{"id":1114,"date":"2012-09-14T21:53:23","date_gmt":"2012-09-14T19:53:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.upaya.es\/?p=1114"},"modified":"2022-03-08T00:57:47","modified_gmt":"2022-03-07T22:57:47","slug":"la-persona-y-lo-sagrado-simone-weil","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.upaya.es\/?p=1114","title":{"rendered":"LA PERSONA Y LO SAGRADO (Simone Weil)"},"content":{"rendered":"<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: center;\">Escritos de Londres. (1942)<\/div>\n<div style=\"text-align: center;\">LA PERSONA Y LO SAGRADO<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: center; margin-bottom: 5px;\">COLECTIVIDAD\u2014PERSONA\u2014IMPERSONAL\u2014DERECHO\u2014JUSTICIA<\/div>\n<div style=\"text-align: center; margin-bottom: 5px;\"><a href=\"https:\/\/www.upaya.es\/wp-content\/uploads\/SimoneWeil2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-1121\" title=\"Simone Weil\" src=\"https:\/\/www.upaya.es\/wp-content\/uploads\/SimoneWeil2-300x270.jpg\" alt=\"Simone Weil\" width=\"300\" height=\"270\" srcset=\"https:\/\/www.upaya.es\/wp-content\/uploads\/SimoneWeil2-300x270.jpg 300w, https:\/\/www.upaya.es\/wp-content\/uploads\/SimoneWeil2.jpg 656w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">\u201cUsted no me interesa\u201d. Esta es una frase que un hombre no puede dirigir a otro hombre sin cometer crueldad y herir la justicia.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">\u201cSu persona no me interesa\u201d. Esta frase puede tener lugar en una conversaci\u00f3n afectuosa entre amigos pr\u00f3ximos, sin herir lo que de m\u00e1s delicadamente receloso hay en la amistad.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Por lo mismo diremos sin rebajarnos: \u201cMi persona no cuenta\u201d, pero no: \u201cYo no cuento\u201d.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Es la prueba de que el vocabulario de la moderna corriente de pensamiento llamada personalismo es err\u00f3neo. Y en este dominio, donde hay un error grave de vocabulario, es dif\u00edcil que no haya error grave de pensamiento.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 10px;\">En cada hombre hay algo sagrado. Pero no es su persona. Tampoco es la persona humana. Es \u00e9l, ese hombre, simplemente.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify; margin-bottom: 10px;><!--more--><\/div>\n<div id=\" _mcepaste\"=\"\">Ah\u00ed va un transe\u00fante por la calle, tiene los brazos largos, los ojos azules, un esp\u00edritu por los que pasan pensamientos que ignoro, pero que quiz\u00e1 sean mediocres.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Ni su persona, ni la persona humana en \u00e9l, es lo que para m\u00ed es sagrado. Es \u00e9l. \u00c9l por entero. Los brazos, los ojos, los pensamientos, todo. No atentar\u00e9 contra ninguna de esas cosas sin escr\u00fapulos infinitos.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Si la persona humana fuera en \u00e9l lo que hay de sagrada para m\u00ed, podr\u00eda f\u00e1cilmente sacarle los ojos. Una vez ciego, ser\u00eda una persona humana exactamente igual que antes. No habr\u00eda tocado en absoluto la persona humana en \u00e9l. Solo habr\u00eda destrozado sus ojos.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Es imposible definir el respeto a la persona humana. No solo es imposible de definir con palabras. Muchas nociones luminosas est\u00e1n en el mismo caso. Pero esta noci\u00f3n tampoco puede ser concebida; no puede ser definida, delimitada mediante una operaci\u00f3n muda del pensamiento.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Tomar como regla de la moral p\u00fablica una noci\u00f3n imposible de definir y de concebir es dar paso a toda clase de tiran\u00eda.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">La noci\u00f3n de derecho, lanzada a trav\u00e9s del mundo en 1789, ha sido, a causa de su insuficiencia interna, impotente para ejercer la funci\u00f3n que se le confiaba.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Amalgamar dos nociones insuficientes, hablando de los derechos de la persona humana, tampoco nos llevar\u00e1 muy lejos.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">\u00bfQu\u00e9 es lo que exactamente me impide sacarle los ojos a ese hombre, si tengo licencia para ello y adem\u00e1s me divierte?<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Aun cuando me resulte enteramente sagrado, no me resulta sagrado bajo cualquier tipo de relaci\u00f3n, bajo cualquier circunstancia. No me resulta sagrado en tanto sus brazos son largos, en tanto sus ojos son azules, en tanto sus pensamientos son mediocres. Tampoco, si fuera duque, en tanto duque. Tampoco, si fuera trapero, en tanto trapero. Ninguna de todas esas cosas retendr\u00eda mi mano.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Lo que la retendr\u00eda es saber que si alguien le saca los ojos, se le desgarrar\u00eda el alma al pensar que se le hace da\u00f1o.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Desde la m\u00e1s tierna infancia y hasta la tumba hay, en el fondo del coraz\u00f3n de todo ser humano, algo que, a pesar de toda la experiencia de los cr\u00edmenes cometidos, sufridos y observados, espera invenciblemente que se le haga el bien y no el mal. Ante todo es eso lo que es sagrado en cualquier ser humano.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">El bien es la \u00fanica fuente de lo sagrado. \u00danicamente es sagrado el bien y lo que est\u00e1 relacionado con el bien.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Esa parte profunda, infantil, del coraz\u00f3n, que espera siempre el bien, no es la que est\u00e1 en juego en la reivindicaci\u00f3n. El ni\u00f1o que vigila celosamente si a su hermano le han dado un trozo de pastel un poco m\u00e1s grande que a \u00e9l cede a un m\u00f3vil que proviene de una parte mucho m\u00e1s superficial del alma. La palabra justicia tiene dos significados muy diferentes, que tienen relaci\u00f3n con esas dos partes del alma. Solo la primera importa.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Cada vez que surge, desde el fondo del coraz\u00f3n humano, el lamento infantil que Cristo mismo no pudo contener: \u201c\u00bfPor qu\u00e9 se me hace da\u00f1o?\u201d, hay ciertamente injusticia. Pues si, tal como sucede a menudo, tan solo es el efecto de un error, entonces la injusticia consiste en la insuficiencia de la explicaci\u00f3n.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Los que inflingen los golpes que provocan ese grito ceden a m\u00f3viles diferentes seg\u00fan caracteres y momentos. Algunos encuentran, en algunos momentos, voluptuosidad en ese grito. Muchos ignoran que ha sido proferido. Pues se trata de un grito silencioso que suena solamente en el secreto del coraz\u00f3n.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Estos dos estados del esp\u00edritu se encuentran mucho m\u00e1s cercanos de lo que pudiera parecer. El segundo es tan s\u00f3lo un modo debilitado del primero. Complace mantener esa ignorancia porque halaga y porque contiene tambi\u00e9n voluptuosidad. No existen m\u00e1s l\u00edmites a nuestras voluntades que las necesidades de la materia y la existencia de los dem\u00e1s seres humanos alrededor nuestro. Cualquier ampliaci\u00f3n imaginaria de esos l\u00edmites es voluptuosa, y as\u00ed hay voluptuosidad en todo lo que hace olvidar la realidad de los obst\u00e1culos. Esa es la raz\u00f3n que explica que los grandes cataclismos, como la guerra y la guerra civil, que vac\u00edan las existencias humanas de realidad y parecen hacer de ellas marionetas, son tan embriagadores. Asimismo es la raz\u00f3n de que la esclavitud sea tan agradable a los amos.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">En los que han sufrido demasiados golpes, como los esclavos, esa parte del coraz\u00f3n a la que el mal infligido hace gritar de sorpresa parece muerta. Pero jam\u00e1s lo est\u00e1 del todo. Tan s\u00f3lo ya no puede gritar. Se mantiene en un estado de gemido sordo e ininterrumpido.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Pero incluso en quienes el poder del grito est\u00e1 intacto, ese grito no consigue expresarse hacia dentro ni hacia fuera con palabras seguidas. Lo que sucede a menudo es que las palabras que intentan traducirlo suenan completamente falsas.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Ello es tanto m\u00e1s inevitable cuanto que aquellos que m\u00e1s a menudo tienen ocasi\u00f3n de sentir que se les hace un da\u00f1o son los que menos saben hablar. Nada m\u00e1s horroroso, por ejemplo, que ver en un tribunal a un desgraciado balbucear ante un magistrado que lanza ocurrencias graciosas en un lenguaje elegante.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">A excepci\u00f3n de la inteligencia, la \u00fanica facultad humana verdaderamente interesada en la libertad p\u00fablica de expresi\u00f3n es esa parte del coraz\u00f3n que grita contra el mal. Pero como no sabe expresarse, la libertad es poca cosa para ella. Primero se requiere que la educaci\u00f3n p\u00fablica sea tal que le proporcione, en la mayor medida posible, medios de expresi\u00f3n. Despu\u00e9s se requiere un r\u00e9gimen, para la expresi\u00f3n p\u00fablica de las opiniones, que est\u00e9 menos definido por la libertad que por una atm\u00f3sfera de silencio y de atenci\u00f3n en la que ese grito d\u00e9bil y torpe pueda hacerse o\u00edr. Finalmente se requiere un sistema de instituciones que, en la mayor medida posible, ponga en las funciones de mando a los hombres capaces y deseosos de o\u00edrlo y entenderlo.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Est\u00e1 claro que un partido ocupado en la conquista o la conservaci\u00f3n del poder del gobierno tan solo discierne, en esos gritos ruido. Reaccionar\u00e1 de manera diferente si ese grito molesta el de su propia propaganda o por el contrario lo refuerza. Pero en ning\u00fan caso es capaz de una atenci\u00f3n tierna y adivinadora que pudiera discernir su significado.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Lo mismo puede decirse, aunque en grado menor, de las organizaciones que por contagio imitan a los partidos, esto es, en la vida p\u00fablica dominada por el juego de los partidos, de todas las organizaciones, incluidos, por ejemplo, los sindicatos y tambi\u00e9n las iglesias.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Por supuesto que los partidos y organizaciones similares son igualmente ajenos a los escr\u00fapulos de la inteligencia.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Cuando la libertad de expresi\u00f3n se circunscribe de hecho a la libertad de propaganda para las organizaciones de ese tipo, las \u00fanicas partes del alma humana que merecen expresarse no son libres como para hacerlo. O bien lo son en un grado infinitesimal, apenas algo m\u00e1s que en el sistema totalitario.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Ahora bien, as\u00ed sucede en una democracia en la que el juego de los partidos regula la distribuci\u00f3n del poder, es decir, en lo que nosotros, franceses, hemos llamado hasta ahora democracia. Pues no conocemos otra. Es por tanto preciso inventar otra cosa.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">El mismo criterio, aplicado de manera an\u00e1loga a cualquier instituci\u00f3n p\u00fablica, puede conducir a conclusiones igualmente manifiestas.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">La persona no es lo que proporciona este criterio. El grito de dolorosa sorpresa que infligir un mal suscita en el fondo del alma no es algo personal. No basta atentar contra la persona y sus deseos para hacerlo brotar. Brota siempre a causa de la sensaci\u00f3n de un contacto con la injusticia a trav\u00e9s del dolor. Constituye siempre, tanto en el \u00faltimo de los hombres como en Cristo, una protesta impersonal.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Muy a menudo tambi\u00e9n se alzan gritos de protesta personal, pero estos no tienen importancia; se puede provocar tantos como se quiera sin violar nada sagrado.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Lo que es sagrado, lejos de ser la persona, es lo que en un ser humano es impersonal.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Todo lo que en un hombre es impersonal es sagrado, y solo eso.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">En nuestra \u00e9poca, en la que los escritores y los cient\u00edficos han usurpado de manera un tanto extra\u00f1a el lugar de los sacerdotes, el p\u00fablico reconoce, con una complacencia que no est\u00e1 de ning\u00fan modo fundada en la raz\u00f3n, que las facultades art\u00edsticas y cient\u00edficas son sagradas. Generalmente se considera que esto es evidente, aunque est\u00e1 lejos de serlo. Cuando se piensa que hay que dar un motivo, se alega que el juego de esas facultades se encuentra entre las formas m\u00e1s altas de realizaci\u00f3n de la persona humana.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">A menudo, en efecto, solo es eso. En ese caso, es f\u00e1cil darse cuenta de lo que vale y de lo que ocasiona.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Ocasiona actitudes hacia la vida tales como aquella, tan com\u00fan en nuestro siglo, expresada en la horrible frase de Blake: \u201cM\u00e1s vale ahogar a un beb\u00e9 en su cuna que conservar en s\u00ed un deseo no satisfecho\u201d. O tales como aquella que dio a la luz la concepci\u00f3n del acto gratuito. Ocasiona una ciencia en la que se reconocen todas las especies posibles de normas, de criterios y de valores, excepto la verdad.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">El canto gregoriano, las iglesias rom\u00e1nicas, la Il\u00edada, la invenci\u00f3n de la geometr\u00eda no fueron ocasiones de realizaci\u00f3n para los seres a trav\u00e9s de los cuales esas cosas pasaron hasta llegar a nosotros.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">La ciencia, el arte, la literatura, la filosof\u00eda, que tan solo son formas de realizaci\u00f3n de la persona, constituyen un dominio en el que se llevan a cabo logros espectaculares, gloriosos, que hacen vivir algunos nombres durante miles de a\u00f1os. Pero por encima de ese dominio, separado de \u00e9l como por un abismo, existe otro en el que est\u00e1n situadas las cosas de primer orden. Esas son esencialmente an\u00f3nimas.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Es puro azar que el nombre de los que all\u00ed han penetrado se conserve o se haya perdido; incluso cuando se ha conservado, han entrado en el anonimato. Su persona ha desaparecido.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">La verdad y la belleza habitan ese dominio de las cosas impersonales y an\u00f3nimas. Es \u00e9l el que es sagrado. El otro no lo es, o si lo es, es solo como podr\u00eda serlo una mancha de color que, en un cuadro, representara una hostia.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Lo que es sagrado en la ciencia es la verdad. Lo que es sagrado en el arte es la belleza. La verdad y la belleza son impersonales. Todo esto es demasiado evidente.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Si un ni\u00f1o hace una suma, y si se equivoca, el error lleva la marca de su persona. Si procede de manera perfectamente correcta est\u00e1 ausente de toda la operaci\u00f3n.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">La perfecci\u00f3n es impersonal. La persona en nosotros es la parte del error y del pecado en nosotros. Todo el esfuerzo de los m\u00edsticos se ha dirigido siempre a obtener que deje de existir en su alma alguna parte que diga \u201cyo\u201d.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Pero la parte del alma que dice \u201cnosotros\u201d es a\u00fan m\u00e1s peligrosa.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">El tr\u00e1nsito a lo impersonal s\u00f3lo se opera mediante una atenci\u00f3n de una cualidad rara y que solo es posible en la soledad. No solo la soledad de hecho, sin la soledad moral. No se lleva a cabo jam\u00e1s en quien se piensa a s\u00ed mismo como miembro de una colectividad, como parte de un \u201cnosotros\u201d.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Los hombres en colectividad no tienen acceso a lo impersonal, ni siquiera en sus formas inferiores. Un grupo de seres humanos ni siquiera puede hacer una suma. Una suma se opera en un esp\u00edritu que olvida moment\u00e1neamente que existe alg\u00fan otro esp\u00edritu.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Lo personal se opone a lo impersonal, pero existe un tr\u00e1nsito de lo uno a lo otro. No hay tr\u00e1nsito de lo colectivo a lo impersonal. Es preciso que primero se disuelva una colectividad en personas separadas para que la entrada a lo impersonal sea posible.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Solamente en este sentido la persona participa algo m\u00e1s de lo sagrado que la colectividad.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">No solo la colectividad es ajena a lo sagrado, sino que desorienta proporcionando una falsa imitaci\u00f3n.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">El error que atribuye a una colectividad un car\u00e1cter sagrado es idolatr\u00eda; en cualquier tiempo, en cualquier pa\u00eds, es el crimen m\u00e1s extendido. Aquel a cuyos ojos tan solo cuenta la realizaci\u00f3n de la persona ha perdido completamente el sentido mismo de lo sagrado. Es dif\u00edcil saber cu\u00e1l de los dos errores es el peor. A menudo se combinan en el mismo esp\u00edritu en dosis diversas. Peor el segundo error tiene bastante menos energ\u00eda y duraci\u00f3n que el primero.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Desde un punto de vista espiritual, la lucha entre la Alemania de 1940 y la Francia de 1940 era principalmente una lucha no entre la barbarie y la civilizaci\u00f3n, no entre el mal y el bien, sino entre el primer y segundo error. La victoria del primero no sorprende; el primero es en s\u00ed mismo m\u00e1s fuerte.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">La subordinaci\u00f3n de la persona a la colectividad no es un esc\u00e1ndalo; es un hecho del orden de los hechos mec\u00e1nicos, como la del gramo al kilogramo sobre una balanza. La persona es de hecho mucho m\u00e1s sumisa con la colectividad, incluso en cuanto a lo que se llama su realizaci\u00f3n.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Por ejemplo, son precisamente los artistas y escritores que est\u00e1n m\u00e1s inclinados a mirar su arte como realizaci\u00f3n de su persona los que de hecho est\u00e1n m\u00e1s sometidos a los gustos del p\u00fablico. Hugo no encontraba ninguna dificultad en conciliar el culto de s\u00ed y el papel de \u201ceco sonoro\u201d. Ejemplos como Wilde, Gide o los surrealistas todav\u00eda son m\u00e1s claros. Los cient\u00edficos situados en ese mismo nivel son asimismo serviles con la moda, es m\u00e1s poderosa sobre la ciencia que sobre la forma de los sombreros. La opini\u00f3n colectiva de los especialistas es casi soberana sobre cada uno de ellos.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Siendo como es la persona, sumisa de hecho y por la naturaleza de las cosas a lo colectivo, no existe derecho natural con respecto a ella.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Se dice con raz\u00f3n que la antig\u00fcedad no ten\u00eda noci\u00f3n del respeto debido a la persona. Pensaba con demasiada claridad como para adoptar una concepci\u00f3n tan confusa.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">El ser humano no escapa a lo colectivo m\u00e1s que elev\u00e1ndose por encima de lo personal para penetrar en lo impersonal. En ese momento hay algo en \u00e9l, una parcela de su alma, sobre la que nada de lo colectivo puede ejercer su influencia. Si puede enraizarse en el bien impersonal, es decir, si puede llegar a ser capaz de extraer de ello una energ\u00eda, entonces todas las veces que piense que es su obligaci\u00f3n, podr\u00e1 dirigir contra cualquier colectividad una fuerza ciertamente peque\u00f1a pero real, sin apoyarse en ninguna otra cosa.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Hay ocasiones en las que una fuerza casi infinitesimal es decisiva. Una colectividad es mucho m\u00e1s fuerte que un hombre solo; pero para existir, toda colectividad necesita operaciones, entre las cuales la suma es el ejemplo elemental, que solo se llevan a cabo en un esp\u00edritu en estado de soledad.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Esta necesidad hace posible una influencia de lo impersonal sobre lo colectivo, si tan solo se supiera estudiar un m\u00e9todo para usarla.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Cada uno de los que han penetrado en el dominio de lo impersonal encuentra all\u00ed una responsabilidad respecto a todos los seres humanos. La de proteger en ellos no la persona, sino todo lo que de fr\u00e1giles posibilidades de tr\u00e1nsito a lo impersonal encierra la persona.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Es a esos, en primer lugar, a los que debe dirigirse la llamada al respeto hacia el car\u00e1cter sagrado de los seres humanos. Pues para que una llamada tal exista, es preciso que se dirija a seres susceptibles de o\u00edrla.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Resulta in\u00fatil explicarle a una colectividad que en cada una de las unidades que la componen hay algo que no debe violar. En primer lugar una colectividad no es alguien a no ser por ficci\u00f3n; no tiene existencia a no ser abstracta; hablarle es una operaci\u00f3n ficticia. Y despu\u00e9s, si fuera alguien, ser\u00eda alguien que solo estar\u00eda dispuesto a respetarse a s\u00ed mismo.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Adem\u00e1s, el peligro m\u00e1s grande no es la tendencia de lo colectivo a comprimir a la persona, sino la tendencia de la persona a precipitarse, a ahogarse en lo colectivo. O quiz\u00e1 el primer peligro no es sino el aspecto aparente y enga\u00f1oso del segundo.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Si es in\u00fatil decirle a la colectividad que la persona es sagrada, igualmente es in\u00fatil decirle a la persona que ella misma es sagrada. No puede creerlo. No se siente sagrada. La causa que impide que la persona se sienta sagrada es que, efectivamente, no lo es.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Si hay seres cuya conciencia ofrece otro testimonio, a quienes su propia persona les da un cierto sentimiento de lo sagrado que creen poder, por generalizaci\u00f3n, atribuir a cualquier persona, son v\u00edctimas de una ilusi\u00f3n doble.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Lo que experimentan no es el sentimiento de lo sagrado aut\u00e9ntico sino esa falsa imitaci\u00f3n que produce lo colectivo. Si lo experimentan en cuanto a su propia persona es porque su persona forma parte del prestigio colectivo de la consideraci\u00f3n social en la que ella se asienta.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">De esta manera, por error, creen poder generalizar. Aun cuando esta generalizaci\u00f3n err\u00f3nea proceda de un movimiento generoso, no puede tener bastante virtud como para que a sus ojos la materia humana an\u00f3nima cese realmente de ser materia humana an\u00f3nima. Pero es dif\u00edcil que tengan la ocasi\u00f3n de darse cuenta, pues no mantiene ning\u00fan contacto con ella.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">En el hombre, la persona es algo desamparado, que tiene fr\u00edo, que corre buscando refugio y calor.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Eso lo ignoran aquellos para quienes est\u00e1\u2014o espera estar\u2014c\u00e1lidamente envuelta de consideraci\u00f3n social.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Esa es la raz\u00f3n de que la filosof\u00eda personalista haya nacido y se haya extendido no en medios populares sino entre los escritores que, debido a su profesi\u00f3n, &nbsp;poseen o esperan adquirir un nombre y una reputaci\u00f3n.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Las relaciones entre la colectividad y la persona deben ser establecidas con el \u00fanico objetivo de apartar lo que es susceptible de impedir el crecimiento y la germinaci\u00f3n misteriosa de la parte impersonal del alma.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Para ello, es preciso que alrededor de cada persona haya espacio, un grado libre de disposici\u00f3n del tiempo, posibilidades para el tr\u00e1nsito hacia grados de atenci\u00f3n cada vez m\u00e1s elevados, soledad, silencio. Igualmente, es preciso que est\u00e9 en ambiente c\u00e1lido, para que el desamparo no la constri\u00f1a a ahogarse en lo colectivo.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Si tal es el bien, parece dif\u00edcil ir mucho m\u00e1s lejos, en el sentido del mal, de lo que ya ha ido la sociedad moderna, democr\u00e1tica. Sobre todo, una f\u00e1brica moderna no est\u00e1 quiz\u00e1 tan lejos del l\u00edmite del horror. All\u00ed a todo ser humano se le hostiga continuamente, voluntades ajenas lo molestan, y al mismo tiempo el alma est\u00e1 en el fr\u00edo, el desamparo y el abandono. El hombre precisa un silencio c\u00e1lido, y se le da un tumulto glacial.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">El trabajo f\u00edsico, aun siendo un esfuerzo, no es por s\u00ed mismo una degradaci\u00f3n. No es arte; no es ciencia; pero es algo que posee un valor absolutamente igual al del arte y la ciencia. Pues procura una posibilidad igual para acceder a una forma impersonal de la atenci\u00f3n.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Sacarle los ojos a Watteau adolescente y obligarle a empujar una rueda de molino no habr\u00eda sido un crimen m\u00e1s grande que poner a trabajar en cadena o pagarle a destajo a un muchachito que tuviera vocaci\u00f3n para este tipo de trabajo. Lo \u00fanico que sucede es que esta vocaci\u00f3n, en contra de la del pintor, no es discernible.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Exactamente en la misma medida que el arte y la ciencia, aunque de manera diferente, el trabajo f\u00edsico es un cierto contacto con la realidad, con la verdad, la belleza de este universo, y con la sabidur\u00eda eterna de su disposici\u00f3n.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Por ello envilecer el trabajo es un sacrilegio, exactamente en el sentido en que pisotear una hostia es un sacrilegio.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Si los que trabajan lo sintieran, si sintieran que, por el hecho de ser v\u00edctima, en cierto sentido tambi\u00e9n son los c\u00f3mplices, su resistencia tomar\u00eda un impulso diferente del que les proporciona el pensamiento de su persona y de su derecho. No ser\u00eda una reivindicaci\u00f3n; ser\u00eda un alzamiento de todo el ser por completo, feroz y desesperado, como el de una chica a quien se quisiera forzar a entrar en la prostituci\u00f3n; y al mismo tiempo ser\u00eda un grito de esperanza surgido del fondo del coraz\u00f3n.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Ese sentimiento s\u00ed que habita en ellos, pero tan inarticulado que es indiscernible para ellos mismos. Los profesionales de la palabra son bastante incapaces de darle expresi\u00f3n.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Cuando se les habla de su propia suerte, generalmente se elige hablarles de salarios. Ellos, bajo la fatiga que los abruma y que convierte en dolor cualquier esfuerzo de atenci\u00f3n, acogen con alivio la f\u00e1cil claridad de las cifras.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">De esta manera olvidan que el objeto con el que se comercia, del que se quejan que se les fuerce a venderlo a la baja, del que se les niega un precio justo, no es sino su alma.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Imaginemos que el diablo est\u00e1 comprando el alma de un desgraciado y que alguien, apiad\u00e1ndose del desgraciado, interviniera en el debate y le dijera al diablo: \u201cEs vergonzoso que usted le ofrezca ese precio; el objeto vale por lo menos el doble\u201d.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Esa farsa siniestra es la que ha representado el movimiento obrero, con sus sindicatos, sus partidos, sus intelectuales de izquierda.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Ese esp\u00edritu comercial ya estaba impl\u00edcito en la noci\u00f3n de derecho que las gentes de 1789 tuvieron la imprudencia de poner en el centro de la llamada que quisieron gritar a la cara del mundo. Era, por adelantado, destruir su virtud.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">La noci\u00f3n de derecho est\u00e1 vinculada a la de reparto, intercambio, cantidad. Tiene algo de comercial. Evoca por s\u00ed misma el proceso, el alegato. El derecho s\u00f3lo se sostiene mediante un tono de reivindicaci\u00f3n; y cuando se adopta ese tono, es que la fuerza no est\u00e1 lejos, detr\u00e1s de \u00e9l, para confirmarlo, o sin eso es rid\u00edculo.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Hay cantidad de nociones, situadas todas ellas en la misma categor\u00eda, que son totalmente ajenas, por s\u00ed mismas, a lo sobrenatural y, sin embargo, est\u00e1n un poco por encima de la fuerza bruta. Todas ellas est\u00e1n relacionadas con las costumbres del animal colectivo, por emplear el lenguaje de Plat\u00f3n, cuando este conserva algunas huellas de una domesticaci\u00f3n impuesta por la operaci\u00f3n sobrenatural de la gracia. Cuando no reciben continuamente una renovaci\u00f3n de existencia de una renovaci\u00f3n de esa operaci\u00f3n, cuando son tan solo supervivencias, se encuentran sujetas por necesidad al capricho del animal.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Las nociones de derecho, persona, democracia est\u00e1n en esta categor\u00eda. Bernanos tuvo el coraje de decir que la democracia no opone ninguna defensa frente a los dictadores. La persona est\u00e1 sometida por naturaleza a la colectividad. El derecho depende por naturaleza de la fuerza. Las mentiras y los errores que velan estas verdades son extremadamente peligrosos porque impiden recurrir a lo \u00fanico que sustrae a la fuerza y que preserva de la fuerza; esto es otra fuerza, la que irradia el esp\u00edritu. La materia pesada solo es capaz de subir contra la gravedad en las plantas, mediante la energ\u00eda del sol que el verde de las hojas ha capturado y que opera en la savia. La gravedad y la muerte se apoderar\u00e1n progresiva, pero inexorablemente, de la planta privada de luz.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Entre esas mentiras se encuentra la del derecho natural, lanzada por el materialista siglo XVIII. No por Rousseau, que era un esp\u00edritu l\u00facido, poderoso y de inspiraci\u00f3n verdaderamente cristiana, sino por Diderot y el c\u00edrculo de la Enciclopedia.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">La noci\u00f3n de derecho nos viene de Roma y, como todo lo que viene de la antigua Roma, que es la mujer llena de nombres de blasfemia a la que se refiere el Apocalipsis, es pagana y no bautizable. Los romanos, que comprendieron, como Hitler, que la fuerza solo consigue la plenitud de la eficacia revestida de algunas ideas, emplearon para ello la noci\u00f3n de derecho. Se presta a ello estupendamente. Se acusa a la Alemania moderna de despreciarla. Pero la utiliz\u00f3 hasta la saciedad en sus reivindicaciones de naci\u00f3n proletaria. Cierto es que a quienes subyuga no les reconoce m\u00e1s derecho que el de obedecer. La antigua Roma tampoco.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Alabar a la antigua Roma por habernos legado la noci\u00f3n de derecho es particularmente escandaloso. Ya que si se quiere examinar lo que en ella era esta noci\u00f3n en el momento de su aparici\u00f3n, para mejor discernir de qu\u00e9 clase es, podemos ver que la propiedad se defin\u00eda por el derecho del uso y abuso. Y de hecho, la mayor\u00eda de las cosas sobre las que el propietario ten\u00eda derecho de uso y abuso eran seres humanos.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Los griegos no ten\u00edan la noci\u00f3n de derecho. No ten\u00edan palabras para expresarlo. Se contentaban con el nombre de la justicia.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Se trata de una singular confusi\u00f3n, la de asimilar la ley no escrita de Ant\u00edgona al derecho natural. A los ojos de Creonte, en lo que hac\u00eda Ant\u00edgona no hab\u00eda absolutamente nada natural. Juzgaba que estaba loca.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">No somos nosotros los que podr\u00edamos decir que se equivocaba, nosotros que, en este momento, pensamos, hablamos y actuamos exactamente igual que \u00e9l. Se puede verificar remiti\u00e9ndose al texto.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Ant\u00edgona le dice a Creonte: \u201cNo es Zeus el que ha publicado esa orden; no es la compa\u00f1era de las divinidades del otro mundo, la Justicia, la que ha establecido semejantes leyes entre los hombres\u201d. Creonte intenta convencerla de que sus \u00f3rdenes eran justas; la acusa de haber ultrajado a uno de sus hermanos honrando al otro, ya que de esa manera el mismo honor le ha sido otorgado al imp\u00edo y al fiel, al que ha muerto intentado destruir a su propia patria y al que ha muerto por defenderla.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Ella dice: \u201cNo obstante, el otro mundo pide leyes iguales\u201d. \u00c9l objeta con sentido com\u00fan: \u201cPero no hay reparto igual, ya se trate del valiente o del traidor\u201d. A ella solo se le ocurre esta respuesta absurda: \u201c\u00bfQui\u00e9n sabe si, en el otro mundo, eso es leg\u00edtimo?\u201d.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">La observaci\u00f3n de Creonte es totalmente razonable: \u201cPero jam\u00e1s un enemigo, ni siquiera muerto, es una amigo\u201d. Pero la peque\u00f1a necia responde: \u201cHe nacido para tomar parte no del odio sino del amor\u201d.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">A continuaci\u00f3n Creonte, cada vez m\u00e1s razonable: \u201cEntonces vete al otro mundo, y ya que tienes que amar, ama a los que all\u00ed permanecen\u201d.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">En efecto, ese era su verdadero puesto. Pues la ley no escrita a la que obedec\u00eda esta peque\u00f1a, lejos de tener nada que ver con el derecho o con algo natural, no era ni m\u00e1s ni menos que el amor extremo, absurdo, que llev\u00f3 a Cristo hasta la cruz.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">La Justicia, compa\u00f1era de las divinidades del otro mundo, ordena ese exceso de amor. Ning\u00fan derecho lo ordenar\u00eda. El derecho no tiene v\u00ednculo directo con el amor.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Del mismo modo que la noci\u00f3n de derecho es ajena al esp\u00edritu griego, tambi\u00e9n lo es a la inspiraci\u00f3n cristiana, all\u00ed donde es pura, no mezclada de herencia romana, o hebrea, o aristot\u00e9lica. No es imaginable san Francisco de As\u00eds hablando de derecho.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Si se le dice a alguien capaz de escuchar: \u201cLo que usted me hace no es justo\u201d, se puede golpear y despertar, all\u00ed donde nace, al esp\u00edritu de atenci\u00f3n y amor. No sucede lo mismo con palabras como: \u201cTengo derecho a\u2026\u201d, \u201custed no tiene derecho a\u2026\u201d; encierran una guerra latente y despiertan un esp\u00edritu de guerra. La noci\u00f3n de derecho, puesta en el centro de los conflictos sociales, hace imposible, desde todos los \u00e1ngulos cualquier matiz de caridad.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Es imposible, cuando de ella se hace un uso casi exclusivo, permanecer con la vista fija sobre el verdadero problema. Un campesino, sobre el que presiona indiscretamente un comprador, en un mercado, para que le venda sus pollos a un precio moderado, puede muy bien responder: \u201cTengo derecho a quedarme con mis pollos, si no se me ofrece un precio lo suficientemente bueno\u201d. Pero una jovencita, a la que por la fuerza se la intenta meter en un prost\u00edbulo, no hablar\u00e1 de sus derechos. En tal situaci\u00f3n, esa palabra parecer\u00eda rid\u00edcula de tan insuficiente.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Por eso el drama social, que es an\u00e1logo a la segunda situaci\u00f3n, se ha presentado falsamente, por el uso de esa palabra, como an\u00e1logo al primero.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">El uso de la palabra ha hecho, de lo que habr\u00eda tenido que ser un grito surgido del fondo de las entra\u00f1as, un agrio griter\u00edo de reivindicaci\u00f3n, sin pureza ni eficacia.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">La noci\u00f3n de derecho arrastra con ella, por el hecho mismo de su mediocridad, &nbsp;la de persona, ya que el derecho tiene que ver con las cosas personales. Est\u00e1 situado en ese nivel.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Al a\u00f1adir a la palabra derecho la de persona, lo que implica el derecho de la persona a eso que se nombra como realizaci\u00f3n, se har\u00eda un mal m\u00e1s grave si cabe. El grito de los oprimidos descender\u00eda todav\u00eda m\u00e1s abajo que el tono de reivindicaci\u00f3n, adoptar\u00eda el de la envidia.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Pues la persona solo se realiza cuando el prestigio social la infla; su realizaci\u00f3n es un privilegio social. Esto no se les dice a las masas cuando se les habla de los derechos de la persona, se les dice lo contrario. Las masas no disponen de un poder de an\u00e1lisis suficiente como para reconocerlo claramente por s\u00ed mismas; pero lo sienten, su experiencia cotidiana les da la certeza de que es as\u00ed.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Para las masas no puede ser un motivo de rechazar esa consigna. En nuestra \u00e9poca de inteligencia oscurecida no hay ninguna dificultad en reclamar para todos una parte igual en los privilegios, en las cosas que por esencia son privilegios. Es una especie de reivindicaci\u00f3n a la vez absurda y baja: absurda, porque el privilegio por definici\u00f3n es desigual; baja, porque no vale como para ser deseado.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Pero la categor\u00eda de los hombres que formulan tanto reivindicaciones como cualquier otra cosa, que tienen el monopolio del lenguaje, es una categor\u00eda de privilegiados. No son ellos los que dir\u00e1n que el privilegio no merece ser deseado. No lo piensan. Pero sobre todo ser\u00eda indecente de su parte.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Muchas verdades indispensables y que salvar\u00edan a los hombres no se dicen por causas de este tipo; los que podr\u00edan decirlas no pueden formularlas, los que podr\u00edan formularlas no pueden decirlas. El remedio a este mal ser\u00eda uno de los problemas urgentes de una verdadera pol\u00edtica.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">En una sociedad inestable los privilegiados tienen mala conciencia. Unos la esconden con aire desafiante y dicen a las masas: \u201cEs del todo conveniente que no teng\u00e1is privilegios y yo s\u00ed\u201d. Otros les dicen con benevolencia: \u201cReclamo para todos vosotros una parte igual en los privilegios que poseo\u201d.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">La primera actitud es odiosa. La segunda carece de sentido com\u00fan. Tambi\u00e9n es demasiado f\u00e1cil.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Una y otra aguijonean al pueblo para que corra por la v\u00eda del mal, para que se aleje de su \u00fanico y verdadero bien, que no est\u00e1 en sus manos, pero que, en cierto sentido, le es muy pr\u00f3ximo. Se encuentra mucho m\u00e1s cerca de un bien aut\u00e9ntico, que ser\u00eda fuente de belleza, de verdad, de gozo y de plenitud, que aquellos que le conceden su piedad. Pero no encontr\u00e1ndose en ello y no sabiendo c\u00f3mo llegar, todo ocurre como si estuviera infinitamente lejos. Los que hablan en su lugar, o le hablan, son igualmente incapaces de comprender tanto el desamparo en el que est\u00e1 como la plenitud del bien que casi est\u00e1 a su alcance. Y a \u00e9l le resulta indispensable ser comprendido.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">La desgracia en s\u00ed misma es inarticulada. Los desgraciados suplican silenciosamente que se les proporcione palabras para expresarse. Hay \u00e9pocas en las que no se les concede. Hay otras en las que se les proporciona palabras, pero mal escogidas, ya que quienes las escogen son ajenos a la desgracia que interpretan.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Muy a menudo est\u00e1n lejos de la desgracia por el lugar en el que les han puesto las circunstancias. Pero incluso si est\u00e1n cerca, o si se han encontrado dentro de un per\u00edodo de sus vidas, incluso reciente, no obstante son ajenos porque se han vuelto ajenos tan pronto como han podido.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Al pensamiento le repugna pensar la desgracia tanto como a la carne viva le repugna la muerte. La ofrenda voluntaria de un ciervo adelant\u00e1ndose paso a paso para ofrecerse a los dientes de una jaur\u00eda es m\u00e1s o menos posible en el mismo grado que un acto de atenci\u00f3n dirigido hacia una desgracia real y pr\u00f3xima por parte de un esp\u00edritu que tiene la facultad de dispens\u00e1rselo.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Lo que, siendo indispensable para el bien, es imposible por naturaleza, siempre es posible sobrenaturalmente.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">El bien sobrenatural no es una especie de suplemento del bien natural, de lo que algunos, con la ayuda de Arist\u00f3teles, querr\u00edan persuadirnos para nuestra mayor comodidad. Ser\u00eda agradable que as\u00ed fuera, pero no lo es. En todos los problemas punzantes de la existencia humana, solo hay elecci\u00f3n entre el bien sobrenatural y el mal.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Poner en boca de los desgraciados palabras que pertenecen a la regi\u00f3n mediana de los valores, tales como democracia, derecho o persona, es hacerles un presente que no es susceptible de aportarles ning\u00fan bien y que les hace inevitablemente mucho mal.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Esas nociones no tienen su lugar en el cielo, est\u00e1n suspendidas en el aire y, por esta misma raz\u00f3n, son incapaces de morder la tierra.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Solo la luz que cae continuamente del cielo le proporciona a un \u00e1rbol la energ\u00eda que hunde profundamente en la tierra las poderosas ra\u00edces. En verdad, el \u00e1rbol est\u00e1 enraizado en el cielo.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Solo lo que viene del cielo es susceptible de imprimir realmente una marca sobre la tierra.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Si se quiere armar eficazmente a los desgraciados, solo hay que poner en sus bocas palabras cuya morada propia se encuentra en el cielo, en el otro mundo. No hay que temer que sea imposible. La desgracia dispone al alma a recibir \u00e1vidamente, a beber todo lo que venga de aquel lugar. Son los proveedores y no los consumidores los que faltan para este tipo de productos.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">El criterio para la elecci\u00f3n de las palabras es f\u00e1cil de reconocer y emplear. Los desgraciados, inundados por el mal, aspiran al bien. Solo hay que darles palabras que expresan \u00fanicamente el bien, el bien en estado puro. Diferenciarlas es f\u00e1cil. Las palabras a las que se les puede a\u00f1adir algo que designe un mal son ajenas al bien puro. Se est\u00e1 expresando una reprobaci\u00f3n cuando se dice: \u201cPone por delante su persona\u201d. La persona es, por tanto, ajena al bien. Se puede hablar de un abuso de la democracia. La democracia es, por tanto, ajena al bien. La posesi\u00f3n de un derecho implica la posibilidad de hacer con \u00e9l un buen uso o un mal uso. El derecho es, por tanto, ajeno al bien. Por el contrario, cumplir con una obligaci\u00f3n es un bien, en todas partes. La verdad, la belleza, la justicia, la compasi\u00f3n son bienes siempre, en todas partes.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Para estar seguro de decir lo que hay que decir, basta ce\u00f1irse, cuando se trata de las aspiraciones de los desgraciados, a las palabras y a las frases que expresan siempre, en todas partes, en todas las circunstancias, \u00fanicamente bien.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Es uno de los dos \u00fanicos servicios que se les puede hacer con las palabras. El otro consiste en encontrar palabras que expresen la verdad de su desgracia; que, a trav\u00e9s de circunstancias exteriores, hagan perceptible el grito lanzado siempre en silencio: \u201c\u00bfPor qu\u00e9 se me hace da\u00f1o?\u201d.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Para ello no deben confiar en hombres de talento, personalidades, celebridades, ni siquiera en hombres geniales en el sentido en el que normalmente se emplea la palabra genio, cuyo uso confunde con el de talento. Solo pueden confiar en genios de primer orden, el poeta de la Il\u00edada, Esquilo, S\u00f3focles, Shakespeare, tal como era cuando escribi\u00f3 Lear, Racine tal como era cuando escribi\u00f3 Fedra. No es que sean muchos.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Pero hay cantidad de seres humanos que, habiendo sido mal o mediocremente dotados por la naturaleza, parecen infinitamente inferiores no solo a Homero, Esquilo, S\u00f3focles, Shakespeare, Racine, sino tambi\u00e9n a Virgilio, Corneille, Hugo; y que, sin embargo, viven en el reino de los bienes impersonales en el que estos \u00faltimos no han penetrado.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Un idiota de pueblo, en el sentido literal de la palabra, que ama realmente la verdad, aun cuando tan solo emitiera balbuceos, es en cuanto al pensamiento infinitamente superior a Arist\u00f3teles. Est\u00e1 infinitamente m\u00e1s pr\u00f3ximo a Plat\u00f3n de lo que Arist\u00f3teles lo haya estado nunca. Es un genio, mientras que a Arist\u00f3teles solo le conviene la palabra talento. Si un hada le propusiera cambiar su suerte por un destino an\u00e1logo al de Arist\u00f3teles, lo sabio, por su parte, ser\u00eda rechazarlo sin dudar. Pero de todo eso no sabe nada. Nadie se lo ha dicho. Todo el mundo le dice lo contrario. Hay que dec\u00edrselo. Hay que alentar a los idiotas, a la gente sin talento, a la gente de talento mediocre o apenas superior a la media y que son genios. No hay que temer que se vuelvan orgullosos. El amor a la verdad siempre est\u00e1 acompa\u00f1ado de humildad. El genio real no es m\u00e1s que la virtud sobrenatural de la humildad en el dominio del pensamiento.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">En lugar de alentar el florecimiento de talentos, como se propon\u00eda en 1789, hay que tener cari\u00f1o y ser c\u00e1lidos hacia el crecimiento del genio, con ternura y con respeto, ya que \u00fanicamente los h\u00e9roes realmente puros, los santos y los genios pueden socorrer a los desgraciados. Entre ambos, la gente de talento, de inteligencia, de energ\u00eda, de car\u00e1cter, de fuerte personalidad hacen pantalla e impiden la ayuda. No hay que hacer ning\u00fan mal a la pantalla, pero suavemente hay que echarla a un lado, intentando que se d\u00e9 cuenta lo menos posible. Y hay que romper la pantalla mucho m\u00e1s peligrosa de lo colectivo, suprimiendo toda la parte de nuestras instituciones y nuestras costumbres en la que habita una forma cualquiera del esp\u00edritu de partido. Ni las personalidades ni los partidos conceden jam\u00e1s audiencia a la verdad ni a la desgracia.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Hay alianza natural entre la verdad y la desgracia, porque una y otra son suplicantes mudos, eternamente condenados a permanecer sin voz ante nosotros.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Del mismo modo que un vagabundo, acusado ante el tribunal por haber cogido una zanahoria de un campo, est\u00e1 plantado ante el juez que, c\u00f3modamente sentado, desgrana elegantemente preguntas, comentarios y bromas, mientras que el otro consigue apenas balbucear, as\u00ed tambi\u00e9n est\u00e1 plantada la verdad ante una inteligencia ocupada en establecer elegantemente opiniones.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">El lenguaje, incluso en el hombre que aparentemente calla, siempre es el que formula opiniones. La facultad natural llamada inteligencia tiene que ver con las opiniones y con el lenguaje. El lenguaje enuncia relaciones. Pero enuncia pocas, porque se desarrolla en el tiempo. Si es confuso, vago, poco riguroso, sin orden, si el esp\u00edritu que lo emite o que lo escucha tiene una d\u00e9bil capacidad de mantener un pensamiento presente en el esp\u00edritu, est\u00e1 vac\u00edo o casi vac\u00edo de todo el contenido real de relaciones. Si es perfectamente claro, preciso, riguroso, ordenado; si, habiendo concebido una idea, se dirige a un esp\u00edritu capaz de conservarla presente mientras concibe otra, de conservar estas dos presentes mientras concibe una tercera, y as\u00ed sucesivamente; en ese caso, el lenguaje puede ser rico en relaciones.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Pero como toda riqueza, esta riqueza relativa es una miseria atroz, comparada con la \u00fanica perfecci\u00f3n deseable.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Incluso en el mejor de los casos, un esp\u00edritu encerrado en el lenguaje est\u00e1 en prisi\u00f3n. Su l\u00edmite es la cantidad de relaciones que las palabras pueden hacer presentes a su esp\u00edritu al mismo tiempo. Permanece ignorante de los pensamientos que implican la combinaci\u00f3n de un n\u00famero de relaciones m\u00e1s grande; esos pensamientos est\u00e1n fuera del lenguaje, no formulables, aun cuando sean perfectamente rigurosos y claros y aun cuando cada una de las relaciones que los componen sea expresable en palabras perfectamente precisas. De esta manera el esp\u00edritu se mueve en un espacio cerrado de verdad parcial, que por otra parte puede ser m\u00e1s o menos grande, sin ni siquiera poder jam\u00e1s lanzar una mirada sobre lo que est\u00e1 afuera.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Si un esp\u00edritu cautivo ignora su propio cautiverio, vive en el error. Si lo ha reconocido, aunque sea por una d\u00e9cima de segundo, y se ha apresurado a olvidarlo, vive en la mentira. Hombres de inteligencia extremadamente brillante pueden nacer, vivir y morir en el error y la mentira. En estos la inteligencia no es un bien, ni siquiera una ventaja. La diferencia entre hombres m\u00e1s o menos inteligentes es como la diferencia entre criminales condenados a la c\u00e1rcel de por vida, cuyas celdas fueran m\u00e1s o menos grandes. Un hombre inteligente y orgulloso de su inteligencia se parece a un condenado que se sintiera orgulloso de una celda grande.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Un esp\u00edritu que siente su cautiverio querr\u00eda disimul\u00e1rselo. Pero si tiene horror a la mentira, no lo har\u00e1. Tendr\u00e1, entonces, que sufrir mucho. Se golpear\u00e1 contra el muro hasta desvanecerse; se despertar\u00e1, mirar\u00e1 el muro con temor, despu\u00e9s, un d\u00eda, volver\u00e1 a la carga y se desvanecer\u00e1 de nuevo; y as\u00ed continuamente, sin fin, sin ninguna esperanza. Un d\u00eda se despertar\u00e1 al otro lado del muro.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Quiz\u00e1 todav\u00eda est\u00e1 cautivo, solo que en un cuadro m\u00e1s espacioso. \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s da? En lo sucesivo, posee la clave, el secreto que hace caer todos los muros. Se encuentra m\u00e1s all\u00e1 de lo que los hombres llaman inteligencia, se encuentra ah\u00ed donde comienza la sabidur\u00eda.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Cualquier esp\u00edritu encerrado en el lenguaje es solo capaz de opiniones. Cualquier esp\u00edritu que ha llegado a ser capaz de captar pensamientos inexpresables por la multitud de relaciones combinadas, aunque m\u00e1s rigurosos y luminosos que los que expresa el lenguaje m\u00e1s preciso, cualquier esp\u00edritu que ha llegado a ese punto vive ya en la verdad. La certeza y la fe sin sombra le pertenecen. E importa poco que en e origen haya tenido poca o mucha inteligencia, que haya estado en una celda estrecha o amplia. Lo \u00fanico que importa es que, habiendo llegado al extremo de su propia inteligencia, fuera cual fuese, ha pasado m\u00e1s all\u00e1. Un idiota de pueblo est\u00e1 tan cerca de la verdad como un ni\u00f1o prodigio. Tanto el uno como el otro est\u00e1n separados de ella por una muralla. No se entra en la verdad sin haber pasado antes por el propio anonadamiento, sin haber vivido durante mucho tiempo en un estado de total y extrema humillaci\u00f3n.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Es el mismo obst\u00e1culo que se opone al conocimiento de la desdicha. Del mismo modo que la verdad es algo distinto de la opini\u00f3n, as\u00ed la desgracia es algo distinto del sufrimiento. La desgracia es un mecanismo para triturar el alma; el hombre que se encuentra as\u00ed capturado es como un obrero atrapado por los dientes de una m\u00e1quina. No es m\u00e1s que una cosa desgarrada y sanguinolenta.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">El grado y la naturaleza del sufrimiento que constituye en sentido propio una desgracia difieren mucho seg\u00fan los seres humanos. Depende sobre todo de la cantidad de energ\u00eda vital que se posee en el punto inicial y de la actitud adoptada ante el sufrimiento.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">El pensamiento humano no puede reconocer la realidad de la desgracia. Si alguien reconoce la realidad de la desgracia, debe decirse: \u201cUn juego de circunstancias que no controlo puede arrebatarme cualquier cosa en cualquier instante, incluso todas aquellas cosas que son tan m\u00edas que las considero como si fuera yo mismo. Nada hay en m\u00ed que no pueda perder. Un azar puede en cualquier momento abolir lo que soy y poner en su lugar cualquier cosa vil y miserable\u201d.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Pensar eso con toda el alma es tener la experiencia de la nada. Es el estado de extrema y total humillaci\u00f3n que tambi\u00e9n es la condici\u00f3n de tr\u00e1nsito a la verdad. Es una muerte del alma. Por eso el espect\u00e1culo de la desgracia desnuda causa en el alma la misma retracci\u00f3n que la proximidad de la muerte causa en la carne.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Se piensa en los muertos con piedad cuando se les evoca solo con el esp\u00edritu, o cuando se camina sobre las tumbas, o cuando se los ve convenientemente dispuestos sobre una cama. Pero la visi\u00f3n de ciertos cad\u00e1veres, que est\u00e1 como arrojados en un campo de batalla, con aspecto a la vez siniestro y grotesco, causa horror. La muerte aparece desnuda, no vestida, y la carne se estremece.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">La desgracia, cuando la distancia material o moral permite verla solo de una manera vaga, confusa, sin distinguirla del simple sufrimiento, inspira a las almas generosas una tierna piedad. Pero cuando un juego cualquiera de circunstancias hace que repentinamente en alg\u00fan lugar se revele desnuda, como si fuera algo que destruye, una mutilaci\u00f3n o una lepra del alma, nos estremecemos y retrocedemos. Y los propios desgraciados experimentan el mismo estremecimiento de horror ante s\u00ed mismos.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Escuchar a alguien es ponerse en su lugar mientras habla. Ponerse en el lugar de un ser cuya alma est\u00e1 mutilada por la desgracia o en peligro inminente de serlo es anonadar la propia alma. Es m\u00e1s dif\u00edcil de lo que el suicidio lo ser\u00eda para un ni\u00f1o contento de vivir. Por ello a los desgraciados no se les escucha. Est\u00e1n en el estado en que se encontrar\u00eda alguien a quien se le hubiera cortado la lengua y hubiera olvidado moment\u00e1neamente su lesi\u00f3n. Sus labios se agitan y ning\u00fan sonido llega a nuestros o\u00eddos. De ellos mismos se apodera r\u00e1pidamente la impotencia en el uso del lenguaje, a causa de la certeza de no ser o\u00eddos.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Por este motivo no hay esperanza para el vagabundo en pie ante el magistrado. Si a trav\u00e9s de sus balbuceos sale algo desgarrador, que taladra el alma, no ser\u00e1 o\u00eddo por el magistrado ni por el p\u00fablico. Es un grito mudo. Y los desgraciados entre s\u00ed son casi siempre igual de sordos unos con otros. Y cada desgraciado, bajo la coacci\u00f3n de la indiferencia general, intenta por medio de la mentira o la inconsciencia volverse sordo consigo mismo.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Solo la operaci\u00f3n sobrenatural de la gracia hace que el alma pase a trav\u00e9s de su propio anonadamiento hasta el lugar en el que se cosecha esa especie de atenci\u00f3n, que es la \u00fanica que permite estar atento a la verdad y a la desgracia. Es la misma para los dos objetos. Es una atenci\u00f3n intensa, pura, sin m\u00f3vil, gratuita, generosa. Y esa atenci\u00f3n es amor.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">En la medida en que la desgracia y la verdad tienen necesidad, para ser o\u00eddas, de la misma atenci\u00f3n, el esp\u00edritu de la justicia y el esp\u00edritu de la verdad son una misma cosa. El esp\u00edritu de la justicia y de la verdad no es m\u00e1s que una cierta especie de atenci\u00f3n, que es puro amor.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Debido a una disposici\u00f3n eterna de la Providencia, todo lo que un hombre produce en cualquier \u00e1mbito, cuando el esp\u00edritu de la justicia y de la verdad lo domina, est\u00e1 revestido de una &nbsp;belleza resplandeciente.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">La belleza es el misterio supremo aqu\u00ed abajo. Es algo resplandeciente que solicita la atenci\u00f3n, pero no le proporciona ning\u00fan m\u00f3vil para perdurar. La belleza promete siempre y no da jam\u00e1s nada; suscita un hambre, pero en ella no hay alimento para la parte del alma que intenta aqu\u00ed abajo saciarse; solo tiene alimento para la parte del alma que mira. Suscita el deseo, y hace sentir claramente que en ella no hay nada que desear, ya que se quiere ante todo que nada en ella cambie. Si no se buscan recursos para salir del delicioso tormento que inflige, el deseo poco a poco se transforma en amor, y se forma un germen de la facultad gratuita y pura.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Cuanto m\u00e1s resplandeciente es la desgracia, m\u00e1s soberanamente, hermosa es la expresi\u00f3n de la desgracia. Se puede poner como ejemplos, incluso en siglos recientes, Ph\u00e8dre, l\u2019\u00c8cole des femmes, Lear, los poemas de Villon, pero m\u00e1s a\u00fan las tragedias de Esquilo y S\u00f3focles; y a\u00fan m\u00e1s la Il\u00edada, el Libro de Job, ciertos poemas populares; y aun m\u00e1s los relatos de la Pasi\u00f3n en los Evangelios. La belleza resplandeciente se extiende sobre la desgracia gracias a la luz del esp\u00edritu de la justicia y el amor, lo \u00fanico que permite que el pensamiento humano mire y reproduzca la desgracia tal como es.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Igualmente, cada vez que un fragmento de verdad inexpresable pasa a las palabras que, sin poder contener la verdad que las ha inspirado, tienen con ella una correspondencia tan perfecta a causa de su disposici\u00f3n que proporcionan un soporte a cualquier esp\u00edritu deseoso de encontrarla, cada vez que las cosas suceden as\u00ed, la belleza resplandeciente se extiende sobre las palabras.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Todo lo que procede del amor puro est\u00e1 iluminado por la belleza resplandeciente.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">La belleza es sensible, aun cuando muy confusamente y mezclada con muchas falsas imitaciones, en el interior de la celda en la que todo pensamiento humano est\u00e1 en principio aprisionado. La verdad y la justicia imposibilitadas de expresarse no pueden esperar ning\u00fan otro socorro que no provenga de ella. Tampoco tiene lenguaje; no habla; no dice nada. Pero tiene voz para llamar. Llama y muestra la justicia y la verdad que no tienen voz. Como un perro que ladra para hacer que la gente se acerque a su amo que yace inanimado sobre la nieve.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Justicia, verdad, belleza son hermanas y aliadas. Con estas tres palabras tan hermosas no hace falta buscar otras.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">La justicia consiste en vigilar para que no se haga da\u00f1o a los hombres. Se le est\u00e1 haciendo da\u00f1o a un ser humano cuando grita interiormente: \u201c\u00bfPor qu\u00e9 se me hace da\u00f1o?\u201d. Se equivoca a menudo, en cuanto intenta darse cuenta de qu\u00e9 mal sufre, qui\u00e9n se lo inflige, por qu\u00e9 se le inflige. Pero el grito es infalible.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">El otro grito que se oye a menudo: \u201c\u00bfPor qu\u00e9 el otro tiene m\u00e1s que yo?\u201d, se refiere al derecho. Hay que aprender a distinguir los dos gritos y hacer que se acalle el segundo tanto cuanto se pueda, con la menor brutalidad posible, echando mano de un c\u00f3digo, de tribunales ordinarios, y de la polic\u00eda. Para formar esp\u00edritus capaces de resolver problemas pertenecientes a ese \u00e1mbito, basta la Facultad de Derecho.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Pero el grito \u201c\u00bfPor qu\u00e9 se me hace da\u00f1o?\u201d plantea problemas muy diferentes, para los que es indispensable el esp\u00edritu de la verdad, de la justicia y del amor.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">En toda alma humana asciende continuamente la petici\u00f3n de que no se le haga da\u00f1o. El texto de Pater dirige esa petici\u00f3n del mal a la parte eterna de un alma que ha entrado en contacto real y directo con \u00e9l. El resto del alma, y el alma entera para cualquiera que no ha recibido la gracia del contacto real y directo con Dios, est\u00e1 abandonada a los quereres de los hombres y al azar de las circunstancias.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Por eso, son los hombres que tiene que vigilar que no se les haga da\u00f1o a los hombres.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Si se le hace da\u00f1o a alguien, el mal penetra verdaderamente en \u00e9l; no solo el dolor, el sufrimiento, sino el horror mismo del mal. Del mismo modo que los hombres tienen el poder de transmitirse el bien unos a otros, tambi\u00e9n tienen el poder de transmitirse el mal. Se le puede transmitir el mal a un ser humano adul\u00e1ndolo, proporcion\u00e1ndole bienestar, placeres; pero lo m\u00e1s corriente es que los hombres transmitan el mal a los hombres haci\u00e9ndoles da\u00f1o.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">La Sabidur\u00eda eterna, sin embargo, no deja al alma humana enteramente a merced del azar de los acontecimientos y del querer de los hombres. El mal infligido desde fuera a un ser humano, bajo forma de herida, exaspera el deseo de bien y suscita autom\u00e1ticamente la posibilidad de un remedio. Cuando la herida ha penetrado profundamente, el bien deseado es el bien perfectamente puro. La parte del alma que pregunta: \u201c\u00bfPor qu\u00e9 se me hace da\u00f1o?\u201d es la parte profunda que en todo ser humano, incluso el m\u00e1s envilecido, ha permanecido desde la primera infancia intacta y perfectamente inocente.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Preservar la justicia, proteger a los hombres de todo mal, es ante todo impedir que se les haga da\u00f1o. Para aquellos a quienes se ha hecho da\u00f1o, es borrar las consecuencias materiales, poner a las v\u00edctimas en una situaci\u00f3n en que la herida, si no se ha hecho muy profunda, sea curada naturalmente gracias al bienestar. Pero para aquellos a quienes la herida ha desgarrado toda el alma, es adem\u00e1s y ante todo calmar la sed d\u00e1ndoles de beber el bien perfectamente puro.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Puede existir la obligaci\u00f3n de infligir el mal para suscitar esa sed y as\u00ed colmarla. En eso consiste el castigo. Los que se han vuelto ajenos al bien, hasta el punto de que intentan extender el mal a su alrededor, solo pueden ser reintegrados al bien inflingi\u00e9ndoles un mal. Hay que infling\u00edrselo hasta que en el fondo de ellos mismos se despierte la voz perfectamente inocente que dice con asombro \u201c\u00bfPor qu\u00e9 se me hace da\u00f1o?\u201d. Esta parte inocente del alma del criminal tiene que recibir alimento y tiene que crecer, hasta que ella misma se constituya en tribunal en el interior del alma, para juzgar los cr\u00edmenes pasados, para condenarlos y, despu\u00e9s, con el socorro de la gracia, para perdonarlos. Entonces, la operaci\u00f3n del castigo ha culminado; el culpable est\u00e1 reintegrado en el bien y debe ser p\u00fablica y solemnemente reintegrado en la sociedad.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">El castigo no es m\u00e1s que eso. Incluso la pena capital, aun cuando en sentido literal excluye la reintegraci\u00f3n en la sociedad, no debe ser otra cosa. El castigo es \u00fanicamente el procedimiento para proporcionar bien puro a hombres que no lo desean; el arte de castigar es el arte de despertar en los criminales el deseo de bien puro mediante el dolor o incluso mediante la muerte.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Pero hemos perdido completamente incluso la noci\u00f3n del castigo. Ya no sabemos que consiste en proporcionar el bien. Para nosotros se limita a infligir el mal. Por este motivo hay una cosa y solo una, en la sociedad moderna, m\u00e1s horrible a\u00fan que el crimen, y es la justicia represiva.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Hacer de la idea de justicia represiva el m\u00f3vil central en el esfuerzo de la guerra y de la rebeli\u00f3n es m\u00e1s peligroso de lo que nadie pueda imaginarse. Es necesario utilizar el miedo para disminuir la actividad criminal de los cobardes; pero es espantoso hacer de la justicia represiva, tal y como la concebimos hoy en d\u00eda en nuestra ignorancia, el m\u00f3vil de los h\u00e9roes.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Cada vez que un hombre habla hoy en d\u00eda habla de castigo, de pena, de retribuci\u00f3n, de justicia en sentido punitivo, se trata tan solo de la venganza m\u00e1s rastrera.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">A ese tesoro de sufrimiento y muerte violenta que Cristo ha tomado para s\u00ed y que ofrece tan a menudo a aquellos a los que ama le hacemos tan poco caso que lo arrojamos a los seres m\u00e1s viles a nuestros ojos, sabiendo que no la utilizar\u00e1n para nada, y sin la intenci\u00f3n de ayudarles a encontrarle alguna utilidad.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">A los criminales, el castigo verdadero; a los desgraciados, a los que la desgracia ha mordido en el fondo del alma, una ayuda capaz de llevarlos a aplacar su sed en las fuentes sobrenaturales; a todos los dem\u00e1s un poco de bienestar, mucha belleza y la protecci\u00f3n contra quienes les hagan el mal; en todas partes la limitaci\u00f3n rigurosa del tumulto de las mentiras, de las propagandas y de las opiniones; el establecimiento de un silencio en el que la verdad pueda germinar y madurar; esto es lo que los hombres se merecen.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Para asegurar esto a los hombres, solo se puede contar con los seres que han pasado al otro lado de cierto l\u00edmite. Se me dir\u00e1 que son poco numerosos. Probablemente son escasos, pero sin embargo, no podemos contarlos; la mayor\u00eda est\u00e1n ocultos. Al bien puro s\u00f3lo se lo env\u00eda del cielo a aqu\u00ed abajo en cantidades imperceptibles, o bien a cada alma, o bien a la sociedad. \u201cEl grano de mostaza es la m\u00e1s peque\u00f1a de las semillas\u201d. Proserpina solo comi\u00f3 un grano de granada. Una perla oculta en el fondo de un campo no es visible. No se percibe la levadura mezclada en la pasta.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Pero lo mismo que en las reacciones qu\u00edmicas los catalizadores o las bacterias, de las que la levadura es un ejemplo, as\u00ed tambi\u00e9n en las cosas humanas las semillas imperceptibles de bien puro operan de manera decisiva por su sola presencia, si est\u00e1n puestas donde es preciso.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">\u00bfC\u00f3mo ponerlas donde es preciso?<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Ya ser\u00eda bastante si entre los que tienen la responsabilidad de mostrar al p\u00fablico cosas que elogiar, admirar, esperar, buscar, pedir, algunos al menos decidieran en su coraz\u00f3n despreciar absolutamente y sin excepci\u00f3n todo lo que no es el bien puro, la perfecci\u00f3n, la verdad, la justicia, el amor.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">M\u00e1s todav\u00eda se har\u00eda si la mayor parte de los que detentan hoy en d\u00eda parcelas de autoridad espiritual sintieran la obligaci\u00f3n de tan solo proponer a las aspiraciones de los hombres un bien real y perfectamente puro.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Cuando se habla del poder de las palabras, se trata siempre de un poder de ilusi\u00f3n y error. Ahora bien, por efecto de una disposici\u00f3n providencial, existen determinadas palabras que, si se hace un buen uso de ellas, tienen en s\u00ed mismas la virtud de iluminar y de elevar hacia el bien. Son palabras a las que les corresponde una perfecci\u00f3n absoluta y, para nosotros, inaprensible. La virtud de iluminaci\u00f3n y de atracci\u00f3n hacia lo alto reside en esas palabras mismas, en esas palabras en cuanto tales, no en ninguna concepci\u00f3n. Ya que hacer un buen uso de ellas es ante todo no hacerlas corresponder ninguna concepci\u00f3n. Lo que expresan es inconcebible.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Dios y verdad son algunas de esas palabras. Tambi\u00e9n justicia, amor, bien.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Es peligroso emplear tales palabras. Su uso es una ordal\u00eda. Para que se haga de ellas un uso leg\u00edtimo es preciso, al mismo tiempo, no encerrarlas en ninguna concepci\u00f3n humana y adjuntarles concepciones y acciones directa y exclusivamente inspiradas por su luz. De no ser as\u00ed, r\u00e1pidamente todos reconocen que no son sino mentira.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Son compa\u00f1eras poco confortables. Palabras como derecho, democracia y persona son m\u00e1s c\u00f3modas. Por eso las prefieren naturalmente quienes, incluso con buenas intenciones, han asumido funciones p\u00fablicas. Las funciones p\u00fablicas no tienen otro sentido que la posibilidad de hacer el bien a los hombres, y quienes las asumen con buena intenci\u00f3n quieren distribuir el bien sobre sus contempor\u00e1neos; pero generalmente cometen el error de creer que primero podr\u00e1n ellos mismos comprarlo a la baja.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Las palabras de la regi\u00f3n mediana, derecho, democracia, persona, son de uso correcto en su regi\u00f3n, la de instituciones medianas. La inspiraci\u00f3n de la que proceden todas las instituciones, de la que ellas son como su proyecci\u00f3n, reclama otro lenguaje.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">La subordinaci\u00f3n de la persona a lo colectivo est\u00e1 en la naturaleza de las cosas como la del gramo al kilogramo en una balanza. Pero una balanza puede ser tal que el kilogramo ceda ante el gramo. Basta con que uno de sus brazos sea m\u00e1s de mil veces m\u00e1s largo que el otro. La ley del equilibrio prevalece soberanamente sobre las desigualdades de peso. Pero jam\u00e1s el peso inferior vencer\u00e1 al peso superior sin una relaci\u00f3n entre ellos en la que se cristalice la ley del equilibrio.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Por la misma raz\u00f3n la persona no puede ser protegida de lo colectivo, y la democracia no puede asegurarse m\u00e1s que gracias a una cristalizaci\u00f3n en la vida p\u00fablica de un bien superior, que es impersonal y no tiene relaci\u00f3n con ninguna forma pol\u00edtica.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">La palabra persona, es verdad, se aplica a menudo a Dios. Pero en el fragmento en el que Cristo les propone a los hombres a Dios mismo como modelo de una perfecci\u00f3n que se les ordena que realicen, no solo le adjunta la imagen de una persona sino sobre todo la de un orden impersonal: \u201cConvert\u00edos en los hijos de vuestro Padre, el que est\u00e1 en los cielos, en cuanto que hace que se levante su sol sobre los malvados y los buenos, y caiga la lluvia sobre los justos y los injustos\u201d.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Ese orden impersonal y divino del universo tiene como imagen entre nosotros la justicia, la verdad, la belleza. Nada inferior a esas cosas es digno de servir de inspiraci\u00f3n a los hombres que aceptan morir.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Por encima de las instituciones destinadas a proteger el derecho, las personas, las libertades democr\u00e1ticas, hay que inventar otras destinadas a discernir y a abolir todo lo que, en la vida contempor\u00e1nea, aplasta a las almas bajo la injusticia, la mentira y la fealdad.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">Hay que inventarlas, pues son desconocidas, y es imposible dudar acerca de si son indispensables.<\/div>\n<div id=\"_mcePaste\" style=\"text-align: justify; margin-bottom: 5px;\">(Simone Weil, en Escritos de Londres y \u00daltimas Cartas. Editorial Trotta. 2000)<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Escritos de Londres. (1942) LA PERSONA Y LO SAGRADO COLECTIVIDAD\u2014PERSONA\u2014IMPERSONAL\u2014DERECHO\u2014JUSTICIA \u201cUsted no me interesa\u201d. Esta es una frase que un hombre no puede dirigir a otro hombre sin cometer crueldad y herir la justicia. \u201cSu persona no me interesa\u201d. 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