{"id":1348,"date":"2013-04-20T10:22:55","date_gmt":"2013-04-20T08:22:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.upaya.es\/?p=1348"},"modified":"2013-04-20T10:28:10","modified_gmt":"2013-04-20T08:28:10","slug":"nada-en-el-mundo-vive-mucho-tiempo-sin-raices","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.upaya.es\/?p=1348","title":{"rendered":"Nada en el mundo vive mucho tiempo sin ra\u00edces"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.upaya.es\/wp-content\/uploads\/krisnamurti.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1350\" title=\"krisnamurti\" src=\"https:\/\/www.upaya.es\/wp-content\/uploads\/krisnamurti.jpg\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"404\" srcset=\"https:\/\/www.upaya.es\/wp-content\/uploads\/krisnamurti.jpg 500w, https:\/\/www.upaya.es\/wp-content\/uploads\/krisnamurti-300x242.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Hay una frase de Krishnamurti que corre por las redes que dice:<\/p>\n<p>\u00abCuando te llamas a ti mismo indio o cristiano o musulm\u00e1n o europeo o cualquier otra cosa est\u00e1s siendo violento. \u00bfVes por qu\u00e9 es violento?<br \/>\nPorque est\u00e1s separ\u00e1ndote a ti mismo del resto de la humanidad.<br \/>\nCuando te separas a ti mismo por causa de creencias, nacionalidad, religi\u00f3n, tradici\u00f3n\u2026 alimentas la violencia.<br \/>\nAs\u00ed que alguien que est\u00e9 en el camino de entender la violencia no pertenece a ninguna religi\u00f3n, partido pol\u00edtico o sistema parcial.<br \/>\nAlguien as\u00ed se preocupa seriamente por la compresi\u00f3n total de la humanidad.\u00bb<\/p>\n<p>Entiendo que la parcialidad y el dogmatismo alimentan la divisi\u00f3n y la violencia, pero no estoy de acuerdo completamente con esta cita que se le atribuye a Krishnamurti, es el reconocimiento del otro diferente el fundamento de la igualdad, no se trata de aniquilar la diversidad de las culturas, tradiciones, etc.\u00a0Precisamente lo com\u00fan de los \u00faltimos siglos ha sido el desarraigo sistem\u00e1tico y\/o los medios de adoctrinamiento para que el asimilado sienta aut\u00e9ntica verg\u00fcenza de su pasada condici\u00f3n, del mundo del que ha sido arrancado, esa si que es la verdadera violencia. Un sistema que busca un mundo de pensamiento \u00fanico y que odia la diversidad, una comunidad\u00a0homog\u00e9nea\u00a0de seres aculturados, similar al \u00abmundo feliz\u00bb de Aldous Huxley. Para Simone Weil el lema se presenta con claridad: quien se encuentra arraigado no desarraiga, pero quien no lo est\u00e1 tiende a hacerlo.<!--more--><\/p>\n<p>\u00abQui\u00e9n controla el pasado controla el futuro: qui\u00e9n controla el presente controla el pasado\u00bb (George Orwell)<\/p>\n<p>\u00abAhora que la crisis econ\u00f3mica acucia nuestras sociedades, dirigentes econ\u00f3micos y mandatarios pol\u00edticos se apresuran a disponer las correctas medidas que reorienten la econom\u00eda por el cauce del bienestar y el consumismo, sin recapacitar en que esta crisis no es s\u00f3lo econ\u00f3mica, ni siquiera es econ\u00f3mica principalmente; se trata, m\u00e1s bien, de una enfermedad de desarraigo, de crisis moral, pol\u00edtica, y cultural generalizada que viene siendo cultivada desde tiempos pret\u00e9ritos.\u00bb (Texto de Rafael Amela Rueda)<\/p>\n<p>\u00abLa palabra \u201cdesarraigo\u201d, que Simone Weil analiza en su \u00faltima obra, L\u2019enracinement (El arraigamiento o como recientemente se ha traducido, Echar ra\u00edces\u2013 es rica en contenidos po\u00e9ticos: nada en el mundo vive sin ra\u00edces. Los seres humanos, al igual que las plantas y los animales, necesitamos de un suelo nutricio para vivir. Sin \u00e9l, es decir, desarraigados, nos marchitamos, nos corrompemos y morimos.<\/p>\n<p>Hasta el nacimiento del industrialismo y del proletariado \u2013todav\u00eda eso es visible en los llamados universos premodernos y agrarios\u2013, el mundo humano estaba arraigado en suelos que, preservados por generaciones, daban alimento, rostro y sentido a las comunidades. En esos sitios, al igual que un saco de ma\u00edz o de trigo eran respetados no por su valor, sino porque eran el alimento de sus miembros, la familia, las costumbres, los mitos, los usos y sus construcciones, se respetaban y conservaban como el alimento de sus almas. Por la duraci\u00f3n de esos mundos, llenos de significado, la comunidad entraba en el porvenir. Los suelos, creados y conservados por los ancestros muertos y las generaciones presentes, no s\u00f3lo conten\u00edan el alimento para las almas de los vivos, sino el alimento de seres que no hab\u00edan nacido y que vendr\u00edan al mundo en siglos venideros. La duraci\u00f3n de esos mundos \u201cconstitu\u00eda \u2013escribe Weil\u2013 el \u00fanico \u00f3rgano de conservaci\u00f3n de los tesoros espirituales amasados por los muertos, el \u00fanico \u00f3rgano de transmisi\u00f3n mediante el cual los muertos pod\u00edan hablarle a los vivos, y la \u00fanica cosa terrestre que ten\u00eda un v\u00ednculo directo con el destino eterno del hombre\u201d.<\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n industrial, el pensamiento ilustrado y m\u00e1s tarde los economistas burgueses, al fundar todo en la noci\u00f3n de valor como el camino hacia el bienestar, destruyeron los suelos y sus universos \u00e9ticos para reducirlos a recurso. El valor no s\u00f3lo invadi\u00f3 todo y cre\u00f3 una relaci\u00f3n utilitaria y especulativa con el mundo, sino que convirti\u00f3 al hombre en un desarraigado.<\/p>\n<p>Mientras en los mundos con suelo hab\u00eda una imagen que alimentaba al cuerpo y al alma, en el mundo del valor no hay imagen. El sentido ya no reside en las obras del pasado que se conservan abiertas al devenir, sino en el progreso, es decir, en un proceso que sin cesar niega el pasado y el presente y transforma todo en producci\u00f3n y consumo. El suelo, que otrora estaba poblado de alimento para el cuerpo y el alma, se pobl\u00f3 paulatinamente de valores cuyas presencias no representan ni dicen nada. Las iglesias rom\u00e1nicas, por ejemplo, los templos budistas o mesoamericanos, se\u00f1ala Octavio Paz, \u201ceran representaciones del mundo\u201d; las chozas de bajareque, de adobe, de piedra y las maneras de habitarlas, eran, se\u00f1ala Ivan Illich, centros de hospitalidad, formas de habitar, de estar, de preservar y de moldear un mundo en relaci\u00f3n con el suelo en el que se naci\u00f3, en el que se echaron ra\u00edces; las maneras de producir alimento y objetos correspond\u00edan a herramientas moldeadas espec\u00edficamente para esos suelos espec\u00edficos. Todo, en ese orden, ten\u00eda una relaci\u00f3n de ra\u00edz que conservaba vivos ciertos tesoros del pasado abiertos al porvenir y permit\u00eda a un ser humano, por intermediaci\u00f3n de medios de los que formaba parte, recibir casi la totalidad de su vida alimentaria, moral, intelectual y espiritual. Por el contrario, nuestros monumentos, nuestras viviendas, nuestros sistemas carreteros, nuestras f\u00e1bricas, nuestros tractores y fertilizantes, nuestros aparatos, nuestras producciones y nuestro dinero, no dicen ni preservan nada. \u201cSon \u2013dice Paz\u2013 funciones, no significaciones\u201d; son centros de transformaci\u00f3n de todo que al generar valores de producci\u00f3n y de consumo nos desarraigan y nos vuelven seres marchitos que tratan de buscar su sustento en cualquier sitio y a costa de lo que sea.<\/p>\n<p>La pendularidad, las migraciones, el empleocentrismo, la delincuencia, la corrupci\u00f3n en todos sus niveles y las cargas fiscales \u2013los tributos\u2013 que el gobierno quiere imponernos para hacer vivir lo que fue arrancado, son sus consecuencias. Ya no se trata siquiera de producir \u2013la producci\u00f3n a principios del siglo XX lleg\u00f3 a un nivel de saturaci\u00f3n\u2013, sino de obtener, por los medios que sean, los recursos que permitan acceder al consumo de valores de todo orden, desde los m\u00ednimos hasta los m\u00e1s sofisticados. El desarraigo de la civilizaci\u00f3n industrial no s\u00f3lo ha producido, en el siglo XX y lo que va del XXI, m\u00e1s desechos y materia muerta, sino m\u00e1s miserables y despose\u00eddos que todas las culturas juntas, desde la transformaci\u00f3n del neol\u00edtico. Extraviados en un universo no de significados, sino de funciones para el consumo, los hombres nos explotamos, nos traicionamos, nos destruimos y perdemos cualquier sentido del suelo, es decir, de la \u00e9tica, de la preservaci\u00f3n, de la solidaridad y de la vida buena.<\/p>\n<p>El desarraigo \u2013 eso que el dinero hace en nombre del desarrollo al ir ocupando territorios y alejando a la gente de lo que constituye su alma: los tesoros de su pasado que se preservan en la memoria de su hacer y de sus relaciones\u2013 es el signo del mundo moderno. Al destruir, como lo se\u00f1alaba Simone Weil, las ra\u00edces, reemplazando todos los \u00e1mbitos de la vida humana por el deseo de poseer, s\u00f3lo queda lo que somos: ese ser atroz que nos representa, al que el sue\u00f1o de la burgues\u00eda y la izquierda quiere reducir el mundo rural, ind\u00edgena y cualquier otro mundo que no se le parezca; esa mentalidad que hace de la mentira, de lo inmoral, del \u00a0abuso, el signo de nuestro racismo y, cuando logra legitimarse, el signo del prestigio y de la grandeza.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo, sin volver al pasado, pero mir\u00e1ndonos en \u00e9l, rehacer un suelo que nos permita de nuevo enraizarnos? Me parece que responder a esta pregunta es la tarea m\u00e1s urgente que tenemos los hombres en medio de un mundo que, poblado de valores, nos ha llevado a la peor de las sequ\u00edas.\u00bb<\/p>\n<p>(Texto de Javier Sicilia)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay una frase de Krishnamurti que corre por las redes que dice: \u00abCuando te llamas a ti mismo indio o cristiano o musulm\u00e1n o europeo o cualquier otra cosa est\u00e1s siendo violento. \u00bfVes por qu\u00e9 es violento? Porque est\u00e1s separ\u00e1ndote a ti mismo del resto de la humanidad. Cuando te separas a ti mismo por &hellip; <a href=\"https:\/\/www.upaya.es\/?p=1348\" class=\"more-link\">Seguir leyendo <span class=\"screen-reader-text\">Nada en el mundo vive mucho tiempo sin ra\u00edces<\/span> <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[6],"tags":[],"class_list":["post-1348","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-espiritualidad"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.upaya.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1348","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.upaya.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.upaya.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.upaya.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.upaya.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1348"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/www.upaya.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1348\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1351,"href":"https:\/\/www.upaya.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1348\/revisions\/1351"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.upaya.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1348"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.upaya.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1348"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.upaya.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1348"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}