{"id":1392,"date":"2013-07-10T15:12:52","date_gmt":"2013-07-10T13:12:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.upaya.es\/?p=1392"},"modified":"2015-08-15T14:35:23","modified_gmt":"2015-08-15T12:35:23","slug":"las-doctrinas-economicas-del-cristianismo-rafael-altamira","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.upaya.es\/?p=1392","title":{"rendered":"Las doctrinas econ\u00f3micas del cristianismo (Rafael Altamira)"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_1393\" aria-describedby=\"caption-attachment-1393\" style=\"width: 400px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"https:\/\/www.upaya.es\/wp-content\/uploads\/comunidad.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1393\" title=\"Oraci\u00f3n - L\u00e1mina de mi amigo, el pintor Miquel Caza\u00f1a\" src=\"https:\/\/www.upaya.es\/wp-content\/uploads\/comunidad.jpg\" alt=\"Oraci\u00f3n - L\u00e1mina de mi amigo, el pintor Miquel Caza\u00f1a\" width=\"400\" srcset=\"https:\/\/www.upaya.es\/wp-content\/uploads\/comunidad.jpg 622w, https:\/\/www.upaya.es\/wp-content\/uploads\/comunidad-300x216.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 622px) 100vw, 622px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-1393\" class=\"wp-caption-text\">Oraci\u00f3n &#8211; L\u00e1mina del pintor Miquel Caza\u00f1a<\/figcaption><\/figure>\n<p>En 1890 el humanista Rafael Altamira acaba su tesis doctoral \u00abHistoria de la propiedad comunal\u00bb, dirigida por el historiador Gumersindo de Azc\u00e1rate. En el cap\u00edtulo \u00abLas doctrinas econ\u00f3micas del cristianismo\u00bb se explica que en buena parte la base doctrinal del comunal es la comunidad de bienes que aparece en el libro \u201cHechos de los Ap\u00f3stoles\u201d. Esto fue recordado por F\u00e9lix Rodrigo Mora en su charla \u00abDe camino hacia una sociedad nueva, con un modelo probado durante siglos\u00bb que se celebr\u00f3 en Camps (Fonollosa). He encontrado el libro digitalizado, trascribo a continuaci\u00f3n dicho cap\u00edtulo.<!--more--><\/p>\n<p>HISTORIA DE LA PROPIEDAD COMUNAL &#8211; LAS DOCTRINAS ECON\u00d3MICAS DEL CRISTIANISMO:<\/p>\n<p>Varias razones hay que llevan al estudio de las doctrinas comunistas de los cristianos. La primera es, que la historia de una instituci\u00f3n, que representa siempre una idea, comprende tambi\u00e9n la Historia del pensamiento que a ella se refiere: no ya s\u00f3lo porque la idea es parte de la vida tanto como las acciones exteriores, sino porque la produce de si, desde el punto en que, dominando a la inteligencia, la ponen los hombres en amor de su sentimiento, en deseo de su voluntad y en total elemento de su conciencia reflexiva.<\/p>\n<p>Ya dec\u00eda Jes\u00fas: \u00ablo que mancha al hombre es lo que sale del hombre, porque del interior del coraz\u00f3n de los hombres es de donde salen los malos pensamientos&#8230;\u00bb Hubo, adem\u00e1s, realmente, pr\u00e1ctica del comunismo entre los cristianos; y se ha dado demasiada importancia a este punto, que en verdad la tiene, sobre todo por las consecuencias originadas, para que sea permitido, aun rompiendo con toda otra consideraci\u00f3n, el pasarlo por alto. . .<\/p>\n<p>Preciso es no ver el Cristianismo-para adquirir cierto sentido de su historia-como hecho aislado, nacido ex nihilo, con una soluci\u00f3n de continuidad respecto de los hechos anteriores y coet\u00e1neos, ni como producido de una vez, con la unidad y cuerpo de doctrina estadizo con que hoy se nos ofrece. Prod\u00fajose la doctrina en un tiempo de verdadera revoluci\u00f3n social, muy cerca de la regi\u00f3n que era entonces n\u00facleo de un renacimiento de cultura y de vida extraordinario, y en un pueblo que estaba en plena germinaci\u00f3n de doctrinas, escuelas y sectas-la de Jud\u00e1, la de Juan, los essenios, fariseos, etc\u00e9tera -obedeciendo todas ellas a dos principios que se enlazan: 1.\u00b0 El mesianismo; 2.\u00b0 La revoluci\u00f3n social de pobres contra ricos; es decir bajo el primero, un movimiento nacionalista, y dentro de \u00e9l, un segundo movimiento interior, que proced\u00eda de la \u00e9poca de los profetas Enoch, Am\u00f3s \u00e9 Isa\u00edas.<\/p>\n<p>Recu\u00e9rdese la desigualdad a que hab\u00edan llegado los hebreos, por el olvido de la antigua organizaci\u00f3n y el desuso de las reglas de vida a ella inherentes. El ego\u00edsmo y la avaricia dominaban, y el mal ven\u00eda de antiguo. No hay sino leer los textos de los profetas, mantenedores de las tradiciones y penetrados de un alto sentido pol\u00edtico y social que escapaba a sus contempor\u00e1neos. Isa\u00edas truena contra los acumuladores de propiedad, \u00abque se hacen as\u00ed los solos due\u00f1os de la tierra\u00bb (c. v, ver. 8); Am\u00f3s se pronuncia contra la soberbia \u00e9 injusticia de los ricos, bien manifiesta (cap. n y especialmente vers. 6 a 8), y lo mismo se repite en otros pasajes de la Biblia. El sentimiento contra los ricos lleva a concebir a Dios como el vengador de los pobres, y esta idea es mantenida en la \u00e9poca de Jes\u00fas, por muchas sectas.<\/p>\n<p>Los essenios viv\u00edan en comunidades rurales, dedicados a la agricultura \u00aby a la fabricaci\u00f3n de objetos de primera necesidad\u00bb. \u00abNo ten\u00edan esclavos y consideraban la esclavitud como imp\u00eda y contraria a la naturaleza.- Despreciaban las riquezas, no acumulaban el oro ni la plata, aprend\u00edan a contentarse con poco. &#8211; Sus bienes eran comunes y administrados por ec\u00f3nomos. Los miembros de esta sociedad viv\u00edan generalmente bajo un mismo techo \u00aby al ser recibidos los novicios, la entregaban sus bienes\u00bb.- Para ellos consist\u00eda la virtud en la abstinencia y la mortificaci\u00f3n de las pasiones, y la fuente fecunda que sostiene esta comunidad en que la mayor parte eran c\u00e9libes, es, como dice Plinio, \u00abel arrepentimiento y el tedio del mundo\u00bb, con cuyo car\u00e1cter preludian la vida mon\u00e1stica-cristiana, as\u00ed como los terapeutas inauguran el per\u00edodo de los anacoretas.<\/p>\n<p>Tal estado de la sociedad jud\u00eda, parece explicar ciertos aspectos de la doctrina de Jes\u00fas, en que se advierte una evoluci\u00f3n o desarrollo, desde un primer momento de iniciaci\u00f3n, hasta la exaltaci\u00f3n de los \u00faltimos meses: y tambi\u00e9n la influencia de otras doctrinas (la de San Juan Evangelista, v. gr.). Del mismo modo se explica el sentimiento general que emana de sus predicaciones contra el rico y la riqueza misma, y el apego al pobre, al desamparado, llegando a ser un ideal la pobreza (ebionismo), y un resultado de la igualdad, la comunidad de bienes. Quiz\u00e1s ayudara a esto la displicente acogida que obtuvo entre los ricos y la gente de cierta posici\u00f3n, el car\u00e1cter de sus primeros disc\u00edpulos y hasta el lugar (Galilea), por la oposici\u00f3n entre galileos y hierosolimitanos y lo mal vistos que estaban aqu\u00e9llos.<\/p>\n<p>El Cristianismo, no obstante, sobrepas\u00f3 mucho las doctrinas de las sectas contempor\u00e1neas. Al nacionalismo opuso el humanitarismo, al formalismo su amor espiritualista delicado (su gran concepci\u00f3n del Dios Padre), al ego\u00edsmo y casuismo, el desinter\u00e9s, la fraternidad. Por esto (que representa su gran obra y su capital pensamiento), si se dej\u00f3 influir por las corrientes dominantes en ciertos puntos, como el que tratamos, no parece haberles dado significaci\u00f3n mayor que la de un detalle-, y si hay una doctrina ebionista (resultado en parte de su humanitarismo) y existe el hecho de una comunidad real entre los primeros cristianos, no hay una doctrina acabada y expl\u00edcita sobre esto \u00faltimo: ni pod\u00eda haberla, en rigor, pues que Jes\u00fas no predicaba un curso de econom\u00eda social, como, han hecho los comunistas de nuestros d\u00edas; pero es una consecuencia l\u00f3gica \u00e9 indeclinable de sus principios, cuya deducci\u00f3n no dejaron de hacer la mayor parte de los int\u00e9rpretes. As\u00ed la comunidad de bienes era un resultado mixto de dos principios cristianos: 1.\u00b0, el desprecio de las riquezas; 2.\u00b0, el sentimiento de la igualdad, y ambos le prestan el car\u00e1cter especial\u00edsimo que le distingue de las que hasta ahora se nos ha mostrado en la historia. Realmente es dif\u00edcil de juzgar el pensamiento del Cristianismo, no s\u00f3lo por lo dudosos que son muchos pasajes de los Evangelios, sino por la fina iron\u00eda que envuelven algunas palabras de Jes\u00fas, lo cual les da un sentido equ\u00edvoco y dif\u00edcil. Obs\u00e9rvese, adem\u00e1s, el sentido trascendente de lo terreno, hacia otra esfera y mundo (reino ideal) que lleg\u00f3 a expresarse en estas palabras: \u00abMi reino no es de este mundo\u00bb; lo cual, dejaba en perfecta indiferencia respecto a lo terreno (que era de segundo orden) y en especial a lo pol\u00edtico existente, cuya modificaci\u00f3n, a lo que parece, no le preocupa.<\/p>\n<p>Para entender bien el alcance de las predicaciones cristianas en punto a la propiedad, debe recordarse la distinci\u00f3n cl\u00e1sica que va unida a la historia moral desde aquella \u00e9poca, y que recogida por el escolasticismo, tuvo su \u00faltima y m\u00e1s perfecta expresi\u00f3n en la teor\u00eda kantiana de los deberes perfectos \u00e9 imperfectos. La diferencia entre precepto y consejo en el credo cristiano, corresponde a esa otra de los deberes, en virtud de la cual, hay una cierta esfera de actos de que nadie puede dispensarse para llevar una vida moral, y respecto a ellos, rige el precepto: encerr\u00e1ndose en su ejecuci\u00f3n la exigencia moral posible para la mayor\u00eda de los hombres. Todo lo que de aqu\u00ed excede, no sabr\u00eda ser impuesto como deber riguroso, dada la flaqueza de la naturaleza humana, a la cual, no puede exigirse de continuo hero\u00edsmos ni santidades; pero su cumplimiento es recomendado como regla de mayor perfecci\u00f3n a que aspiran los escogidos. Traducido esto al lenguaje jur\u00eddico, quiere decir, con Kant, que hay cierta suma de deberes y obligaciones imprescindibles para la convivencia y el orden sociales, y \u00e9stos constituyen el derecho y son exigibles a todos- pero m\u00e1s all\u00e1 queda todav\u00eda larga suma de deberes menos necesarios, menos debidos o perfectos, confiados a la buena voluntad de los hombres, que no est\u00e1n rigurosamente sujetos a su cumplimiento. Quien haya apreciado las trascendentales influencias que esta distinci\u00f3n ha producido en la vida del derecho y en las corrientes de su filosof\u00eda, comprender\u00e1 ahora el verdadero valor de las predicaciones cristianas en punto a la propiedad, todas las cuales, entran en la categor\u00eda de consejos o deberes imperfectos, que dir\u00edamos ahora. Excusado es decir, que para el creyente fervoroso, como para el hombre que aprecia igualmente necesarias todas las acciones buenas de la vida, ni pod\u00eda tener realidad aquella distinci\u00f3n, ni la hoy corriente entre deberes coercibles y no coercibles: tomando la c\u00f3moda posici\u00f3n de no cumplir sino aquellos que por la fuerza pueden exig\u00edrsele, y crey\u00e9ndose ya, con esto, cumplidor de su misi\u00f3n en la vida.<\/p>\n<p>De todos modos, y teniendo en cuenta cierta vaguedad que lleva a dudar si el comunismo es para Jes\u00fas precepto y doctrina o mero consejo, de la lectura de los Evangelios resulta que hay una porci\u00f3n de ideas, las m\u00e1s, concordantes al sentido ebio-comunista, y algunas de significaci\u00f3n extra\u00f1a. Jes\u00fas alaba a un intendente por haber distribuido riquezas entre los pobres a costa de su se\u00f1or. San Mateo en el cap\u00edtulo XIII, ver. 22, truena contra el embeleso de las riquezas, y en el XIX, 21, dice aquella m\u00e1xima tan repetida: \u00abSi quieres ser perfecto, anda y vende cuanto tienes y dalo a los pobres\u00bb; cuyo sentido ebionista se repite en el c. x, ver. 21, 29, 30, en que promete recompensa a los que dejan sus bienes y casas por Dios. La exageraci\u00f3n del principio, que ha de llevar directamente al r\u00e9gimen conventual y al de los anacoretas, es mayor en San Lucas, cuyos vers. 15. y siguientes del cap, XII, se dirigen contra el apego a la propiedad y contra la avaricia, tiro que va de lleno sobre los ricos; en el v, 20, 21, se contiene la bienaventuranza de los pobres y \u00ablos que ahora ten\u00e9is hambre\u00bb, y los 25, 26, predican contra los ricos codiciosos.<\/p>\n<p>Fuera de las doctrinas, hallamos el comunismo practicado entre los primeros cristianos, seg\u00fan atestiguan el libro de los Hechos, capitulo 2.\u00b0, vers. 44, 45, 46: \u00abY todos los que cre\u00edan estaban unidos y ten\u00edan todas las cosas comunes. &#8211; Vend\u00edan sus posesiones y haciendas y las repart\u00edan a todos, conforme a la necesidad de cada uno. -Y diariamente peroraban un\u00e1nimemente en el templo: y partiendo el pan por las casas, tomaban la comida con alegr\u00eda y sencillez.\u00bb La ep\u00edstola 1\u00aa a los Corintios, cap\u00edtulo xi, 20, al final, habla de los \u00e1gapes o comidas en com\u00fan; y San Juan, XII, 6, trae el episodio de Mar\u00eda y Judas, administrador de la comunidad, a la que defraudaba como ladr\u00f3n (ratero, escribe el obispo Amat). Otros textos repiten los mismos o an\u00e1logos datos. La comunidad dura hasta el siglo II o comienzos del III, en que se relaja.<\/p>\n<p>Ocup\u00e1ndose de esto el escritor franc\u00e9s M. A. Sudre, en su apreciable Historia del Comunismo ya citada, torciendo un poco el sentido de los hechos, con objeto de apropiarlos a su tesis, que es una en\u00e9rgica refutaci\u00f3n de las doctrinas comunistas modernas, y enga\u00f1ado por el parecido de ideas y fen\u00f3menos bien opuestos en muchos sentidos, niega rotundamente que las predicaciones evang\u00e9licas se refieran a las doctrinas comunistas, por la raz\u00f3n de que resalta en aqu\u00e9llas \u00abel anatema contra los actos que atentan a las dos grandes instituciones del matrimonio y de la propiedad\u00bb; \u00a1como si \u00e9sta no necesitara de respeto en un r\u00e9gimen comunal que, como el aria primitivo, \u00abcastiga con m\u00e1s pena los delitos contra la propiedad que el homicidio\u00bb, y como si el matrimonio y la familia s\u00f3lo tuvieran estabilidad y firmeza en nuestra, \u00e9poca individualista, en que.es tan poco satisfactorio el estado de aquellas instituciones! El principio de la legislaci\u00f3n mosaico era el patriarcalismo, y no hac\u00eda mucho en favor de los individualistas, Jes\u00fas, no abrogando la Ley.<\/p>\n<p>Ni es menos l\u00f3gico usar por argumentos los errores que pudieron deslizarse, hijos del espiritualismo y sobre todo del idealismo que dominaban en las predicaciones, respecto al r\u00e9gimen de aquella primitiva sociedad: ni el hecho de que Jes\u00fas predicara la limosna (que no es posible sin la propiedad individual, dice Sudre), porque Jes\u00fas predicaba a un pueblo en que a la desigualdad producida de antiguo se un\u00eda fuertemente el influjo romano; ni el car\u00e1cter espont\u00e1neo del abandono de los bienes que hac\u00edan los compa\u00f1eros de los Ap\u00f3stoles, puesto que si no era un deber, y s\u00f3lo un acto meritorio, era en cambio acto indispensable para considerarse dentro de la nueva comuni\u00f3n. Ni es exacta, en fin, la versi\u00f3n que da M. Sudre del episodio de Anan\u00edas, en que las palabras de San Pedro, seg\u00fan se desprende de la atenta lectura de los vers\u00edculos y seg\u00fan dice un comentador nada sospechoso, quieren decir: \u00ab\u00bfSe te ha obligado a que vendieses tu campo; o se ha usado contigo de alguna violencia para que entregases su valor? \u00bfTe hemos obligado contra tu voluntad a que sigas a Jesucristo e imites su pobreza? \u00bfC\u00f3mo, pues, has podido escuchar a Satan\u00e1s y persuadirte que enga\u00f1ar\u00edas al Esp\u00edritu Santo, con tu hipocres\u00eda y doblez de coraz\u00f3n?\u00bb Anan\u00edas es castigado no por la mentira en s\u00ed, mas porque mediante-ella quer\u00eda figurar entre los cristianos sin imitar en absoluto su desprendimiento. Cierto que Jes\u00fas en ning\u00fan pasaje de sus predicaciones expone la doctrina de la comunidad speciatim, lo cual es efecto del car\u00e1cter de aqu\u00e9llas, bien diferentes en su intenci\u00f3n pol\u00edtica de las mahometanas. Aunque Meyer y Ardant afirman que \u00abel Cristianismo no se ha presentado al mundo como sistema teol\u00f3gico o de filosof\u00eda moral, sino como principio universal comprendiendo en s\u00ed al hombre y a la sociedad en todas las relaciones con el mundo que les rodea\u00bb, es cierto que, contra las pretensiones de los que quieren ver en \u00e9l hasta un cuerpo de teor\u00edas est\u00e9ticas, el Cristianismo fue puramente una doctrina teol\u00f3gica y moral, y no involucr\u00f3, con gran elevaci\u00f3n de idea, en sus m\u00e1ximas (como hizo el mahometismo), los principios de un orden pol\u00edtico que luego ha impreso sello en el pueblo \u00e1rabe.<\/p>\n<p>El amor a los pobres, quienes formaban el n\u00facleo del s\u00e9quito de Jes\u00fas, y que llev\u00f3 a la doctrina de que s\u00f3lo ellos se han de salvar (Lucas, VI, 24, 25,) y el sentimiento de prevenci\u00f3n contra los ricos, son elementos que se explican bien por la ocasi\u00f3n en que naci\u00f3 el Cristianismo. La bondad, la dulzura, el espiritualismo simp\u00e1tico de Jes\u00fas, puso lo dem\u00e1s, y as\u00ed se lleg\u00f3 al desprecio absoluto de las riquezas, a la incomprensible declaraci\u00f3n de que no debe el hombre preocuparse de lo que ha de comer o vestir: pues as\u00ed como lo da Dios a los cuervos y a los lirios y a la hierba, \u00abas\u00ed a vosotros\u00bb, puesto que Dios alimenta a \u00ablos cuervos que no siembran, ni siegan, ni tienen despensa ni granero\u00bb. As\u00ed vino a ser completamente \u00ablo que ense\u00f1\u00f3 Jesucristo, la caridad, la terneza mutua, el desprecio de los placeres, la renuncia de las cosas terrenas\u00bb, doctrina cuyos efectos hab\u00edan de explanar los Santos Padres, exagerar el cenobitismo, y resucitar en toda su pureza, cuando ya la Iglesia no s\u00f3lo hab\u00eda entrado en el sentido romanista, sino que hab\u00eda ayudado a su desarrollo, el exaltado y recto esp\u00edritu de San Francisco.<\/p>\n<p>Desde el primer momento, \u00e9l Cristianismo, que parec\u00eda deber ser genuinamente hebraico, empez\u00f3 a ser griego, y a sufrir aquella serie de influencias y aquella penosa elaboraci\u00f3n que cambi\u00f3 en muchos puntos su primitiva tendencia. En este per\u00edodo, que concluye con la aparici\u00f3n definida de la Iglesia cat\u00f3lica, y mucho despu\u00e9s, aparecen levantados por las luchas teol\u00f3gicas que desde luego abrieron las sectas, los Santos Padres, cuyas doctrinas respecto a la propiedad comunal, lejos de ser vagas, encierran todo un sistema y son bien categ\u00f3ricas. Desenvuelven as\u00ed los g\u00e9rmenes del Evangelio y del Antiguo Testamento, y los llevan hasta un extremo radical, expuesto sin ambages. Con ellos, Cabet, Luis Blanc y Villegarde, pueden tener pretensiones de filiaci\u00f3n, aunque las intenciones disten mucho de los unos a los otros.<\/p>\n<p>No obstante, dentro de la doctrina general de los Santos Padres, se distinguen dos tendencias opuestas, y varios matices o direcciones secundarias, que importa a la exactitud de la historia se\u00f1alar.<\/p>\n<p>a) DEFENSA DE LA COMUNIDAD Y ATAQUE A LA PROPIEDAD PRIVADA. 1. Se quejan del desuso de la comunidad primitiva, San Cipriano, Tertuliano y Or\u00edgenes, que excitan tambi\u00e9n a que se contin\u00fae imitando a los primeros cristianos. A comienzos del siglo III a\u00fan dura, en parte, la comunidad, y Arnobio (siglo III) se\u00f1ala todav\u00eda la existencia de aquella instituci\u00f3n, que Luciano (Muerte de Peregrino) ridiculiza. Despu\u00e9s pas\u00f3 este r\u00e9gimen a los cenobios y monasterios, o se cambi\u00f3 por distribuciones de colectas.<\/p>\n<p>2. Atacan la propiedad individual: San Cris\u00f3stomo, que dice: \u00abs\u00f3lo tenemos el usufructo, no siendo de nadie la propiedad, palabra vana y que carece de sentido.\u00bb &#8211; a. El rico es administrador de los bienes del pobre, y cuando no los distribuye, roba lo ajeno.\u00bb \u00abAunque hayas heredado tus bienes y tu padre de sus abuelos, remontando en la serie de tus antepasados, tropezar\u00e1s infaliblemente con el criminal (la propiedad empieza por defraudaci\u00f3n)\u00bb. &#8211; \u00abLos cr\u00edmenes, las guerras y pleitos, nacieron cu\u00e1ndo se pronunciaron aquellas heladas palabras tuyo y m\u00edo.\u00bb San Ambrosio: \u00abla tierra se hizo para ser disfrutada en com\u00fan por pobres y ricos.\u00bb Llama a la propiedad usurpaci\u00f3n. &#8211; \u00abDe todos es la tierra, no de los ricos.\u00bb &#8211; \u00abLa tierra es una propiedad tambi\u00e9n (como el aire) com\u00fan para todos.\u00bb &#8211; \u00abEl derecho natural es, pues, la comunidad, y la propiedad tiene su origen en la usurpaci\u00f3n.\u00bb Dios quiso fuese la tierra pose\u00edda en com\u00fan por todos los hombres, pero la avaricia concedi\u00f3 el derecho de poseerla. Es ser asesino, negar a un hombre los socorros que le son debidos. (Vid. su Expos. del Ev. de San Lucas.) &#8211; San Basilio: Elogia a las naciones en que existen las comidas en com\u00fan y la propiedad de la tribu y la familia.- \u00abLa sociedad perfect\u00edsima es la que excluye toda propiedad privada. Este fue el bien primitivo que se turb\u00f3 por el pecado de nuestros primeros padres. El propietario privado es como el que, apoder\u00e1ndose de cosas comunes, se las apropia, fund\u00e1ndose \u00fanicamente en la ocupaci\u00f3n.\u00bb\u2014San Agust\u00edn: \u00abPor derecho divino, la tierra y cuanto contiene es de Dios, y Dios form\u00f3 del mismo barro al rico que al pobre: y a los dos sustenta el mismo suelo. La propiedad privada se tiene s\u00f3lo por derecho humano (el derecho positivo de los emperadores).\u2014El que pretenda ser agradable a Dios, debe amar la sociedad en com\u00fan y aborrecer la propiedad.\u2014S\u00f3lo es nuestro lo que basta para nuestro sustento y el de nuestra familia.\u00bb Es muy curioso el c. XIV del lib. vi de las Confesiones, en que se declara c\u00f3mo \u00abdetermina Augustino instituir el m\u00e9todo de vida com\u00fan que \u00e9l y sus amigos hab\u00edan de observar.\u00bb \u00abMuchos amigos\u2014dice\u2014que en nuestras conversaciones abomin\u00e1bamos las inquietudes y molestias de la vida humana, hab\u00edamos premeditado, y casi resuelto ya, el vivir apartados del bullicio de las gentes en un ocio tranquilo: lo cual hab\u00edamos trazado de tal suerte, que todo lo que tuvi\u00e9semos o pudi\u00e9semos tener lo hab\u00edamos de juntar, y hacer de todos nuestros haberes una hacienda y masa com\u00fan a todos nosotros, de modo que en fuerza de una sincera amistad no fuese una cosa de \u00e9ste y otra de aqu\u00e9l, sino que de todos nuestros bienes se hiciese un c\u00famulo, y todo \u00e9l fuese de cada uno, y todas las cosas fuesen comunes a todos. Hab\u00edamos convenido en que todos los a\u00f1os se hab\u00edan de nombrar dos de nosotros que, como los anuales magistrados, cuidasen de todas las cosas temporales que nos fuesen necesarias y los dem\u00e1s gozasen de una vida sosegada y quieta. Pero luego que comenzamos a pensar si este proyecto podr\u00eda subsistir, habiendo de haber mujeres en nuestra compa\u00f1\u00eda (pues algunos de nosotros ya las ten\u00edan y otros quer\u00edamos tenerlas), todo aquel proyecto se nos deshizo de las manos.\u00bb<\/p>\n<p>No declara el que fue santo, la raz\u00f3n de que la presencia de mujeres turbase sus proyectos; pero bien se ve en todo el cap\u00edtulo, y especialmente en frases que hemos subrayado, que la comunidad a que se inclina Agust\u00edn, es la celibataria y est\u00e9ril de los conventos. As\u00ed se preparaba por todos lados el r\u00e9gimen conventual, cuyo sentido y alcance, mantenidos por otro esp\u00edritu, tan lejanos estaban de los que informaron a las comunidades hist\u00f3ricas, que si eran religiosas (culto familiar), no por esto se divorciaban de la vida y de sus cuidados y necesidades naturales.<\/p>\n<p>San Clemente dec\u00eda tambi\u00e9n, que \u00abla vida en com\u00fan es necesaria a los hermanos&#8230; si desean servir irreprochablemente a Dios. El uso de todas las cosas debi\u00f3 ser com\u00fan para todos los hombres, pero hubo alguno que inicuamente hizo esto suyo, y otro aquello.\u00bb<\/p>\n<p>Gregorio el Grande (siglo vi) escrib\u00eda: \u00abLa tierra, de donde todos procedemos, es com\u00fan. En vano se consideran inocentes los que guardan para uso privado los dones que Dios hizo comunes.\u00bb\u2014San Jer\u00f3nimo: \u00abEl que hace algo suyo es como el que ocupando un sitio en el teatro impide a los dem\u00e1s, o sea, apoder\u00e1ndose de las cosas comunes, las hace suyas por la sola ocupaci\u00f3n.\u00bb Tiene frases muy en\u00e9rgicas en las que, seg\u00fan el Sr. La Sala, se descubre todo un sistema. \u00abNo hay derecho para ser m\u00e1s rico que los dem\u00e1s\u2014luego tampoco a poseer lo adquirido\u2014ni lo heredado\u2014ni a trasmitirlo.\u00bb<\/p>\n<p>b ) SENTIMIENTO GENERAL CONTRA LOS RICOS Y LAB RIQUEZAS\u2014San Jer\u00f3nimo: \u00abCon raz\u00f3n llama Dios a las riquezas injustas, porque todas vienen de iniquidad: uno no puede ganar sin que otro pierda y de aqu\u00ed el proverbio: todo rico es inicuo o heredero de un inicuo.\u2014Las riquezas nos son extra\u00f1as; no tenemos otra propiedad que la espiritual.\u00bb San Anselmo insiste sobre la iniquidad del rico.<\/p>\n<p>c) EL COMUNISMO COMO IDEAL, reconociendo, por la imposici\u00f3n de las circunstancias, la propiedad individual.\u2014Sentimientos de caridad y piedad. San Clemente, Salviano y Bernab\u00e9, que en forma de consejo dice: \u00abtodo lo pondr\u00e1s en com\u00fan.\u00bb En los sentimientos de caridad y piedad, insisten todos los Santos Padres,<\/p>\n<p>d) TENDENCIA RADICAL EXAGERADA.\u2014La propiedad s\u00f3lo es de los justos: \u00ablos justos comer\u00e1n el fruto del trabajo de los imp\u00edos.\u00bb (San Agust\u00edn.) Otros Padres que defienden la comunidad: Gregorio Nazianceno, Gregorio de Niza, Bernardo (siglo XII), Hilario, Teodoreto, San Le\u00f3n, Leandro.<\/p>\n<p>e) RECONOCIMIENTO DE LA PROPIEDAD INDIVIDUAL.\u2014La defienden, sobre todo, San Pedro y San Pablo. San Cris\u00f3stomo declara la necesidad esencial de la distribuci\u00f3n, en medidas diferentes, de las riquezas; y su comunicaci\u00f3n luego, seg\u00fan los consejos de San Pablo; sentido an\u00e1logo, dice el Sr. Azc\u00e1rate, al armonismo de Bastiat. Lactancio llega a protestar del comunismo.<\/p>\n<p>El sentido de la mayor\u00eda de los Santos Padres es tan expl\u00edcito y sus palabras tan en\u00e9rgicas, que no dan lugar a duda. Defienden la comunidad y atacan la propiedad individual. Atenuar esta conclusi\u00f3n alegando que los Santos Padres no quisieron sentar una doctrina jur\u00eddica\u2014 como si fuera necesario que un pensador dijere \u00abvoy a defender esto, creo lo otro\u00bb para formar juicio de sus ideas, no bastando el examen de su pensamiento y obras para ver en el fondo y deducir toda una teor\u00eda, aunque no en f\u00f3rmulas cient\u00edficas\u2014es sacar de su sitio la cuesti\u00f3n. Precisamente lo m\u00e1s verdad del pensamiento suele ser lo que se dice cuando no hay intenci\u00f3n especial de decirlo (lo cual limita y sujeta demasiado la idea), sino que sale a otra ocasi\u00f3n y viendo las cosas desde otro punto de vista. Ya proceda el influjo directamente del Evangelio, ya de Plat\u00f3n, de la tradici\u00f3n hebraica, del recuerdo de la edad de oro, etc, el hecho resulta siempre, aunque est\u00e9 mezclado con cierto sentido moral: el espiritualismo que llevaba al desprecio de los bienes de lo terreno, de la Naturaleza y que por fin alcanz\u00f3 al desprecio del cuidado y la higiene del cuerpo&#8230;<\/p>\n<p>Prueban la realidad viva de esa doctrina de los Santos Padres:<\/p>\n<p>1.\u00b0 El r\u00e9gimen conventual, tan acentuado por San Bernardo y otros.<\/p>\n<p>2.\u00b0 Las comunidades de la Edad Media, que se llamaban a s\u00ed mismas evang\u00e9licas: y hoy los comunistas todos, apoy\u00e1ndose en textos de los Evangelios y de los Santos Padres; cuyos dos hechos demuestran que existe un principio de deducci\u00f3n firme de tales doctrinas en aquellos documentos. La reforma de San Francisco y la doctrina de los Papas, interpretan as\u00ed el Evangelio.<\/p>\n<p>Lo que hubo es que \u00e9ste, como otros principios cristianos, tambi\u00e9n choc\u00f3 con el modo de ser social de entonces, que ofrec\u00eda un estado arraigado y una evoluci\u00f3n potente que arrastr\u00f3 a la nueva religi\u00f3n, merm\u00e1ndola en sus dogmas, y que llev\u00f3 a reconocer o tolerar a varios Padres la propiedad individual existente; concluyendo por hacer de la Iglesia un cuerpo de propiedad privada acentuad\u00edsimo, fuertemente individualista y muy alejado, sin duda, de aquel desprecio de las riquezas que predicaba Jes\u00fas. Adem\u00e1s, el principio comunista cristiano ten\u00eda, como el plat\u00f3nico, un vicio de origen que hab\u00eda de hacerlo infruct\u00edfero, como se manifest\u00f3 pronto en los conventos.<\/p>\n<p>Tocante a \u00e9stos, nos limitamos a trasladar algunos p\u00e1rrafos de la obra de M. Sudre, que dan exacta idea de su car\u00e1cter y de la diferencia radical de estas comunidades con las anteriormente estudiadas, a la vez que ponen en claro el error fundamental que envolv\u00edan.<\/p>\n<p>\u00abNo buscaron los monjes en la vida com\u00fan\u2014dice M. Sudre\u2014los goces materiales. Fue, al contrario, para ellos, un medio de imponerse a si mismos las privaciones m\u00e1s crueles y las pruebas m\u00e1s rigurosas. El ascetismo era el principio y fin de la vida mon\u00e1stica.\u00bb Jes\u00fas hab\u00eda exhortado a sus disc\u00edpulos a despreciar las cosas de esta tierra&#8230; \u00abEn medio de la corrupci\u00f3n pagana hab\u00eda hecho el elogio del celibato. A trescientos a\u00f1os de intervalo y bajo el imperio de la cruz triunfante, creyeron los monjes deber observar con todo rigor estos preceptos, darlos en \u00e9poca muy diferente y a hombres investidos de la alta misi\u00f3n de propagadores del Evangelio. Hicieron, pues, voto de pobreza y de castidad, pusieron sus bienes en com\u00fan, se consagraron a la contemplaci\u00f3n y a la oraci\u00f3n, aisl\u00e1ndose completamente del mundo.\u2014Prolongados ayunos, vigilias, flagelaciones, privaciones, fueron a sus ojos los m\u00e1s seguros medios de ganar la eterna felicidad. Olvidar que se era padre, hijo, esposo o hermano, aislarse completamente de la familia, de su pa\u00eds, de la humanidad, lleg\u00f3 a ser la condici\u00f3n de la vida perfecta.<\/p>\n<p>\u00bbLos primeros habitantes de los monasterios, se dedicaban a trabajos manuales; algunas \u00d3rdenes fundadas en la Edad Media, se consagraron al cultivo de la tierra y a roturar terrenos montuosos. Pero la mayor parte de las Ordenes mon\u00e1sticas, no conocieron estos h\u00e1bitos laboriosos o renunciaron a ellos. Vivieron algunas de limosnas, en una santa ociosidad: la mayor parte hall\u00f3, en bienes aportados por los novicios o en las liberalidades de los legos, la fuente de abundantes rentas. Durante la Edad Media, se enriquecieron inmensamente algunos conventos: se elevaron sus abades al rango de se\u00f1ores feudales, y muchos de entre ellos marcharon a la par de sus soberanos.\u00bb<\/p>\n<p>Acierta M. Sudre cuando dice que el ejemplo de los pitag\u00f3ricos y de los essenios, como el desarrollo y larga existencia de las comunidades cristianas, nada prueban en favor de la aplicaci\u00f3n de las teor\u00edas del moderno comunismo. Existen, en efecto, profundas diferencias entre el principio de aquellas teor\u00edas (y el que informaba a las comunidades de tribu y familia, debe a\u00f1adirse), y el que inspir\u00f3 las asociaciones filos\u00f3ficas y religiosas cuyo cuadro hemos trazado.<\/p>\n<p>La comunidad antigua tiene un fundamento religioso-gen\u00e9tico, pero vive en el mundo, abierta a todas las actividades, cuidadosa de todos los fines, proveyendo de medios para la satisfacci\u00f3n cumplida \u00e9 igual de las necesidades de sus componentes; f\u00fandase en un principio, que es de vida y de humanidad: el parentesco y la familia, el sentido de origen y de raza; al paso que las comunidades religiosas \u00abten\u00edan por principio el ascetismo, es decir, la renuncia de los goces corporales: condenaban los placeres, reduc\u00edan las necesidades, sofocaban las pasiones, santificaban las privaciones y los sufrimientos. El fin a que aspiraban era la perfecci\u00f3n moral, la piedad trascendental, la santidad del alma. No era para sus miembros la vida com\u00fan sino un medio de desligarse m\u00e1s completamente de las cosas terrenas y de concentrar sus facultades sobre las celestes\u00bb. As\u00ed forman un par\u00e9ntesis en el cuadro de nuestra historia esas singulares comunidades que, adem\u00e1s, perdieron bien pronto los caracteres y el desinter\u00e9s que hemos notado.<\/p>\n<p>\u00abNo resolvieron las comunidades religiosas\u2014concluye Sudre\u2014el problema de la abolici\u00f3n absoluta de la propiedad (individual), ni el de la producci\u00f3n en com\u00fan de los objetos necesarios a la vida. Se hallaban colocadas en medio de la gran sociedad, fundada sobre el principio de la propiedad (privada), y no se sosten\u00edan sino merced a su apoyo, consideradas por la sociedad civil como personas jur\u00eddicas. Fueron propietarias y subsistieron en general del fruto de un trabajo extra\u00f1o, percibido a t\u00edtulo ya de renta, de diezmo o de censo, ya a t\u00edtulo de limosna.\u00bb<\/p>\n<p>Con esto se evidencia tambi\u00e9n el influjo real que tuvo el Cristianismo en la vida jur\u00eddica. La situaci\u00f3n de los cristianos en los primeros siglos, la misma de la Iglesia durante buen tiempo despu\u00e9s de la protecci\u00f3n de los emperadores, y el car\u00e1cter desligado de la pol\u00edtica que se quiso imprimir a la doctrina evang\u00e9lica, hicieron que su influjo en el derecho romano fuese muy pobre.<\/p>\n<p>No ten\u00eda el Cristianismo ning\u00fan sistema jur\u00eddico, ninguna doctrina formal de derecho (salvo tendencias que buscaban otros medios de realizarse), que oponer al organismo formado y concluido del derecho romano, y fue arrastrado por \u00e9ste. Cuando una evoluci\u00f3n comienza, aunque halle otras en el camino, sigue por mucho tiempo su direcci\u00f3n inicial sin modificarse, y nunca, por m\u00e1s que llegue a variar algo su modalidad, var\u00eda el fondo del movimiento, lo que constituye su car\u00e1cter propio. Estaba demasiado hecho y determinado en sus l\u00edneas el derecho de los pretores y de los jurisconsultos; ten\u00eda demasiada fuerza de impulsi\u00f3n, para que pudiese torcerlo el choque con una doctrina que no era resultado de labor cient\u00edfica, afirmada por el tiempo y la concurrencia de muchos esfuerzos, pues que no tuvo en sus principios semejante intenci\u00f3n. As\u00ed que la Iglesia, a pesar de todas sus tradiciones, recibi\u00f3 el derecho romano, y fue su mantenedora durante la Edad Media: favoreciendo la corriente individualista, aunque ella se\u00f1alaba el \u00fanico lazo de uni\u00f3n de los pueblos, introduciendo el testamento contra el sentido germano, entrando de lleno en el feudalismo sus ministros como vasallos y como se\u00f1ores, y constituyendo un centro de propiedad acumulada que lleg\u00f3 a ser excesiva.<\/p>\n<p>Frente a la familia, a la unidad del grupo y al sentimiento del parentesco, el efecto del Cristianismo y su papel eran otros. La familia romana, al sobrevenir la disoluci\u00f3n del Imperio, estaba en completa disgregaci\u00f3n. El antiguo estado familiar no exist\u00eda; todos sus miembros, afirmando su personalidad de un modo vigoroso y an\u00e1rquico, se hab\u00edan emancipado. Ni el padre era el pater de las Doce Tablas, ni el hijo acud\u00eda a la celebraci\u00f3n, ante el ara de los lares, del culto familiar. Cada individuo ten\u00eda, no s\u00f3lo su derecho, su libertad, sino su peculio, su dominio privado, su ego\u00edsmo legislado y definido. Ni la mujer, ni los hijos, ni el padre, sab\u00edan ya nada de aquella familia patriarcal primitiva, que un\u00eda a todos, sin mermar las necesidades de ninguno.<\/p>\n<p>Frente a semejante estado social, aparec\u00edan los pueblos b\u00e1rbaros como representantes del concepto y de los sentimientos sociales de uni\u00f3n, de solidaridad, que rebajan un poco el lib\u00e9rrimo individualismo so\u00f1ado por los historiadores del siglo XVIII. Las relaciones entre unos miembros y otros, subsisten, porque si la tribu se disuelve poco a poco, la familia contin\u00faa vigorosa, hace vivir su organizaci\u00f3n y sentido en la Edad Media, pugna por sobreponerlo al romano, y vivifica las asociaciones familiares, t\u00edpicas de aquellos tiempos. Este es el valor del principio germano para nuestro punto particular de vista. De los romanos no hab\u00eda que esperar nada que fuese social, si no era el f\u00e9rreo yugo de su administraci\u00f3n, opresiva aun despu\u00e9s de los cuidados que parece tomar para conocer la necesidades de cada provincia. S\u00f3lo en \u00e9stas, en la poblaci\u00f3n ind\u00edgena\u2014en Espa\u00f1a, lejos de las costas; en Britania, m\u00e1s all\u00e1 de la banda de tierra en que luc\u00edan las quintas romanas de recreo, y en gran parte de Galia,\u2014la civilizaci\u00f3n tradicional continuaba. Era preciso que llegase la arroyada germana para reverdecer la personalidad de los pueblos, sojuzgados, pero no siempre tranquilos. Gracias a ella, y contra la asimilaci\u00f3n del derecho romano que favorec\u00eda la Iglesia, se mantuvo el principio comunal. En esto s\u00ed tuvo influjo disgregador la Iglesia; pero no principalmente por la divisi\u00f3n religiosa que vino a introducir en la familia pagana, como sostiene Hearn, sino por la introducci\u00f3n de un derecho nuevo y, en lo tocante a la propiedad, individualista.<\/p>\n<p>Y sin embargo, es tal la fuerza de los tiempos, que la Iglesia tuvo comunidades de colonos y de siervos bajo su dominio; aunque el sentido privativo y absoluto de \u00e9ste, hubo de predominar. En tal situaci\u00f3n y con estos elementos, comienza la labor constructiva de la Edad Media, en que tan extra\u00f1as modificaciones hab\u00eda de sufrir la organizaci\u00f3n comunal independiente, al contacto del feudalismo que se constitu\u00eda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En 1890 el humanista Rafael Altamira acaba su tesis doctoral \u00abHistoria de la propiedad comunal\u00bb, dirigida por el historiador Gumersindo de Azc\u00e1rate. 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