Simone Weil. 1909-1943. Filósofa francesa, mística y activista política

Simone Weil
Simone Weil durante la guerra civil española
Estudia filosofía y literatura clásica, es alumna de Alain (Émile Chartier). A los 19 años ingresa, con la calificación más alta, seguida por Simone de Beauvoir, en la Escuela Normal Superior de París. Se gradúa a los 22 años y comienza su carrera docente en diversos liceos.

En 1934 decidió abandonar la enseñanza para incorporarse, como obrera, a las fábricas Alsthom y Renault, con el propósito de entrar en contacto con lo que ella llamaba “la vida real”. Esta decisión fue consecuencia de su convicción acerca de que la teoría debe partir del conocimiento de las condiciones reales de la existencia y derivó en una experiencia que cambiaría -siguiendo sus palabras- no sólo su perspectiva de las cosas, sino su sentimiento mismo de la vida.

«Allí recibí la marca del esclavo», dirá sobre su experiencia en Renault. En 1941, ya en Marsella, trabaja como obrera agrícola. Piensa que el trabajo manual debe considerarse como el centro de la cultura y sostiene que la separación creciente a lo largo de la historia entre la actividad manual y la actividad intelectual ha sido la causa de la relación de dominio y poder que ejercen los que manejan la palabra sobre los que se ocupan de las cosas.

Sindicalista de la educación, se muestra a favor de la unificación sindical y escribe en la revista La escuela enmancipada. Antiestalinista, participa desde 1932 en el Círculo comunista democrático de Boris Souvarine a quien ha conocido por intermedio de Nicolás Lazarévitch. Participa en la huelga general de 1936. Milita apasionadamente por un pacifismo intransigente pero, al mismo tiempo, se compromete en la columna anarquista Durruti en España que lucha contra Francisco Franco dentro del bando republicano español. Es periodista voluntaria en Barcelona y se incorpora al combate armado en Aragón. Allí aprende a usar el fusil pero nunca se atreve a dispararlo. De esta cruda experiencia, le queda el amargo sentimiento de la brutalidad y del sinsentido de la guerra.

En 1942, en plena Segunda Guerra Mundial, visita a sus padres y hermano en Estados Unidos, pero rechaza para ella ese estatuto que siente como demasiado confortable en tiempos tempestuosos. No pudo soportar la comodidad de Nueva York, mientras su país se extenuaba bajo la ocupación y el hambre (de todos modos, «si se hubiera quedado en los EEUU, probablemente se hubiera hecho negra», comentó luego una amiga, ya que siempre estuvo del lado de los oprimidos). Viaja, pues, a Londres, pensando en volver a su país. Quería ser lanzada en paracaídas en plena zona ocupada de Francia, para compartir la lucha y el destino de los suyos, pero se le negó su deseo, consiguiendo trabajar como redactora en los servicios de Francia Libre, liderada por el General Charles de Gaulle. En julio de 1943 deja de pertenecer a esta organización.

Unos meses después moría en Londres, de tuberculosis e inanición solidaria. Weil voluntariamente se negó a comer, identificándose con sus compatriotas que bajo el dominio alemán pasaban hambre; la filósofa mística se debilitó poco a poco, siendo víctima de la tuberculosis el 15 de abril de 1943 es trasladada al hospital Middlesex y luego el 30 de julio, a petición suya, al sanatorio de Ashford: “¡Qué hermoso lugar para morir!”, afirma al llegar. Murió a los 34 años de edad.

La historia nunca hará suficiente justicia con ella porque fue una persona incómoda para el poder, otros intelectuales de salón tuvieron más posibilidades de difundir su obra porque fueron más convenientes, por ejemplo la segunda de su promoción, Simone de Beauvoir. No me consta que su principal obra, «La condición Obrera», haya sido publicada en España en cualquiera de los idiomas oficiales del país.

Un comentario sobre “Simone Weil. 1909-1943. Filósofa francesa, mística y activista política”

  1. La condición obrera es hoy aparentemente lo más leído de su obra en España, entre los anarquistas «sinceros» diríamos. Para mí Opresión y libertad junto a sus últimos Escritos y Cartas de Londres, entre ellos la que contiene el meollo sustancial de su gran obra Echar raíces y que aparece en solo ocho páginas: su Profesión de fe, que es la nuestra. Pueden bajar este texto y el otro que hace mancuerna con él sobre los partidos políticos, Metaxu 1 y 2, en http://www.institutosimoneweil.net (Metaxu 1, 2, 3 y 4) que pueden bajar en PDF. La de Beauvoir ha sido uno de tantos mandarines que pululan en el ambiente real de la intelectualidad francesas.

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