El filósofo pintor

No quería que se fuera este año sin antes mencionar a un artista que conocí hace unos cuantos meses, fue durante la Semana Santa en nuestra visita al País Vasco. Pasamos por Donosti con el Euskotren y recorrimos la arena de la maravillosa playa de la Concha, comimos en el histórico Casa Alcaide, vimos el Restaurante de Arguiñano en Zarautz, paseamos por Getaria y en Bilbao nos asombramos con el museo Guggemheim.

Guggemheim

En el vanguardista museo Guggemheim, como he comentado, conocí parte de la obra de Anselm Kiefer, pintor alemán nacido en Donaueschingen en 1945. La exposición sobre Kiefer fue una revisión de sus últimos diez años de creación artística de neoexpresionismo. Sus pinturas sobre enormes telas son muy originales, aparte de las características grandes pinceladas, las complementa con las cosas más variopintas como alquitrán, paja o láminas de plomo. En ellas expresa una denuncia a la historia negra alemana cuyo máximo exponente fue el nazismo, y en otras obras también tiene alusiones a la mitología nórdica, a la cabala, a los simbolismos ocultos y a la espiritualidad. Kiefer recibió la influencia del que fue su maestro Josep Beuys, además de algunos filósofos como Heidegger y Foucault.

Kiefer

Pero lo que más me emocionó fueron sus obras sobre astronomía y una entrevista a Kiefer que se visionaba en el museo donde hablaba sobre sus planteamientos artísticos y su filosofía de trabajo, y donde pude percibir un trasfondo profundamente espiritual. Las pinturas sobre astronomía nacieron tras el viaje que hizo el pintor a Jaipur. En esta ciudad el Maharajá indio Sawai Jai Singh II (1688–1743) que era un importante astrónomo y matemático, construyó un observatorio astronómico. Ahora, Kiefer forma parte de mis pintores preferidos, no es que sea un gran entendido, ni siquiera estoy entre la categoría de los pequeños entendidos, pero ahí queda mi admiración y mi gran consideración hacia él.

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