{"id":1276,"date":"2013-03-23T00:44:40","date_gmt":"2013-03-22T22:44:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.upaya.es\/?p=1276"},"modified":"2013-03-23T17:01:14","modified_gmt":"2013-03-23T15:01:14","slug":"la-utopia-revolucionaria-heleno-sana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.upaya.es\/?p=1276","title":{"rendered":"La utop\u00eda revolucionaria (Heleno Sa\u00f1a)"},"content":{"rendered":"<p>Traigo aqu\u00ed un art\u00edculo de Heleno Sa\u00f1a publicado en el n\u00ba 70 de la revista \u00abCultura para la esperanza\u00bb en el invierno del 2007. Era el inicio de la crisis que estamos viviendo y que desde entonces ha agitado conciencias y ha abierto muchos ojos de par en par. \u00a0Para mi estos a\u00f1os han sido la oportunidad de conocer un mundo que se me hab\u00eda ocultado durante toda mi vida, no hay mal que por bien no venga y nunca es tarde si la dicha es buena. Traspasado el ecuador de una existencia media este es uno de los mejores regalos que la vida me ha dado, sin duda&#8230;<\/p>\n<p>Es importante conocer nuestro pasado, la lucha de la clase trabajadora que se dio en el periodo de entreguerras nada tiene que ver con la lucha que se est\u00e1 dando ahora, cierto que desde el 2007 se han incrementado las manifestaciones y las huelgas \u00a0pero son unos actos que no creo que inquieten a los que tienen la sart\u00e9n por el mango, en muchos casos son acciones que refuerzan al sistema, m\u00e1s que debilitarlo, porque no se est\u00e1 cuestionando la esencia del mismo, sino que se est\u00e1 exigiendo que sea un capitalismo m\u00e1s amable con los ciudadanos pero nada se dice de los da\u00f1os colaterales que se infringe al planeta y a muchos seres \u00a0humanos de otras latitudes por mantener el bienestar en el primer mundo, incluso el da\u00f1o que se nos provoca a nosotros mismos al hacernos esclavos de relaciones verticales, relaciones que nos mantienen en el infantilismo y que impiden que nuestro potencial como seres humanos se manifieste m\u00e1s all\u00e1 de lo conveniente. El poder de los pocos ha aprendido del pasado y se ha cuidado mucho que la clase trabajadora &#8211; que el pueblo en general &#8211; perdiera su conciencia hist\u00f3rica, la interiorizaci\u00f3n del modelo social que se nos ha inducido desde peque\u00f1os no s\u00f3lo es responsable de deficiencias en nuestra personalidad o de habernos desconectado de nuestra esencia creadora, el asunto es mucho m\u00e1s profundo y en \u00e9l no s\u00f3lo han intervenido nuestros padres y entorno m\u00e1s cercano, interviene la sociedad en su conjunto pero principalmente los que tienen la posibilidad y los medios para dirigirnos hacia el redil continuamente, sin descanso, mediante una cosmovisi\u00f3n y una vida cotidiana que nos mantiene totalmente alienados de la realidad y que nos debilita como seres humanos, cada vez es m\u00e1s cercano un mundo de \u00abseres nada\u00bb si no ponemos remedio, la medicina est\u00e1 en nuestro interior y en los v\u00ednculos de amor que podamos crear con el resto de nuestros iguales. Ahora si, el art\u00edculo&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" title=\"Heleno Sa\u00f1a\" src=\"https:\/\/www.upaya.es\/wp-content\/uploads\/Heleno-Sa\u00f1a.jpg\" alt=\"\" width=\"250\" height=\"353\" \/><\/p>\n<p><strong>LA UTOP\u00cdA REVOLUCIONARIA por HELENO SA\u00d1A<\/strong><!--more--><\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 queda de ella en la pol\u00edtica europea actual?<\/strong><\/p>\n<p>No creo que sea injusto afirmar que las sociedades de la Europa actual se caracterizan esencialmente por su falta de ideales y de proyectos emancipativos dignos de este nombre. Me apresuro a consignar que el juicio de valor que acabo de emitir se refiere en primer lugar y especialmente a la casta dirigente del continente, cada vez m\u00e1s corrupta, irresponsable e incapaz de superar las apor\u00edas, anomal\u00edas, injusticias y problemas creados por su insaciable codicia material, su af\u00e1n obsesivo de poder, su falta elemental de \u00e9tica, su dureza de coraz\u00f3n y otras patolog\u00edas antihumanas y antisociales no menos graves. Pero dicho esto tengo que a\u00f1adir, con la consiguiente tristeza, que tampoco las clases trabajadoras son lo que fueron un d\u00eda y lo que en un orden m\u00ednimamente \u00f3ptimo de cosas deber\u00edan y podr\u00edan ser. M\u00e1s alejadas que nunca de sus antiguos sue\u00f1os redencionales, no conservan nada esencial de su pasado revolucionario, empezando por una categor\u00eda anta\u00f1o tan elemental y consubstancial a la condici\u00f3n obrera como la conciencia de clase, sin la cual no puede haber tampoco una confrontaci\u00f3n a fondo con el orden establecido. Aunque en su seno existan todav\u00eda militantes de buena voluntad que siguen luchando sincera y desinteresadamente por una Europa m\u00e1s humana, justa y solidaria, sus \u00f3rganos de lucha se han convertido en organizaciones burocr\u00e1ticas desligadas totalmente de los ideales emancipativos de anta\u00f1o. Por eso ya no se reunen para educarse y reflexionar en com\u00fan, por eso ya no tienen ateneos ni centros culturales ni \u00f3rganos de informaci\u00f3n propios ni nada de lo que crearon en los tiempos heroicos de la lucha contra el dominio del capitalismo. La cultura o pseudocultura de que se nutre hoy el obrero procede en gran parte de intelectuales al servicio de la burgues\u00eda, no corresponde a sus propias condiciones de vida ni contribuye a su emancipaci\u00f3n mental. El solipsismo triunfa sobre la solidaridad, el individualismo sobre el compa\u00f1erismo. Tambi\u00e9n los obreros dan prioridad a su \u00abprivacy\u00bb y a las peque\u00f1as o grandes satisfacciones de su vida personal o familiar, tambi\u00e9n ellos se desentienden cada vez m\u00e1s de los debates de la \u00abres publica\u00bb y se dejan narcotizar por la industria de la diversi\u00f3n y el espect\u00e1culo que el sistema ha montado para que no cobren conciencia de su condici\u00f3n de \u00abesclavos sublimados\u00bb (Marcuse).<\/p>\n<p>Hay \u00e9pocas rebeldes y \u00e9pocas d\u00f3ciles, \u00e9pocas que protestan y \u00e9pocas conformistas, \u00e9pocas que viven en conflicto casi continuo con el poder establecido y \u00e9pocas que se someten a su dictado sin apenas rechistar. El momento hist\u00f3rico actual pertenece, en esencia y con pocas excepciones, a estas \u00faltimas. Ortega y Gasset, alarmado por la fulminante irrupci\u00f3n de las clases trabajadoras en la vida p\u00fablica de la Europa de entreguerras, no dud\u00f3 en hablar, en su famoso libro, de la \u00abrebeli\u00f3n de las masas\u00bb. Pero ya apenas terminada la II Guerra Mundial, Albert Camus pod\u00eda afirmar, sin no menos raz\u00f3n, que \u00abla verdadera pasi\u00f3n del siglo XX es la servidumbre\u00bb (L&#8217;homme r\u00e9volt\u00e9). Es el autor franc\u00e9s quien a la larga ha demostrado ver m\u00e1s claro. Porque si hay algo que caracteriza al individuo de la sociedad de consumo no es la rebeli\u00f3n, sino la sumisi\u00f3n. El \u00abnuevo orden mundial\u00bb surgido tras el desmoronamiento del imperio sovi\u00e9tico constituye el apogeo de la conciencia servil y el descenso vertiginoso del esp\u00edritu cr\u00edtico y contestatario que ha caracterizado las fases m\u00e1s fecundas de la vida europea. Nunca fue tan f\u00e1cil mandar ni nunca hubo tanta gente dispuesta a obedecer, tambi\u00e9n en el seno de las propias masas asalariadas.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 ha ocurrido?<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo ha sido posible y cu\u00e1les son las causas de este proceso regresivo, de la p\u00e9rdida u olvido de la identidad y de la ilusi\u00f3n ut\u00f3pica del proletariado? \u00bfSe debe ello a que las teor\u00edas sociales surgidas en el siglo XIX eran err\u00f3neas y no correspond\u00edan a las necesidades del hombre y la sociedad? No es en esa direcci\u00f3n donde hay que buscar la respuesta al problema que estamos analizando. El hecho de que estos ideales fueran en su d\u00eda pisoteados brutalmente por el marxismo-leninismo-estalinismo y que otras corrientes ideol\u00f3gicas no estuvieran tampoco a la altura de las circunstancias como la socialdemocracia alemana a partir de 1914- no significa en absoluto que las reivindicaciones y postulados de justicia, de igualdad y de solidaridad defendidos por el movimiento obrero desde el primer momento hayan perdido su raz\u00f3n de ser. No s\u00f3lo siguen conservando su plena legitimidad y vigencia, sino que est\u00e1n m\u00e1s justificados que nunca. Y ello por la sencilla raz\u00f3n de que estamos asistiendo desde la d\u00e9cada del setenta a una reproletarizaci\u00f3n de las condiciones de vida y de trabajo de las clases asalariadas. El concepto de \u00abworking poor\u00bb fue acu\u00f1ado en los EEUU, pero forma parte desde hace tiempo de la realidad socioecon\u00f3mica europea. El capitalismo salvaje hoy imperante no es un \u00e1pice mejor que el capitalismo manchesteriano, aunque las conquistas logradas desde entonces por las clases trabajadoras hayan puesto ciertos l\u00edmites al proceso de explotaci\u00f3n. Pero la tendencia del poder econ\u00f3mico y buena parte del pol\u00edtico es la de reducir a cero la capacidad de resistencia de las organizaciones sindicales e imponer la hegemon\u00eda total del capital sobre el trabajo. Y en gran parte lo han logrado ya. La \u00abRealpolitik\u00bb se ha impuesto sobre las visiones del pensamiento emancipativo, el \u00abprincipio esperanza\u00bb de Ernst Bloch ha dado paso a la desesperanza y la desilusi\u00f3n. En vez de revoluci\u00f3n tenemos \u00abpolitical correctness\u00bb. Hoy m\u00e1s que nunca se confirma la tesis marxiana de que el pensamiento dominante en cada \u00e9poca es siempre el pensamiento de la clase dominante. Impera no la raz\u00f3n humana, sino la raz\u00f3n utilitarista de la burgues\u00eda. El obrero europeo ha dicho adi\u00f3s a sus sue\u00f1os de liberaci\u00f3n para conformarse mal que bien con el modelo de vida impuesto por el sistema.<\/p>\n<p><strong>La represi\u00f3n sublimada<\/strong><\/p>\n<p>Para domesticar a las clases trabajadoras y anular su esp\u00edritu de resistencia, el sistema se ha valido no de la represi\u00f3n abierta, como anta\u00f1o, sino preferentemente de la represi\u00f3n no violenta y sublimada, consistente en integrar al obrero en su proceso de producci\u00f3n y reproducci\u00f3n y hacerle creer que sus intereses coinciden con los de las clases dominantes. La dial\u00e9ctica hegeliana del amo y el esclavo funciona a maravilla. Y ello sin necesidad de recurrir a la opresi\u00f3n abierta, como en los reg\u00edmenes totalitarios, sino con el consentimiento o resignaci\u00f3n de las propias v\u00edctimas. De ah\u00ed que la antigua confrontaci\u00f3n entre capital y trabajo haya sido sustituida por la \u00abpartneship\u00bb o conjunci\u00f3n de intereses de ambos bandos. De vez en cuando se producen ciertamente conflictos y huelgas, pero su objetivo no es el de poner fin al sistema, sino de arrancarle algunas concesiones salariales que se convierten en nulas a trav\u00e9s de un aumento de los precios y de los impuestos y del desmontaje de las prestaciones sociales, cada vez m\u00e1s exiguas y precarias.<\/p>\n<p>La reacci\u00f3n del asalariado ante la dictadura cada vez m\u00e1s brutal de los detentadores del poder no es la rebeld\u00eda, sino el miedo. El \u00abmi ser es miedo\u00bb de Kafka ha dejado de ser el estado de \u00e1nimo de un intelectual desarraigado para convertirse en un estado de conciencia colectivo. Es la consecuencia inevitable de lo que la polit\u00f3loga francesa Vivianne Forrester llam\u00f3 hace algunos a\u00f1os \u00abL&#8217;horreur \u00e9conomique\u00bb. M\u00e1s de dos tercios de la poblaci\u00f3n trabajadora de Alemania renuncian a darse de baja por enfermedad por miedo a perder su puesto de trabajo, un fen\u00f3meno extensivo en mayor o menor grado a todos los pa\u00edses de la Uni\u00f3n Europea. O como escribe Zygmunt Bauman en su libro \u00abModernity and ambivalence\u00bb, \u00aben la sociedad postmoderna de consumidores, el fracaso se transforma no en protesta pol\u00edtica, sino en conciencia de culpa y de verg\u00fcenza\u00bb. Uno no necesita ser marxista para recordar que hace ahora m\u00e1s de 150 a\u00f1os Marx y Engels se\u00f1alaron ya en su \u00abManifiesto Comunista\u00bb la situaci\u00f3n de \u00abinseguridad perpetua\u00bb que el capitalismo crea. Pero no es s\u00f3lo el miedo lo que paraliza al proletariado europeo y a sus \u00f3rganos representativos, sino el desconocimiento casi total de lo que fue la teor\u00eda y la praxis del movimiento obrero en el siglo XIX y primer tercio del XX. El lavado de cerebro practicado por el sistema ha logrado convertir al obrero en escueto \u00abhomo consumens\u00bb y borrar de su conciencia todo vestigio de voluntad emancipativa. La conciencia de clase que George Lukacs ensalz\u00f3 en su famoso libro como el arma m\u00e1s contundente del proletariado, ha pasado a ser desde hace tiempo una figura de museo y un bello recuerdo del pasado. El desconocimiento de los propios valores es otra de las manifestaciones del estado de alienaci\u00f3n general en que se encuentra el obrero tanto como sujeto particular como colectivo. Se cumple una vez m\u00e1s una ley hist\u00f3rica siempre repetida, como se\u00f1ala Leszek<\/p>\n<p>Kolakowski en su libro \u00abEl reacionalismo como ideolog\u00eda\u00bb: \u00abEst\u00e1 claro que la secular dependencia de inmensas masas humanas respecto de unas clases privilegiadas, cuantitativamente escasas, s\u00f3lo ha sido posible con la ayuda de una eficaz obnubilaci\u00f3n de la conciencia de los oprimidos acerca de su propia situaci\u00f3n, o sea, con la ayuda de una ideolog\u00eda impuesta a las masas por unas pocas capas dominantes, pero en posesi\u00f3n de todos los medios de informaci\u00f3n y comunicaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Los partidos de izquierda<\/strong><\/p>\n<p>Los programas, la conducta y la terminolog\u00eda de los actuales partidos de izquierda tienen muy poco o nada que ver con lo que eran en otros tiempos. Me refiero especialmente a los partidos socialdem\u00f3cratas, socialistas y al Partido Laborista brit\u00e1nico, que son los supervivientes de la \u00abizquierda hist\u00f3rica\u00bb y los \u00fanicos dotados todav\u00eda de una notable envergadura cuantitativa. Por lo que ata\u00f1e a los partidos comunistas, o han pasado a mejor vida o han tenido que cambiar de siglas o fundirse con otros sectores ideol\u00f3gicos para poder sobrevivir. Su impacto en la vida pol\u00edtica es secundario y sin relieve, en Alemania, Inglaterra y los pa\u00edses escandinavos pr\u00e1cticamente nulo. Y lo mismo cabe decir de los pa\u00edses de la Europa del Este, sin descartar a Rusia, el antiguo baluarte del \u00absocialismo real\u00bb cuyo actual partido comunista tuvo que conformarse en las elecciones de noviembre \u00faltimo con algo m\u00e1s del diez por ciento de los votos. Y lo poco que queda de ellos en los pa\u00edses latinos son en realidad cad\u00e1veres flotantes con escasas posibilidades de volver a renacer y a recuperar la fuerza que un d\u00eda tuvieron.<\/p>\n<p>Lo primero que los partidos socialistas y socialdem\u00f3cratas de origen marxista lo que reza en particular para el Partido Socialdem\u00f3crata Alem\u00e1n- han hecho en las \u00faltimas d\u00e9cadas es erradicar de sus programas todo vestigio de su doctrina fundacional. Todos ellos se han ido adaptando a las condiciones impuestas por el gran capital y asumido el positivismo, el pragmatismo y la raz\u00f3n instrumental predominantes hoy en el campo de la teor\u00eda y la praxis pol\u00edtica. De ah\u00ed que carezcan de visiones emancipativas dignas de este nombre y no ofrezcan ninguna alternativa al sistema. Su posici\u00f3n fundamental es el farise\u00edsmo, el doble juego y una terminolog\u00eda abstracta y ambigua que no compromete a nada concreto, y menos a emprender reformas encaminadas a mejorar sustancialmente la suerte de los estratos menesterosos y desfavorecidos de la poblaci\u00f3n. Por supuesto han dejado de ser partidos obreros para convertirse en partidos burgueses. De ah\u00ed que sus representantes en el Parlamento procedan en su mayor\u00eda de las clases medias, que en la sociedad tardocapitalista son los cuadros profesionales encargados de administrar el aparato t\u00e9cnico del sistema. Marx y Engels se equivocaron de plano al vaticinar que la creciente polarizaci\u00f3n de la sociedad entre proletarios y capitalistas conducir\u00eda a una extinci\u00f3n de la clase media, una profec\u00eda que Bernstein fue el primero en rebatir. La pol\u00edtica es hoy un dominio de las clases medias, y dentro de ellas, de los abogados, que como Max Weber viera muy bien, son el sector profesional m\u00e1s id\u00f3neo para desempe\u00f1ar esta funci\u00f3n. Que Felipe Gonz\u00e1lez y Rodr\u00edguez Zapatero pertenezcan a esa rama profesional no es un producto del azar, sino la confirmaci\u00f3n de un fen\u00f3meno muy extendido en todos los pa\u00edses europeos. Por razones estrat\u00e9gicas y de imagen, los socialistas de nuevo cu\u00f1o conservan los nombres y las siglas de sus antecesores, pero no su sustancia original, cada vez m\u00e1s diluida y vac\u00eda de contenido. Tampoco son dirigidos por obreros o l\u00edderes entregados en cuerpo y alma a la causa obrera, como en otros tiempos, sino por tecn\u00f3cratas y funcionarios sin v\u00ednculos profundos con los estratos humildes de poblaci\u00f3n o con lo que anta\u00f1o se denominaba \u00abpueblo\u00bb. No necesito subrayar que los partidos socialistas y socialdem\u00f3cratas lo mismo que el laborista- no gobiernan para las clases trabajadoras y los sectores desprivilegiados de poblaci\u00f3n, sino para el capital financiero e industrial. Baste en este contexto mencionar las excelentes relaciones existentes entre Rodr\u00edguez Zapatero y Bot\u00edn y otros banqueros de pro. Pero m\u00e1s grave y significativo es todav\u00eda que tambi\u00e9n en per\u00edodos de gobierno socialista o socialdem\u00f3crata, los grandes consorcios siguen multiplicando sus m\u00e1rgenes de beneficios, a la vez que se multiplica la pobreza, la precariedad laboral y la marginaci\u00f3n social. Los pol\u00edticos socialistas, socialdem\u00f3cratas y laboristas gobiernan naturalmente tambi\u00e9n para sus propios bolsillos, lo que explica los escandalosos emolumentos y privilegios que sus representantes en los Parlamentos y en el Senado se adjudican a s\u00ed mismos.<\/p>\n<p>Los partidos socialistas no son hoy ni siquiera el taller de reparaciones del capitalismo, como de ellos dec\u00edan despectivamente los marxistas durante las d\u00e9cadas de la guerra fr\u00eda. Despu\u00e9s de haberse despojado de su doctrina de origen, han pasado a ser la versi\u00f3n europea del partido dem\u00f3crata norteamericano. Igual que \u00e9ste, los partidos socialistas y socialdem\u00f3cratas europeos no han solucionado ninguna de las apor\u00edas del capitalismo, y no pocas veces las han agravado, como en los \u00faltimos a\u00f1os el ex canciller Gerhard Schr\u00f6der en Alemania o Tony Blair en Inglaterra. Y lo mismo cabe decir \u00abmutatis mutandis\u00bb de Rodr\u00edguez Zapatero, quien presume de ser el jefe de gobierno de la octava potencia econ\u00f3mica del mundo pero silenciando que el 20% por ciento de la poblaci\u00f3n espa\u00f1ola vive por debajo del \u00edndice de pobreza. Como en los EEUU, el \u00abbig business\u00bb puede contar ahora con dos opciones pol\u00edticas a su favor: con la tradicionalmente conservadora y con la que sigue denomin\u00e1ndose socialista, socialdem\u00f3crata o laborista, con la seguridad de que gobiernen unos o los otros, los ricos seguir\u00e1n siendo ricos y los pobres, pobres. Lo dem\u00e1s es ret\u00f3rica de mitin, propaganda electoral e instrumentalizaci\u00f3n de la verdad.<\/p>\n<p><strong>Reflexi\u00f3n final<\/strong><\/p>\n<p>En las \u00faltimas d\u00e9cadas han surgido en Europa como en otros continentes- un gran n\u00famero de movimientos sociales, organizaciones no gubernamentales, plataformas ecologistas, foros feministas e iniciativas c\u00edvicas de diverso g\u00e9nero, pero al margen de la funci\u00f3n positiva que hayan cumplido y siguen cumpliendo, no han logrado llenar el vac\u00edo ut\u00f3pico dejado por la crisis del ideario obrero. De la misma manera, estas fuerzas alternativas de nuevo signo tampoco han conseguido hasta la fecha conmover seriamente los cimientos del orden reinante. Y a pesar de sus incesantes actividades, de su compromiso militante y de su presencia en la vida p\u00fablica, su testimonio no ha llegado suficientemente a las masas asalariadas. Ya a partir de la Asociaci\u00f3n Internacional de Trabajadores, las clases trabajadoras estuvieron divididas a menudo por notables y a veces abismales diferencias ideol\u00f3gicas o estrat\u00e9gicas, pero compart\u00edan el ideal de sustituir el capitalismo por una sociedad sin explotadores ni explotados. Esta motivaci\u00f3n ut\u00f3pica falta no s\u00f3lo al obrero de la sociedad de consumo, sino tambi\u00e9n a los nuevos movimientos cr\u00edticos y oposicionales, m\u00e1s inclinados a corregir determinados excesos, abusos e irregularidades del sistema que a suprimir \u00e9ste en su totalidad. De ah\u00ed que sus reivindicaciones y planteamientos sean de signo m\u00e1s reformista que revolucionario, y por ello, insuficientes para combatir a fondo y en sentido exhaustivo la hegemon\u00eda cada vez m\u00e1s brutal, inhumana e irresponsable del gran capital y sus lacayos pol\u00edticos y medi\u00e1ticos de turno. Con ello no quiero decir que las reformas parciales carezcan de valor; lo tienen, pero s\u00f3lo alcanzan su pleno sentido cuando son concebidas en funci\u00f3n de la liberaci\u00f3n total. Tampoco se trata de que los nuevos movimientos antisist\u00e9micos sean un remedo mec\u00e1nico de la teor\u00eda y la praxis del antiguo proletariado, ya por el solo hecho de que el mundo se enfrenta a desaf\u00edos y problemas antes desconocidos. No necesito subrayar que detr\u00e1s de estas palabras no hay la m\u00e1s m\u00ednima intenci\u00f3n de enmendar la plana a nadie, sino que su \u00fanica finalidad es la de propiciar un proceso de reflexi\u00f3n y de profundizaci\u00f3n en el seno de todas las fuerzas que, con mayor o menor fortuna pero con la mejor voluntad luchan por un mundo m\u00e1s justo, m\u00e1s humano, m\u00e1s solidario y m\u00e1s acorde con las verdaderas necesidades del hombre.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Traigo aqu\u00ed un art\u00edculo de Heleno Sa\u00f1a publicado en el n\u00ba 70 de la revista \u00abCultura para la esperanza\u00bb en el invierno del 2007. Era el inicio de la crisis que estamos viviendo y que desde entonces ha agitado conciencias y ha abierto muchos ojos de par en par. \u00a0Para mi estos a\u00f1os han sido &hellip; <a href=\"https:\/\/www.upaya.es\/?p=1276\" class=\"more-link\">Seguir leyendo <span class=\"screen-reader-text\">La utop\u00eda revolucionaria (Heleno Sa\u00f1a)<\/span> <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-1276","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-historia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.upaya.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1276","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.upaya.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.upaya.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.upaya.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.upaya.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1276"}],"version-history":[{"count":23,"href":"https:\/\/www.upaya.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1276\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1279,"href":"https:\/\/www.upaya.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1276\/revisions\/1279"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.upaya.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1276"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.upaya.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1276"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.upaya.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1276"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}