Mi última hora

Desde que dejé la empresa para establecerme como freelance mis días son bastante diferentes a los acostumbrados antaño, parece que fue hace mucho pero llevo sólo dos semanas sin trabajar, y espero empezar pronto, en cuanto vaya a la Seguridad Social a darme de alta y pagar mi primera cuota como autónomo, esto será el 1 de abril. Estos días no he parado, todo está cambiando en mi vida de una manera vertiginosa, desde mi lugar de residencia hasta mi situación profesional, una familia más unida, no sólo espacialmente – estos días he podido llevar a la escuela y al parque a David – un piso que probablemente alquile, etc. Necesitaba un cambio en mi vida y lo estoy provocando, experimentando en el laboratorio de mi vida las preguntas de Gurdjieff:

“Imagina, que sólo tienes unos pocos minutos, tal vez una hora para vivir; de alguna manera has descubierto exactamente cuándo morirás. ¿Qué harías con esta preciosa hora de estadía en la Tierra? ¿Serías capaz de completar todas tus cosas en esta última hora, tienes una idea consciente sobre cómo hacerlo?

Y soltando tu último aliento ¿Sentirías satisfacción al saber que has hecho todo lo posible en esta vida, para darte cuenta que estás presente constantemente, siempre vibrando, siempre esperando, como un hijo esperando a su padre marinero? En el mundo manifestado todo tiene su principio y su final. En el Mundo Real, todo está siempre presente y un hermoso día se te permitirá olvidar todo y dejar el mundo “para siempre”.”

Esta mañana jugaba con nuestra gata Cuca, practicábamos juntos la combatividad tan necesaria en nuestras vidas, me ha dejado brazos y manos con arañazos, siempre lo hace; Silvia dice que eso me pasa por jugar tan fuerte con Cuca, será que me gusta de vez en cuando traspasar los límites y darle la oportunidad al animal de expresar su naturaleza felina. Es curioso que después de la lucha Cuca vuelve a la calma, como si no recordase nada, sin rencores y está de nuevo tranquila, esperando que la acaricie. Tenemos que aprender tanto de los animales, ellos no reprimen sus energías, ellos no necesitan representar un papel para ocultar su verdadera naturaleza y poder ser admitidos por una sociedad.

Me gustaría hacer como el maestro armenio, aprender a preparar fragancias, pero no fragancias de cualquier tipo, sino la esencia de la vida, lo más sutil, lo más fino, que existe en ella. Ser un alquimista capaz de transformarme a mi mismo con el único objetivo de extraer la esencia en cada momento de mi vida, viviendo al completo, tomando lo más valioso por el bien de lo superior, de lo que está más allá de la persona.

Estos días también he tenido tiempo para mi curso de filosofía y conocimiento del entorno social – que está dentro del curso de autorrealización que llevo haciendo desde hace más de dos años – pasé por Parménides, Heráclito y Demócrito, luego por los Sofistas, también por Sócrates y Platón,  y en estos momentos estoy con Aristóteles, discípulo de Platón. Al estudiar a todos estos filósofos hemos hecho especial énfasis  en el concepto de Ser, Aristóteles admite que el cambio es real pero siempre existe algo que permanece y lo llama sustancia. Aristóteles parece que intenta conciliar el Logos de Heráclito (todo es cambio, no te puedes bañar dos veces en el mismo río), con el Ser de Parménides (lo eterno, lo  que permanece, el Ser es y no puede no ser, el cambio es una ilusión). Lo que cambia no es la sustancia sino la forma que no tiene realidad independiente, aunque sustancia y forma en realidad son dos aspectos de una misma cosa: el Ser. Para Aristóteles, a diferencia de su maestro Platón, lo real son las cosas, las sustancias-formas, no las ideas. Mediante la abstracción aplicamos la misma idea a distintas sustancias porque presentan una forma similar. La forma es lo único que podemos percibir, la sustancia – que no podemos ver – se define por aquellas formas que potencialmente puede manifestar en un momento concreto como acto, por ello el acto va antes que la potencia, y según la filosofía de Aristóteles la gallina va antes que el huevo porque la gallina no puede producir una forma más desarrollada que ella misma, es decir está completamente actualizada y el huevo es gallina en potencia pero no en acto.

También he estudiado sobre el cambio y la ley de causa-efecto de Aristóteles con sus cuatro causas: material, formal, eficiente y final, así como la teoría de la cadena de motores y el motor inmóvil, que sólo por el nombre parece una contradicción porque un motor tal como lo conocemos actualmente requiere movimiento en el mismo, aunque el motor inmóvil de Aristóteles – que es acto puro sin sustancia – no se mueve, su influencia sobre la cadena de motores se produce aspirando, atrae a toda la cadena hacia él. La cadena de motores tiene el propósito, la aspiración, de actualizar todo lo que ya existe en acto en el motor inmóvil que carece de potencias (completamente actualizado) y por ello no es sustancia.

Bueno, de aquí un rato nos tenemos que ir, tenemos un compromiso ineludible con la vida, mi próxima hora es tan importante como la anterior, y la tengo que vivir como si fuera la última, tal como dice Gurdjieff:

“Durante muchos años, has estado gastando tu vida como si tus padres te hubieran dado una cuenta bancaria con crédito ilimitado. Pero ahora, la cantidad se terminó y te das cuenta que estas solo por completo y no hay nadie a quien recurrir. No hay más tiempo en tu cuenta bancaria. Ahora te ves forzado a ganar cada hora de tu vida. Toda tu vida te comportaste como un niño; y gastaste el tiempo, tal como lo hace una pareja de recién casados en su luna de miel.

Nuestro principal enemigo, que nos impide aplicar los esfuerzos necesarios, es la desesperanza. Sé que tienes muchas excusas para no prepararte para tu última hora de vida. El hábito es una gran fuerza, pero empezando una vez, puedes aprender a hacerlo cada vez más y más.”

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