AMBROSIO DE MILÁN, PL 14, 747.

7.- "La naturaleza ha repartido todo en común entre todos. Dios mandó que se produjera todo a fin de que el alimento fuera común para todos y la tierra fuera una posesión común. La naturaleza produjo el derecho de la comunidad; sólo la usurpación injusta creó el derecho privado y con él la propiedad privada". SAN AMBROSIO DE MILÁN, PL 16, 67.

8.- "Dime, ¿de dónde te viene a ti ser rico?, ¿de quién recibiste la riqueza?, y ése ¿de quién la recibió? Del abuelo, dirás, del padre. ¿Y podrás, subiendo por el árbol genealógico, demostrar la justicia de aquella posesión? Seguro que no vas a poder; sino que necesariamente su principio y su raíz han salido de la injusticia. ¿Por qué? Porque Dios desde el principio no hizo a uno rico y al otro pobre; ni, al crear, puso delante de éste muchos tesoros, privando al de más allá de este descubrimiento, sino que otorgó a todos la misma tierra, para que la cultivasen". SAN JERÓNIMO, PG 62, 562.

9.- "Meditemos la economía de Dios. Él hizo de ciertas cosas un patrimonio común para confundir al género humano, por ejemplo, el aire, el sol, el agua, la tierra… todo esto lo reparte Dios equitativamente entre hermanos… Obsérvese cómo no hay querella alguna en este patrimonio común. Todo procede en paz de Dios. Pero, en cuanto uno intenta atraer algo hacia sí y hacerlo si propiedad privada, ya surge la discusión como si la naturaleza misma se encrespara contra el hecho de que, mientras Dios desea por todos los medios mantenernos unidos pacíficamente, nosotros tenemos las miras puestas en la mutua separación, en la usurpación de bienes particulares, en pronunciar esas palabras glaciales "mío y tuyo". Desde ese momento, empieza la lucha; desde ese instante la bajeza. Pero donde no existen esas palabras, no surge lucha ni discusión. Por consiguiente, la comunidad de bienes es la forma adecuada de nuestra vida en proporción más alta que la propiedad privada, y es connatural a nosotros". SAN JUAN CRISÓSTOMO, PG 62, 563.

10.- "Porque no solamente las riquezas espirituales y los dones celestes se reciben por donación de Dios, sino que también los bienes terrenos y corporales provienen de su misma generosidad, de suerte que nos ha de pedir cuentas con razón de estas cosas que, más que para que las poseyéramos, nos las confió para que las administráramos". SAN LEÓN MAGNO, PL 54, 164.

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