La red de joyas de Indra-Cyrus

Ya estoy terminando el libro de “Ideas: Historia Intelectual de la Humanidad” de Peter Watson. Es fascinante como aborda los distintos temas, de una forma que engancha desde el principio hasta el fin a la vez que se aprende mucho. Para P. Watson diferentes personalidades han pensado la historia intelectual en base a triadas, así la triada de ideas favorita de Watson, la que cree que puede describir mejor la historia intelectual de la humanidad, son el alma, Europa y el experimento. En el capítulo “la mente americana y la universidad moderna” – cerca del final del libro – dice que el invento que hay que destacar por encima de otros inventos en el contexto de su libro es el telégrafo, invento basado en la idea del experimento de la utilización de la electricidad como medio para transmitir señales con el fin de comunicarse. Yo estoy bastante de acuerdo con Watson porque si hay algo que nos ha llevado al mundo globalizado son las telecomunicaciones que hoy en día nos permiten contactar con cualquier parte del planeta. Algo que me ha resultado fascinador es la aventura del cable trasatlántico que fue impulsado en parte por personajes norteamericanos. El primer telégrafo no fue construido hasta principios del siglo XIX por Francis Ronalds y los científicos Weber y Gauss en 1833 conectaron por línea telegráfica el laboratorio de Física de la Universidad de Gotinga y el Observatorio Astronómico de la misma ciudad. En  1837 Morse patentaba su aparato transmisor y receptor basado en su famosa codificación en forma de rayas y puntos, y en 1839 los británicos Wheatstone y Cooke pusieron en funcionamiento un primer sistema de comunicación extendiendo cables a lo largo de las nuevas líneas de ferrocarril entre las estaciones de Paddington de Londres y West Drayton.

En el libro de Ideas se comenta que la instalación del cable submarino trasatlántico fue una aventura tan enorme que excede los límites de este libro, así, después de comentar esto uno se queda con las ganas de saber más y es lo que he hecho hasta descubrir a la que creo que fue la principal persona que impulsó este proyecto tan increíble, me refiero a Cyrus W. Field, pensad que estamos hablando del siglo XIX. Antes del cable trasatlántico existieron proyectos submarinos menores, como el cable bajo El Canal de la Mancha que unía Dover y Calais en 1851. Field era un hombre de negocios que se dedicaba al negocio del papel y que con la edad de 35 años, en 1954, se retiró del negocio después de haber ganado mucho dinero para embarcarse en el ambicioso proyecto del cable submarino trasatlántico. Esto de retirarse a los 35 años me recuerda a mi amigo Miguel Ángel que ha dejado con esta edad el negocio de la informática para embarcarse en algo grandioso, así que le dedico mi escrito y espero que tenga tanto éxito como consiguió el Sr. Field. A ver si haces algo grande Miguel Ángel!!!. Con ese nombre seguro que si.

Cyrus Field

Cyrus W. Field entró en el mundo de la telegrafía gracias al ingeniero Gisborne que acudió a él para que le ayudara a financiar el proyecto de unión telegráfica entre Nueva York y Terranova, pero Field pensó que quizás se podría realizar un proyecto más ambicioso: unir el Nuevo Mundo con el Viejo. La aventura duró desde el 1854 hasta el 1865 con cuatro intentos fallidos y un quinto y último intento que alcanzó el objetivo. El primer paso comenzó con la fundación de la empresa New York, Newfoundland and London Telegraph Co constituida por Field y otros hombres ricos de Nueva York, con ello se unieron por cable la ciudad de Nueva York y Terranova preparando el terreno para lo que vendría a continuación.

El primer intentó aconteció el 5 de Agosto de 1857, cuando la fragata de vapor americana Niágara de cinco mil toneladas y el  buque de guerra de la Marina Real inglesa Agamemnon salieron de Irlanda, concretamente desde el puerto de Valentia. En este primer viaje la tripulación estaba compuesta por los mejores técnicos de la época, entre ellos Morse. Cada barco llevaba la mitad de la longitud total del cable, se colocó un extremo del cable de la fragata Niágara en tierra firme hasta el medio del océano con la idea de unir un extremo del otro cable del Agamemnon para continuar este último hasta las costas de Terranova. Desde el comienzo del viaje los técnicos iban probando la comunicación con Irlanda con éxito, pero a la tercera noche, cuando la fragata llevaba 400 millas – 643 kms – de cable submarino, algo terrible ocurrió, el cable se partió y se perdió en el océano. Esto desmoralizo inicialmente a la tripulación aunque, como ocurre en la mayoría de los casos en la historia de los éxitos que vienen precedidos por innumerables decepciones, del fracaso se obtuvo una importante experiencia práctica.

Dos Barcos

En el segundo intento se aprovechó un nuevo invento, el galvanómetro de espejo desarrollado por Kelvin, que se utiliza para detectar mejor las señales sobre el cable. Después de haber conseguido el capital necesario para el viaje los mismos barcos salieron en 1858 de Valentia Bay pero al cuarto día se inicia una brutal tempestad en el océano que dura diez días, a lo largo de estos días en el Agamemnon se producen los mayores desperfectos, el barco había sido reformado para transportar el cable perdiendo sus inmejorables cualidades de resistencia a un temporal, al acabar la tempestad la tripulación está exhausta y muchos objetos destrozados, entre ellos el cable. De esta forma se ven obligados a cancelar de nuevo la misión.

Field no se dio por vencido, tuvo muchos problemas de credibilidad pero el mismo año, en un tercer intento, se consiguió tender el cable entre Terranova e Irlanda. Me imagino lo impresionante que tuvo que ser, los dos barcos se encontraron en medio del océano, empalmaron las dos mitades y empezaron a navegar en sentidos opuestos hundiéndose el cable en las profundidades del océano, hasta llegar a sus respectivos destinos. Mientras los barcos recorrían las aguas ocurrió algo por primera vez: dos barcos se comunicaban a distancia mientras se movían. El 17 de Agosto de 1858 la Reina de Inglaterra y el Presidente de los Estados Unidos intercambiaron saludos, pero la alegría duró poco, el 18 de septiembre el cable dejó de funcionar y Field lo tenía bastante difícil para encontrar financiación para un nuevo proyecto, todo el mundo iba contra Field porque después de la ilusión había llegado el desengaño. El mapa de la odisea podéis encontrarlo en este enlace: Abrir imagen

Field tuvo que esperar seis años para el cuarto intento, de mientras en este periodo sobrevino la guerra de Secesión de los Estados Unidos (1861-1865). En 1865, después de fundar la empresa Telegraph Construction and Maintenance Co con J.Pender, industrial textil de Manchester, se inicia el cuarto intento. El buque Great Eastern zarpa de Inglaterra con la totalidad del cable ya que la técnica había avanzado lo suficiente como para construir barcos con la capacidad de transportar tal carga. En esta tentativa dos días antes de llegar a tierra el cable se rompe, a 600 millas de Terranova. El 13 de julio de 1866 el mismo barco zarpa por segunda vez con un éxito inmenso, el 27 de julio Europa y Estados Unidos vuelven a estar conectados gracias a un cable de más de 2980 kms iniciándose la historia de la comunicación globalizada. Entre 1866 y 1894 cinco cables adicionales se colocaron que operaron hasta 1965!!! Un siglo de cable que sólo pudo ser suplantado con la aparición de los satélites de comunicaciones, resistiendo incluso a la radio.

Cable

Hoy en día no podríamos vivir igual sin todos los medios de telecomunicación que existen, y no hubiéramos llegado a la situación actual sin la ayuda de hombres audaces y competentes que no se dejaron desfallecer tras sus fracasos iniciales. Desde aquí mi recuerdo y agradecimiento a todos los hombres que iniciaron esta maravillosa odisea que hoy en día nos permite compartir la información a nivel mundial. Sin hombres como Cyrus W. Field yo no hubiera tenido la oportunidad de comunicarme con vosotros. Gracias Cyrus por llevar la red de joyas de Indra a la realidad de las telecomunicaciones.

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