¿Por qué Syriza?

Barrio de Exarcheia

Syriza ha ganado las elecciones del 2015 en Grecia. Uno de los pocos países con un sistema electoral de voto obligatorio, pero que supera a España en abstención, donde tampoco es baja. En el 2012 la abstención se acercó al 40%, dada la existente desafección al parlamentarismo, a la vez que las experiencias de autogestión aumentaban en el país heleno.

La autogestión y el par Estado-capital son como el agua y el aceite. La autogestión y la cultura de la ayuda mutua crean y refuerzan las relaciones horizontales -un ingrediente necesario para la existencia del pueblo como tal-, mientras que el Estado del bienestar establece relaciones verticales entre el Estado y el individuo, creando una sociedad fragmentada, sujetos aislados que esperan todo del consumo y los servicios estatales, caracterizándose por su debilidad para hacer frente a la prepotencia estatal.

El Estado-nación y el libre mercado capitalista, desde sus inicios, fue transformando paulatinamente las actividades de las economías de subsistencia en servicios estatales y mercancía. El eslógan del totalitarismo fascista "todo en el estado, todo para el estado, nada fuera del estado, nada contra el estado" acuñado por Mussolini, se ha convertido en una realidad. Hoy casi todo es mercancía y las manifestaciones de la vida humana están cerca de ser reguladas en su totalidad por organismos estatales. El totalitarismo ha sido aceptado sin darnos apenas cuenta, reclamado en las grandes manifestaciones del gregarismo, las procesiones del siglo XXI.

En estas elecciones griegas del 2015 la abstención ha bajado ligeramente y el partido izquierdista Syriza ha rozado la mayoría absoluta, 2.246.064 de votos. Una casi mayoría absoluta todavía superada por la abstención en más de 1.200.000 de no-votos (3.477.974 abstencionistas).

Hoy, en una entrevista colectiva realizada a Effi Yannopoulou, militante de Syriza, se le preguntaba por la relación que establecería el partido ganador con los movimientos sociales y con las experiencias de autogestión.  Yannopoulou ha recordado que "Solidarity For All", la plataforma de Syriza, ha canalizado algunas de estas experiencias de autogestión que tendrán continuidad mediante un nuevo ministerio (de nuevo la estatización de lo popular), pero que "lo mejor es que las experiencias de autogestión desaparezcan porque el Estado se vuelva a hacer cargo de esas tareas". Solidarity4All ha sido criticado por ser un espacio de cooptación política creado para corromper las experiencias de autogestión, como hizo el comunismo autoritario español con las colectivizaciones anarquistas del 1936-39.

Syriza es la reacción desesperada del poder para que las clases populares vuelvan a delegar su vida en una minoría y, así, conseguir la estabilidad necesaria para que el capital vuelva a invertir en el país y continuar explotando a sus habitantes con unos margenes de beneficio superiores. Después del triunfo de Syriza, si la autogestión popular sigue aumentando al margen del Estado, es posible que la represión griega nos haga recordar a las matanzas de trabajadores perpetradas por el Frente Popular en la España del 36, recordemos por ejemplo la matanza de Yeste del 29 de mayo de 1936. Y si la represión policial no fuera suficiente, encontrarán su generalisimo de turno para aplastar al pueblo griego  y sumirlo en cuarenta años de dictadura militar, dirigido por el movimiento fascista de Amanecer Dorado, el partido de la policía griega

Cambiar el mundo sin tomar el poder, ese es el camino que están siguiendo los movimientos griegos de autogestión con epicentro en el barrio ateniense de Exarcheia. Otra cuestión es que les dejen.

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