Un pionero silenciado

Censura

Ha llegado la hora de darle un pequeño empujón al Proyecto Umin, que como un escultor con su cincel en mano voy dando forma, pero en mi caso me considero, en esta obra concretamente, un escultor con una venda en los ojos, porque no tengo ni idea de cuál es la meta final de este proyecto, desconozco la figura que surgirá al devastar y pulir estas ideas que flotan fuera del espacio-tiempo.

Nos habíamos quedado en nuestro hito del concilio de Vaticano en 1869, habíamos visto como antes de ese año el positivismo evolucionista y algunos integrantes de la escuela de Tubinga y de la izquierda hegeliana habían puesto en duda muchas cosas del dogma cristiano que hasta ese momento nadie había osado, habían llegado hasta límites insospechados que afectaron en la fe de muchas personas hasta el punto que muchos dejaron de creer, pero había algo que nadie había puesto en tela de juicio y por primera vez en la historia hubo alguien que lo hizo de una forma absoluta, sin dar muchos rodeos, nunca nadie se había planteado que Jesús no fuera un personaje histórico, ni siquiera el mismísimo David Strauss, y ese personaje que fue pionero en ese aspecto fue Bruno Bauer.

Bruno Bauer

Bruno Bauer fue un teólogo, exégeta e historiador alemán, nacido en Eisenberg en 1809 que había estudiado teología en Berlín, en la época más brillante de Hegel. Bauer empezó siendo un integrante de la derecha hegeliana, pero como si de un reverso de San Pablo se tratase, sufrió una transformación que le llevó al otro bando, a la izquierda hegeliana, junto con Ruge, Feuerbach y Marx. Mientras estaba posicionado en las ideas de la derecha hegeliana, criticó la obra principal de David Strauss, “Vida de Jesús” – que ya vimos en su día – defendiendo el dogma cristiano y la autoridad de la revelación, pero creo que esa obra fue lo que precisamente le llevó progresivamente a la izquierda hegeliana, desde esa crítica feroz empezó a interesarse por el estudio crítico de los Evangelios, con el fin de dejar sin argumentos a los que los atacaban, pero ese estudio no salió como Bauer esperaba.

Bauer estuvo en contacto con muchos de los grandes de aquella época, precisamente fue profesor de Karl Marx y mentor de Nietzsche en diferentes épocas, ya vimos que Marx y Nietzsche fueron dos de los tres maestros de la sospecha, el otro fue Freud que aparecerá más adelante. Desgraciadamente para Bauer ambos alumnos se volvieron contra él, Karl Marx lo atacó en dos de sus libros: Sobre la cuestión judía (1843) y La sagrada familia o crítica de la Crítica crítica: contra Bruno Bauer y compañía (1845), y Nietzsche lo abandonó para adherirse a la ideología de Schopenhauer.

En sus primeras obras Bauer continuaba en la línea de la derecha hegeliana, así puede constatarse en su obras : “Crítica de la vida de Jesús de Strauss”, “Diario de Teología especulativa”, “Exposición crítica de la religión del Antiguo Testamento”, pero posteriormente fue alejándose de la ortodoxia y entonces empezaron sus verdaderos problemas. Bruno Bauer pretendía proponer una teoría coherente de cómo se generaron los Evangelios que según su opinión no se hallaba en la obra de David Strauss y por otro lado también defendía que al contrario de lo que decía Strauss, los autores de los mitos de los Evangelios no eran la comunidad cristiana primitiva, sino individuos concretos.

En 1839 se traslada a la universidad de Bonn y un año después se produce el inicio de sus obras más importantes de crítica del cristianismo: “Crítica de la historia evangélica de Juan” (1840), “Crítica de la historia evangélica de los Sinópticos” (1841). Esas dos primeras obras bastaron para que en 1842 lo suspendieran de su cátedra de la universidad de Bonn por sus tesis religiosas ya no tan ortodoxas. En la primera obra ya veía la posibilidad de que un Evangelio como el de Juan pudiera tratarse de una ficción sin fundamento, para darse cuenta en su segunda obra que el más antiguo de los tres Evangelios Sinópticos es el de San Marcos y que los otros tres Evangelios parten del primero y añaden algún que otro relato, por lo tanto es suficiente con realizar una crítica al Evangelio de Marcos. Bauer analiza este evangelio y defiende que no tiene crédito lo que cuenta el autor porque no fue testigo visual de los acontecimientos de la vida de Jesús y empieza a encontrar multitud de contradicciones entre este evangelio y el resto, hasta afirmar en sus obras posteriores que los evangelistas pudieron inventarse la historia completa, considerando que la historicidad de Jesús no tiene ningún fundamento. Esto lo trata en su obra “Crítica de las cartas paulinas” mediante la crítica a las cuatro Epístolas de Pablo que la Escuela de Tubinga consideraba auténticas. Bauer afirma que las epístolas fueron escritas por un falsificador del siglo II que no menciona prácticamente a Jesús por lo que esto para Bauer es una prueba indudable de que Jesús nunca existió.

Otros libros suyos fueron “El cristianismo desenmascarado”, “Crítica de los Hechos de los apóstoles” y “Crítica de los Evangelios”, siendo su último libro “Cristo y los Césares. El origen del cristianismo a partir del Imperio Romano” (1877). En este libro Bauer defiende que no existe división entre el cristianismo y la antigüedad clásica, y que las ideas cristianas beben de las fuentes helenísticas-romanas, sobretodo en el filósofo estoico Séneca y que el judaísmo tuvo una influencia en Roma mayor de lo que los historiadores han supuesto nunca.

He intentado localizar alguno de sus libros pero sorprendentemente – para un personaje de su envergadura en el siglo XIX – sus libros no fueron traducidos del alemán a otros idiomas, como el castellano, parece que existen sólo dos libros en inglés de toda su extensa obra, porque no sólo su obra trata sobre el cristianismo. Probablemente nunca ha interesado a un determinado sector que sus ideas se extendieran y este sea el motivo de las pocas traducciones y del acoso que recibió mientras vivió, pero ahora sabemos que en el siglo XIX alguien fue pionero en negar la historicidad de Jesús y aquí lo hemos recordado.

Termino con una cita que le hizo E.Barnikol, especialista en la obra de Bauer: «Bauer es el antiteólogo por excelencia, mucho antes que Nietzsche y el antirreligioso, mucho antes que Lenin, entre quienes destaca por sus conocimientos históricos y crítica. Como el más fiel de los hegelianos es Bauer el más consecuente humanista de la modernidad»

4 comentarios sobre “Un pionero silenciado”

  1. hola estoy buscando libros de éste autor. Bruno Bauer en especial cristo y los césares

    Sabrían decirme como poder encontrarlo? Me está siendo muy muy dificil encontrarlo. Sólo en otros idiomas. Pero busco en castellano.

    Gracias!!

  2. Hola
    Parece que, como el autor del sitio, me he encontrado con similar dificultad: no poder tener acceso a los libros de Bruno Bauer en castellano. Una lástima porque he llegado a la conclusión que el Jesús de los evangelios nunca existió, que fue una figura construida posteriormente de una manera ramplona y que los intereses políticos de «su iglesia» se encargaron de sostener, contra toda la evidencia de su inexistencia, su «historicidad». Ojalá que alguien se encargue de la traducción al castellano para beneplácito de la inteligencia y el sentido común.
    Gracias

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