Tiempos modernos, tiempos difíciles

Estos días he vivido el lado positivo y negativo de la huelga de transportistas para protestar por la subida del carburante,  yo que viajo cada día unos sesenta kilómetros para acudir a mi lugar de trabajo he sido testigo de lo que representa una autovía sin camiones, durante esta semana he llegado siempre puntual, prácticamente en menos de cuarenta y cinco minutos me plantaba en las oficinas, en la radio aseguraban que mucha  gente no cogía sus coches por miedo a una inminente falta de suministro en las gasolineras, pero yo no sé qué pensar, me parece que la cantidad de coches era más o menos la misma pero sin camiones. Siempre he pensado que si los camiones circularan en un horario distinto del de las horas puntas, sea por la noche o a otras horas, las cosas serían bien diferentes. También he sido testigo del lado negativo, hoy hemos ido a hacer la compra semanal a un supermercado y la mayoría de estanterías estaban medio vacías, sin los productos que se acostumbran a encontrar, hemos tenido que hacer una compra adaptativa, si podemos llamarla de esta manera, aunque los productos básicos no han faltado. La cajera nos ha dicho que hoy llegarían camiones, sin embargo todavía no se había presentado ninguno.

Tiempos difíciles

Vaya añito que llevamos, hace unas semanas los pantanos en Catalunya estaban al 30% de su capacidad y estos días se ha dado la misma circunstancia en cuanto a la escasez pero en el Mercabarna, que estaba a un 30% también de su capacidad de suministro de productos, y luego un experto como Mariano Marzo sigue diciendo que lo peor está aún por llegar, que la cima de la crisis energética llegará en el 2011, pues no sé yo como va a acabar todo esto. Ahora con la huelga de camioneros y pescadores los precios de la cesta de la compra dicen que subirán por la falta de productos, ya nos van preparando todos los medios de comunicación.  La huelga ha dejado muchos incidentes que dan que pensar: un piquete muerto con un camión dado a la fuga, un camionero quemado por los piquetes, más de 120 camioneros detenidos mientras las Fuerzas de Seguridad escoltaban a miles de camiones y cientos de camioneros han sido sancionados por multitud de infracciones. El derecho a la huelga es un derecho de todos los trabajadores, pero creo que no existe ninguna ley que permita que los piquetes puedan hacer lo que les de la gana, en perjuicio de otras personas. Durante la huelga las pérdidas económicas han sido incalculables, por ejemplo dos millones de pollos han muerto en las carreteras por pasarse muchas horas en ellas.

Esta huelga ha provocado una falta de suministro en las plantas de todo tipo de empresas y los empresarios han encontrado la excusa perfecta para iniciar un Expediente de Regulación de Empleo, como es el caso de SEAT que afectará a casi 9000 trabajadores. Parece que la situación ha mejorado en las plantas y han recibido más suministros de material después del desbloqueo de la Jonquera que se produjo esta semana, sin embargo la compañía no ha modificado su decisión de llevar a cabo el ERE. Ahora les ha tocado el turno a los taxistas para protestar por la subida del carburante, ayer provocaron numerosos problemas en Barcelona, por ejemplo a muchas personas les costó llegar hasta el aeropuerto del Prat.

Y por si acaso todo esto nos sabe a poco, la Unión Europea ha aprobado la ampliación de la semana laboral optativa máxima de 48 a 65 horas, siendo un auténtico paso atrás a 150 años de lucha obrera y social por conseguir un trabajo con condiciones dignas. Con esta decisión pretenden que Europa sea más competitiva en precios, aunque con ello se sacrifique su modelo social. Me temo que lo que es algo optativo se acabe convirtiendo en una norma obligatoria encubierta, donde algunos empresarios obliguen a trabajar esas horas si el trabajador quiere mantener su puesto de trabajo, cuando en muchos sitios la negociación entre empresarios y trabajadores muestra la situación de debilidad total en la que se encuentran estos últimos. Esto podría llevarnos a experiencias del pasado como las escenas tan bien recogidas en libros de Charles Dickens como “Tiempos difíciles” donde se narraban las injusticias que sufría la clase obrera o como la película «Tiempos modernos» de Charlie Chaplin en la que se denuncia – en la forma de caricatura – el trabajo indigno en las fábricas de principios del siglo XX. Aunque mirándolo bien esto se está produciendo en muchos lugares del mundo en estos momentos.

Tiempos modernos

Según se comenta en los círculos sindicales se espera un otoño movidito con multitud de manifestaciones, huelgas y negociaciones colectivas. ¿Nos dejaremos arrebatar lo conseguido con el sudor y la sangre de tantas personas que lucharon por que vivieramos en un mundo más digno? ¿No es más prudente escuchar a especialistas como Mariano Marzo y optar por un decrecimiento sostenible?

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