Unus pro omnibus, omnes pro uno

En el curso que estoy haciendo sobre psicología transpersonal últimamente estamos estudiando una ley que nos enseña que los sucesos, lo que sucede realmente, están generados por tres fuerzas: la fuerza activa, la pasiva y la neutralizante, esta última también llamada fuerza conciliadora. Hasta hace poco el mundo lo veía como una lucha de opuestos, activo/pasivo, noche/día, bien/mal, …, mi visión ha ido cambiando a medida que he ido profundizando en esta ley llamada Ley de Tres, donde se indica:

“Todo cuanto sucede es producto de tres fuerzas: activa (positiva), pasiva (negativa) y neutralizante. Lo superior actúa sobre lo inferior para producir lo de en medio, que pasa a ser lo superior para lo inferior que las precede y lo inferior para lo superior que las sucede.”

Parece un trabalenguas pero cuando uno empieza a aplicarlo al mundo real entonces el caos se hace orden y se acaba entendiendo. No voy a profundizar en ello, sólo quería usarlo de introducción para hablar sobre un país que conocí mejor al leer un libro, un libro que trataba la bolsa de valores, entre otras cosas, de un modo bastante esotérico, no es un libro publicado así que no creo que ayude nada dar a conocer el título. El libro gira alrededor de un símbolo: una cruz dentro de un cuadrado. En simbología el cuadrado representa la materia y la cruz el espíritu, así que en este símbolo tenemos un espíritu encerrado dentro de un cuerpo formado por materia, da la casualidad que este símbolo es también la bandera de Suiza, un país que a lo largo de su historia se ha caracterizado por intentar permanecer neutral en muchas contiendas, la dichosa fuerza neutralizante ya comentada, tan necesaria, junto con las otras dos fuerzas, para que algo suceda. Suiza ha sido durante mucho tiempo, y es, un país neutral militar y políticamente.

Europa y Suiza

Como decía, Suiza tiene una bandera cuadrada. Sólo hay dos países en el mundo que tengan una bandera con semejante forma: Suiza y el Estado del Vaticano. El resto de países la tienen rectangular. En el caso de Suiza esto se debe a que las banderas de los Cantones Suizos eran cuadradas, en el caso del Vaticano parece estar relacionado con el estandarte de la Guardia Suiza del Papado, que también es cuadrado. Por cierto, hablando de la Guardia Suiza, para ser soldado del Papa se debe ser varón suizo de entre 19 y 30 años de edad y de fe católica. Volviendo a la bandera hay una anécdota curiosa con este tema y tiene que ver con su tardía entrada en la ONU, Suiza ha sido el penúltimo país en entrar en las Naciones Unidas debido a su insistencia en permanecer neutral, esto se produjo en el 2002, y junto con el Vaticano, ha pasado a ocupar el estatus de observador en esta organización (la Santa Sede es el único estado soberano del mundo que no es miembro de la ONU, aunque es observador permanente). Pues bien, cuando entró Suiza en las Naciones Unidas las reglas determinaban que las banderas del cuartel general debían ser alargadas y no cuadradas, así que para que pudiera entrar Suiza la ONU pasó por el tubo y esta regla tuvo que ser invalidada.

Bandera Suiza

La neutralidad de Suiza tiene su historia y no es precisamente corta. Ya en el siglo XV San Nicolás de Flüe aconsejaba a los confederados mantenerse alejados de los conflictos ajenos, y este estatus fue reconocido por primera vez en la Paz de Westfalia en 1648, para hacerse oficial en 1674, y más tarde fue repetido en 1815 en el Congreso de Viena donde todas las potencias europeas reconocían la neutralidad perpetua por ser «de real interés para todos los estados europeos». Suiza es un país pequeño, muy montañoso, situado en el centro de la Europa occidental lindando con cuatro países internacionalmente importantes como son Francia, Alemania, Italia y Austria, además de pasar por ella varios ríos significativos, allí nacen el Ródano y el Rin, por este motivo Suiza es un país de paso, un puente, y a todos los países les interesa su neutralidad.  Así se ha mantenido hasta ahora, sin participar en las dos grandes guerras mundiales y en otros conflictos, interviniendo sólo como mediador en conflictos internacionales, como fuerza conciliadora. Incluso, en la segunda guerra mundial Alemania necesitó a Suiza como país neutral, más que como país ocupado, enemigo o manifiestamente amigo, igual para los Aliados. Por su neutralidad tan consolidada Suiza alberga las sedes de muchas organizaciones, por ejemplo la Cruz Roja, y es un lugar donde se celebran importantes conferencias internacionales.

La estabilidad que produce la neutralidad reconocida internacionalmente, la garantía del secreto en las transacciones bancarias y un impuesto más beneficioso para las grandes fortunas han influido para que sea uno de los paraísos fiscales más importantes del mundo, todos los millonarios saben que tienen asegurado su dinero allí, así que la banca en Suiza tiene mucho peso. Suiza es una sociedad basada en los servicios, más del 60% de su PIB procede de ese sector y tiene el índice de desempleo más bajo de Europa.

Lagos Suizos

Pero Suiza no es sólo neutralidad, es mucho más que eso, debido a la gran cantidad de ríos y lagos que tiene prácticamente no depende de terceros para abastecerse de electricidad, la energía hidroeléctrica produce el 60% de la electricidad y la energía nuclear genera casi todo el resto, incluso se puede permitir el lujo de venderla a otros países.

Por eso no me extraña que Suiza esté en los primeros puestos del Índice de Desarrollo Humano elaborado por la ONU. Este índice se basa en tres parámetros:

  • Vida larga y saludable (medida según la esperanza de vida al nacer)
  • Educación (medida por la tasa de alfabetización de adultos y la tasa bruta combinada de matriculación en educación primaria, secundaria y terciaria)
  • Nivel de vida digno (medido por el PIB per cápita en USD)

Suiza encabezó este índice en 1980 y actualmente ha bajado unos cuantos puestos. Curiosamente otros países que están entre los diez primeros puestos también se caracterizan por su neutralidad, como es el caso de Noruega, Islandia, Suecia o Países Bajos. Mirando este índice y sus parámetros me da la impresión que neutralidad y educación están correlacionados, ser neutral  significa no tomar partido, no despreciar a nadie, porque despreciar algo implica una incapacidad de ver la realidad como un todo, y la educación, el conocimiento sin exclusiones, es el más cercano al verdadero conocimiento.

Como última cosa interesante tenemos el lema de Suiza: “Unus pro omnibus, omnes pro uno”, una frase en Latín que significa «Uno para Todos, Todos para Uno». ¿Os suena a los Tres Mosqueteros?, Si!!!. Bueno, a mi me suena también a las tres fuerzas de La Ley de Tres pero otro día explicaré los motivos…

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