{"id":1320,"date":"2013-03-30T22:12:57","date_gmt":"2013-03-30T20:12:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.upaya.es\/?p=1320"},"modified":"2013-03-30T23:41:51","modified_gmt":"2013-03-30T21:41:51","slug":"1320","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.upaya.es\/?p=1320","title":{"rendered":"La escasa estratificaci\u00f3n en la sociedad comunal. La Monta\u00f1a Navarra."},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_1330\" aria-describedby=\"caption-attachment-1330\" style=\"width: 400px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.upaya.es\/wp-content\/uploads\/irati1.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1330\" title=\"Selva de Irati\" src=\"https:\/\/www.upaya.es\/wp-content\/uploads\/irati1.jpg\" alt=\"Selva de Irati\" width=\"400\" srcset=\"https:\/\/www.upaya.es\/wp-content\/uploads\/irati1.jpg 550w, https:\/\/www.upaya.es\/wp-content\/uploads\/irati1-300x150.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 550px) 100vw, 550px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-1330\" class=\"wp-caption-text\">Selva de Irati<\/figcaption><\/figure>\n<p>Como ya vimos en anteriores art\u00edculos <sup><a href=\"#relacionados\">1<\/a><\/sup> el libro \u201cLa guerrilla espa\u00f1ola y la derrota de Napole\u00f3n\u201d, del historiador John L. Tone tiene muchos fragmentos que nos aportan una visi\u00f3n hist\u00f3rica muy diferente de la que nos llega desde el academicismo. Se nos ha vendido que toda sociedad anterior a la llegada de los reg\u00edmenes liberales era un infierno para las clases populares. El academicismo hist\u00f3rico, muy dado a las teor\u00edas del materialismo hist\u00f3rico y del progreso con tal de legitimar el r\u00e9gimen actual, nos quiere hacer creer la cantinela de que en todos los sentidos todo momento anterior es peor que el actual y que as\u00ed mismo ocurrir\u00e1 en el futuro, sin importar la calidad del sujeto, pero si no nos dedicamos a dar una visi\u00f3n sesgada y reduccionista de la historia que encaje en nuestra teor\u00e9tica y nos basamos en hechos concretos nos encontramos con una historia sorprendente, llena de altibajos en muchos aspectos y donde la baja o alta calidad del sujeto medio fue decisiva en los cambios hist\u00f3ricos y lo seguir\u00e1 siendo, a pesar de que los partidarios del mecanicismo y materialismo hist\u00f3rico nos quieran vender lo contrario.<!--more--><\/p>\n<p>Este libro trata la sociedad de hace poco m\u00e1s de dos siglos en un lugar y periodo concreto: Navarra y la guerra de la independencia, como ya coment\u00e9 el autor divide Navarra en dos territorios, la Ribera y la Monta\u00f1a. Explicando las diferencias sociales, econ\u00f3micas y pol\u00edticas, tan contrastadas entre s\u00ed, se puede entender el papel tan determinante que tuvo la guerrilla de las comunidades rurales en la derrota de Napole\u00f3n. Estos fragmentos que reproduzco a continuaci\u00f3n son tambi\u00e9n un ejemplo claro de lo que ocurre cuando la jerarqu\u00eda artificial entre la energ\u00eda, el amor y la inteligencia es d\u00e9bil e incluso inexistente. Como ya vimos en otros art\u00edculos<sup><a href=\"#relacionados\">2<\/a><\/sup> y como dijo Simone Weil una de las causas de la opresi\u00f3n es la separaci\u00f3n creciente en la sociedad entre los que manejan la palabra y los que se ocupan de las cosas. Los hechos hist\u00f3ricos nos demuestran que cuando esta jerarqu\u00eda es pr\u00e1cticamente inexistente, la unidad de una comunidad est\u00e1 en condiciones de hacer frente a casi cualquier  contratiempo y esto es algo que la oligarqu\u00eda tiene muy claro desde como m\u00ednimo los tiempos de Julio Cesar y su \u201cdivide et impera\u201d:<\/p>\n<p><code>\u201cOtra de las ventajas para la guerra consist\u00eda en la relativa ausencia de diferenciaci\u00f3n social. Parad\u00f3jicamente lo que avala esta afirmaci\u00f3n es el gran n\u00famero de nobles de la regi\u00f3n. El censo de 1795-96 da cuenta de 19.010 nobles en Navarra, lo que equivale al 7-8 por ciento de la poblaci\u00f3n, una cifra alta para casi todos los promedios. La vasta mayor\u00eda de estos nobles viv\u00eda en la Monta\u00f1a. Por ejemplo, al oeste de Pamplona, en el valle de Larr\u00e1un, el 80 por ciento de la poblaci\u00f3n era noble; hacia el norte de la capital, en el valle de Bazt\u00e1n, la cifra se situaba en el 60 por ciento, y en los Pirineos de Sang\u00fcesa en casi el 30 por ciento. En la Ribera, por el contrario, s\u00f3lo cerca del 1 por ciento de la poblaci\u00f3n era noble de nacimiento.<\/code><\/p>\n<p><code>Sin embargo, los bienes se deprecian cuando abundan en exceso, y en el norte de Navarra los miles de hidalgos, el nivel m\u00e1s bajo de la nobleza, dif\u00edcilmente se distingu\u00edan de los comunes campesinos entre quienes viv\u00edan. Los hidalgos de la Monta\u00f1a (y por regla general los del litoral septentrional de Espa\u00f1a) trabajaban como taberneros, zapateros remendones, herreros y carpinteros. Los extranjeros se daban inmediatamente cuenta de la falta de estratificaci\u00f3n social asociada a la nobleza en la regi\u00f3n, hecho que llev\u00f3 a un observador franc\u00e9s a preguntarse si la instituci\u00f3n ten\u00eda alg\u00fan sentido en una regi\u00f3n \u201cdonde una tropa de muleros son nobles, donde los dom\u00e9sticos, al adquirir esta condici\u00f3n, muestran los pergaminos de sus ancestros\u201d<\/p>\n<p>Habr\u00eda sido m\u00e1s productivo preguntarse sobre los prop\u00f3sitos a los que no sirvi\u00f3  la nobleza de la Monta\u00f1a. Por ejemplo, no sirvi\u00f3 para crear una base de apoyo profranc\u00e9s como hizo la nobleza de la Ribera y de la mayor\u00eda de la Espa\u00f1a meridional situada geogr\u00e1ficamente a partir de la demarcaci\u00f3n Ebro-Duero. En estas regiones, los nobles interesaban especialmente al gobierno franc\u00e9s, el cual se los atrajo bajo las promesas de sofocar la revoluci\u00f3n popular y de compartir los expolios de la guerra. En la Monta\u00f1a esta t\u00e1ctica era imposible. El hidalgo del norte de Navarra estaba m\u00e1s lejos del noble enriquecido de Madrid o de Sevilla que del campesino com\u00fan. Probablemente, sus lealtades se articulaban mejor verticalmente con la comunidad local que horizontalmente con el estado noble. \u00c9ste era un hecho de enorme importancia. En momentos decisivos, el temor y aversi\u00f3n al pueblo solidarizaron a los nobles aragoneses y castellanos en contra del movimiento de resistencia y en favor del r\u00e9gimen impuesto desde arriba por los franceses. La naturaleza de la nobleza en la Monta\u00f1a navarra \u2013 y en cierta medida en todo el norte de Espa\u00f1a \u2013 impidi\u00f3 este resultado\u2026<\/p>\n<p><\/code><\/p>\n<p><code>... La debilidad del r\u00e9gimen se\u00f1orial y la falta de correspondencia entre nobleza y riqueza en la Monta\u00f1a limitaban la b\u00e1sica divisi\u00f3n social entre pecheros y nobles, tan caracter\u00edstica del Antiguo R\u00e9gimen en la Ribera y en la mayor parte de Europa. Pocos campesinos pagaban alg\u00fan tipo de renta feudal; y aquellos que lo hac\u00edan, satisfac\u00edan rentas bajas; y en algunas \u00e1reas la mayor\u00eda de campesinos era asimismo nobles. El privilegio noble fue explotado por Napole\u00f3n para dividir a los pueblos conquistados de Europa y le ayud\u00f3 a consolidar el anillo de reinos sat\u00e9lites construidos en torno a Francia. Esta misma estrategia fue tambi\u00e9n efectiva en gran parte de Espa\u00f1a, incluyendo la Ribera de Navarra donde las \u00e9lites tem\u00edan m\u00e1s a la muchedumbre que a los franceses, por lo que era f\u00e1cil inducirlos a la colaboraci\u00f3n. Las divisiones sociales condenaron al fracaso la defensa de Tudela en junio de 1808, una vez que la junta de la ciudad abandon\u00f3 la resistencia tras el primer encuentro con las tropas enemigas. Los franceses continuaron explotando la divisi\u00f3n entre ricos y pobres en Tudela con el fin de asegurarse la pacificaci\u00f3n de la ciudad durante la guerra\u2026 \u2026 No obstante, en la Monta\u00f1a, en donde los mayorazgos eran raros y en donde la mayor\u00eda de los nobles no se distingu\u00eda de los pecheros, la guerrilla navarra encontr\u00f3 muchos partidarios. As\u00ed la naturaleza de la nobleza en la Monta\u00f1a permiti\u00f3 desafiar a la ocupaci\u00f3n francesa desde una posici\u00f3n de unidad y fuerza\u2026\u201d<\/code><\/p>\n<p>Este \u00faltimo fragmento que copio a continuaci\u00f3n es impactante, dado que estamos hablando de principios del siglo XIX y que los concejos abiertos son anteriores al siglo X, pero aun segu\u00edan siendo muy operativos . En \u00e9l podemos observar por ejemplo como la pol\u00edtica de un concejo pod\u00eda limitar el poder de ciertos agentes econ\u00f3micos con el fin de que no pudieran aprovecharse de los miembros de la comunidad, nada parecido a la actualidad, cuando la pol\u00edtica est\u00e1 al servicio de los grandes agentes econ\u00f3micos:<\/p>\n<p><code>\u201cAl amparo de la constituci\u00f3n foral, los municipios de la Monta\u00f1a fueron sorprendentemente democr\u00e1ticos y poderosos. Lo que tambi\u00e9n result\u00f3 ser una enorme fuerza para las guerrillas. En la Monta\u00f1a era el concejo comunitario, abierto a todos los hombres y mujeres que fueran cabeza de familia, el que ejerc\u00eda el gobierno municipal. Los cargos municipales rotaban entre los miembros del concejo, de tal forma que a la larga todas las cabezas de familia participaban directamente en el gobierno\u2026<\/code><\/p>\n<p><code>\u2026Madrid, en un intento de conseguir mayor control sobre Navarra, hab\u00eda pretendido echar abajo este sistema, presionando por la abolici\u00f3n de las elecciones abiertas en favor de una selecci\u00f3n azarosa entre un grupo selecto de hombres cualificados por su propiedad para poder acceder al cargo. Con esta reforma Madrid pretend\u00eda crear oligarqu\u00edas municipales que pudieran ser manejadas con mayor facilidad. El sistema ya hab\u00eda sido adoptado en la mayor\u00eda de Castilla y Arag\u00f3n; sin embargo, en Navarra la tenaz resistencia del gobierno foral redujo la insaculaci\u00f3n a las grandes ciudades. As\u00ed, la mayor parte de la Ribera sigui\u00f3 el nuevo procedimiento, lo que hizo que los gobiernos por la veintena o concejos de 20 oligarcas se convirtiesen en norma en lugares como Tudela o Corella. Las \u00e9lites locales, por tanto, dominaban el proceso pol\u00edtico de la Ribera. La Monta\u00f1a, por el contrario, preserv\u00f3 la totalidad de sus gobiernos locales democr\u00e1ticos a excepci\u00f3n de las ciudades grandes.<\/p>\n<p>Los gobiernos municipales tuvieron un gran poder bajo el r\u00e9gimen virreinal vigente hasta 1808. Los municipios fijaban los salarios y precios. Eran responsables de los servicios m\u00e1s esenciales, que inclu\u00edan la molienda de harina y el abasto de bienes b\u00e1sicos, as\u00ed como de los caminos, las escuelas y del cumplimiento de las ordenanzas locales. La forma de gesti\u00f3n de los servicios por parte del gobierno local pone de manifiesto la supervivencia de una \u201ceconom\u00eda moral\u201d en la Monta\u00f1a. Los contratos efectuados con los panaderos, molineros, taberneros o cualquiera de los otros artesanos locales eran documentos legales extensos y detallados que demuestran como las ciudades y villas pod\u00edan constre\u00f1ir los impulsos adquisitivos de sus vecinos.<\/p>\n<p>A los taberneros, por ejemplo, s\u00f3lo se les permit\u00eda por contrato un nivel de beneficios fijado por la costumbre. Pagaban a la comunidad por el derecho a comerciar, y no pod\u00edan abandonar sus deberes durante el periodo de vigencia del contrato a no ser que satisficieran fuertes multas. El privilegio y el deber eran partes integrales de cualquier negocio. En los d\u00edas de fiesta y de vacaciones, la comunidad deb\u00eda poder comprar vino sin que \u00e9ste estuviera cargado con ning\u00fan beneficio. La calidad del producto estaba fuertemente controlada y el uso de uvas y vino de fuera de la comunidad estaba prohibido mientras no se hubiera consumido la producci\u00f3n local. Al mismo tiempo, al tabernero se le aseguraba que ning\u00fan competidor pudiera vender vino en la comunidad. De este modo, se consideraba que el tabernero era proveedor de servicios a la comunidad mas que un mercader. Su esfera de iniciativa individual estaba extremadamente limitada, pero al menos se le aseguraba una buena posici\u00f3n. En efecto, la sociedad cerrada de la Monta\u00f1a proporcionaba seguridad en lugar de oportunidad.<\/p>\n<p><\/code><\/p>\n<p><code>El conjunto de poderes que ten\u00edan los municipios era verdaderamente sorprendente. Los gobiernos locales eleg\u00edan a sus sacerdotes y acordaban sus salarios. Controlaban el asentamiento y la residencia dentro de las fronteras municipales, denegaban privilegios comunales a quienes consideraban que pod\u00edan alterar la comunidad. Asignaban el presupuesto fiscal comunicado por la Diputaci\u00f3n y gestionaban el reclutamiento militar localmente. Regulaban los cultivos y las cosechas, se ocupaban de los conflictos locales, y controlaban celosamente las posibilidades de libre entrada en la villa de los viajeros.\u201d<\/code><\/p>\n<h3><a name=\"relacionados\">Enlaces relacionados<\/a><\/h3>\n<p>1 &#8211; <a href=\"https:\/\/www.upaya.es\/?p=1186\" target=\"_blank\">La laya neol\u00edtica y la sociedad comunal<\/a> y <a href=\"https:\/\/www.upaya.es\/?p=1127\" target=\"_blank\">The fatal knot: the guerrilla war in Navarre and the defeat of Napoleon in Spain<\/a><\/p>\n<p>2 &#8211; <a href=\"https:\/\/www.upaya.es\/?p=1237\" target=\"_blank\">Ya es hora de superar la desigualdad<\/a> y <a href=\"https:\/\/www.upaya.es\/?p=1217\" target=\"_blank\">A los problemas de la crisis multidimensional, la revoluci\u00f3n integral<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Como ya vimos en anteriores art\u00edculos 1 el libro \u201cLa guerrilla espa\u00f1ola y la derrota de Napole\u00f3n\u201d, del historiador John L. Tone tiene muchos fragmentos que nos aportan una visi\u00f3n hist\u00f3rica muy diferente de la que nos llega desde el academicismo. Se nos ha vendido que toda sociedad anterior a la llegada de los reg\u00edmenes &hellip; <a href=\"https:\/\/www.upaya.es\/?p=1320\" class=\"more-link\">Seguir leyendo <span class=\"screen-reader-text\">La escasa estratificaci\u00f3n en la sociedad comunal. La Monta\u00f1a Navarra.<\/span> <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-1320","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-historia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.upaya.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1320","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.upaya.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.upaya.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.upaya.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.upaya.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1320"}],"version-history":[{"count":23,"href":"https:\/\/www.upaya.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1320\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1345,"href":"https:\/\/www.upaya.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1320\/revisions\/1345"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.upaya.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1320"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.upaya.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1320"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.upaya.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1320"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}