{"id":1839,"date":"2015-01-02T00:01:28","date_gmt":"2015-01-01T22:01:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.upaya.es\/?p=1839"},"modified":"2015-01-02T08:21:09","modified_gmt":"2015-01-02T06:21:09","slug":"las-desamortizaciones-de-las-almas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.upaya.es\/?p=1839","title":{"rendered":"La desamortizaci\u00f3n de las almas"},"content":{"rendered":"<p>\n\t<a href=\"https:\/\/www.upaya.es\/wp-content\/uploads\/redes-sociales-universales.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" alt=\"Atrapado en la red\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1850\" height=\"317\" src=\"https:\/\/www.upaya.es\/wp-content\/uploads\/redes-sociales-universales.jpg\" title=\"Atrapado en la red\" width=\"450\" srcset=\"https:\/\/www.upaya.es\/wp-content\/uploads\/redes-sociales-universales.jpg 450w, https:\/\/www.upaya.es\/wp-content\/uploads\/redes-sociales-universales-300x211.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 450px) 100vw, 450px\" \/><\/a>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n\tLas manos muertas eran aquellos bienes del Antiguo R&eacute;gimen que no se pod&iacute;an vender, permutar o transferir en modo alguno, es decir estaban fuera del mercado y no pod&iacute;an ser comercializados como mercanc&iacute;a. Los bienes comunales eran un ejemplo muy importante de bienes de manos muertas, que estaban a disposici&oacute;n de los vecinos como complemento para su subsistencia. Cuando los bienes de aprovechamiento comunal y bienes de propios se mercantilizan durante las desamortizaciones, las familias campesinas que depend&iacute;an de estos bienes para subsistir, se ve&iacute;an obligados a su vez a mercantilizar su fuerza de trabajo. Era un paso m&aacute;s hacia la conversi&oacute;n de los seres humanos en mercanc&iacute;a, en objeto, de un modo como no suced&iacute;a desde los tiempos de los antiguos esclavos romanos, los instrumentum vocale. Es cierto que en aquella &eacute;poca exist&iacute;an otros complementos para la subsistencia, donde la fuerza de trabajo era un elemento de intercambio, como el trabajo a jornal (pago en especie normalmente) para las casas grandes, pero era un complemento espor&aacute;dico que no pon&iacute;a en cuesti&oacute;n la relativa autonom&iacute;a del campesinado. El sustento principal era el trabajo en la casa, el trabajo en la propiedad familiar (huertos, corrales, etc) y luego exist&iacute;an una serie de complementos que no s&oacute;lo ten&iacute;an un car&aacute;cter econ&oacute;mico, sino tambi&eacute;n social, cultural e incluso pol&iacute;tico y espiritual.\n<\/p>\n<p>\n\t<!--more-->\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n\tEl sistema que se ha ido imponiendo sorprende por su voracidad y capacidad de adaptaci&oacute;n. A estas alturas pareciera que todo lo que se pod&iacute;a mercantilizar ya lo estaba, pero la mercantilizaci&oacute;n en manos de mercenarios de los cuidados de ni&ntilde;os, ancianos, enfermos y personas con alguna discapacidad, ha demostrado que este sistema todav&iacute;a no ha alcanzado su cenit. En mi &aacute;nimo no est&aacute; insultar a nadie utilizando la palabra mercenario, sino constatar una realidad sobre un tipo de trabajo que antes estaba fuera del mercado y era llevado a cabo por la familia y los vecinos. Mercenario viene de la misma ra&iacute;z que mercado, mercanc&iacute;a, mercurio (dios del comercio), merced (pago, recompensa) o mercer&iacute;a (tienda de comercio de peque&ntilde;os productos). Mercenario es el que participa en un proyecto para competir con otros (empresas en el mercado, contienda b&eacute;lica entre paises, &hellip;) por su beneficio econ&oacute;mico, con poca o nula consideraci&oacute;n ideol&oacute;gica o de valores. Aunque es cierto que existen&nbsp;honrosas excepciones y no hay que generalizar, cuando el trabajo para otros a cambio de dinero&nbsp;pasa de ser un complemento espor&aacute;dico a algo decisivo para la subsistencia de millones de seres humanos, entonces cualquier consideraci&oacute;n que no sea la monetaria, se convierte&nbsp;en un asunto de segundo orden para muchas personas. La prueba est&aacute; por ejemplo en que muchos trabajadores&nbsp;para mantenerse en sus puestos de trabajo son testigos&nbsp;diariamente de pr&aacute;cticas inmorales que nunca denunciar&aacute;n, ni combatir&aacute;n, pero si se movilizan cuando sus derechos laborales &#8211; y sobre todo sus emolumentos &#8211; se ven comprometidos, entonces es probable que cinicamente&nbsp;aprovechen para denunciar la inmoralidad que silenciaron&nbsp;cuando se sent&iacute;an seguros y\/o bien pagados, a todos nos vendr&aacute; a la memoria el caso de Canal 9.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n\tLa fuerza de trabajo como mercanc&iacute;a es el inicio de la desamortizaci&oacute;n de las almas, si utilizamos el significado de alma sin connotaciones religiosas, como ese principio&nbsp;del ser humano que es capaz de entender, querer y sentir, y que junto a su cuerpo, constituye la manifestaci&oacute;n de su esencia. Durante el trabajo asalariado el ser humano se somete a la voluntad de otros, no hace lo que quiere, sino lo que quieren otros que se sit&uacute;an por encima de &eacute;l seg&uacute;n un orden jerarquico, act&uacute;a en base a &oacute;rdenes como un aut&oacute;mata, no seg&uacute;n su capacidad de ver y huye de su propio sentir para ocultar la angustia existencial que le provoca su alienaci&oacute;n. El siguiente paso en el camino hacia la absoluta mercantilizaci&oacute;n del alma, es la mercantilizaci&oacute;n del si mismo fuera del &aacute;mbito laboral, esto no s&oacute;lo se consigue cuando compramos mercanc&iacute;as para ser sujetos consumistas y pasivos en la industria del espect&aacute;culo y del ocio. Hoy en d&iacute;a, en las redes sociales, creyendo que compartimos en un &aacute;mbito restringido y controlado por nosotros,&nbsp;publicamos gustos, ideolog&iacute;as, creencias religiosas, orientaci&oacute;n sexual, nuestros problemas personales, nuestras pasiones, nuestras preferencias, nuestros desacuerdos, nuestros proyectos, nuestras miserias, nuestras enfermedades, en definitiva, una fotograf&iacute;a de nuestra alma.&nbsp;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n\tEste volcado de informaci&oacute;n sobre nuestra alma es utilizado por unas pocas empresas para comerciar con ella y para que otras muchas realicen investigaciones de mercado. Seg&uacute;n el 2014 Merchandise Planning and Allocation Benchmark, que ha elaborado la empresa Boston Retail Partners, el 39% de las marcas utilizan datos de las redes sociales en el desarrollo de sus productos. Unas pocas empresas de Silicon Valley, como Facebook y Google, concentran el negocio de la recolecci&oacute;n de datos para vend&eacute;rselos a las agencias de publicidad. Si el internauta Federico Zannier, que puso en subasta al mejor postor su actividad en Internet durante un d&iacute;a, consigui&oacute; 2.000 euros, &iquest;qu&eacute; puede ganar en un d&iacute;a una empresa&nbsp;como Facebook que cuenta con 1.280 millones de usuarios y subiendo?. Esos datos tambi&eacute;n est&aacute;n a la libre disposici&oacute;n de los servicios de inteligencia. Facebook y empresas como Microsoft han revelado que durante el 2012 pusieron en poder de EEUU miles de cuentas que fueron rastreadas y que forman parte del programa de espionaje mundial de Internet, la realidad superar&aacute; a esas revelaciones. Como ocurre desde la irrupci&oacute;n de los reg&iacute;menes liberales, el par Estado-Capital va de la mano tambi&eacute;n en esta desamortizaci&oacute;n de las almas. Cre&iacute;mos que la revoluci&oacute;n del Web 2.0 era un salto en la aportaci&oacute;n personal, en la interacci&oacute;n bidireccional que se abr&iacute;a a todos los usuarios para compartir en la red, para acabar cayendo en las redes de los par&aacute;sitos que viven de la energ&iacute;a personal de los dem&aacute;s.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n\tLas redes sociales, espejo de nuestra sociedad, son tambi&eacute;n un lugar para el consumo r&aacute;pido, sin reflexi&oacute;n, ni profundizaci&oacute;n personal, como tantas otras expresiones de la sociedad del espect&aacute;culo. En las sociedades modernas, donde se da tanta importancia a la cuantificaci&oacute;n, es habitual que la cantidad sea un valor de primera importancia social y la calidad algo accesorio. Acumular &ldquo;amigos&rdquo; se ha convertido en una competici&oacute;n que convierte el carrusel de noticias en una creciente lluvia de posts que aparecen y desaparecen, fomentando la dispersi&oacute;n y la destrucci&oacute;n de la atenci&oacute;n sostenida. Incluso los contenidos meritorios y de calidad&nbsp;&#8211; que los hay &#8211;&nbsp;quedan desdibujados ante la inundaci&oacute;n sistem&aacute;tica de est&iacute;mulos de toda condici&oacute;n, incluidas las cu&ntilde;as publicitarias y de propaganda que nos persiguen en tantos espacios y que son los estandartes de la falta de libertad de conciencia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n\tSi en la antig&uuml;edad se cre&iacute;a que un camino f&aacute;cil para obtener el &eacute;xito personal consist&iacute;a en vender tu alma al diablo, el nuevo pacto para la consecuci&oacute;n de beneficios est&aacute; en pescar en las redes las almas de los dem&aacute;s mortales para venderlas como mercancia&nbsp;a los nuevos demonios, estos sin duda m&aacute;s reales. Es la gran desamortizaci&oacute;n de las almas a la que estamos todos expuestos. Que retornen a manos muertas, para compartir&nbsp;y organizarnos&nbsp;lejos del mercado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las manos muertas eran aquellos bienes del Antiguo R&eacute;gimen que no se pod&iacute;an vender, permutar o transferir en modo alguno, es decir estaban fuera del mercado y no pod&iacute;an ser comercializados como mercanc&iacute;a. 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