{"id":1053,"date":"2011-08-01T23:06:03","date_gmt":"2011-08-01T21:06:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.upaya.es\/?p=1053"},"modified":"2011-08-01T23:38:46","modified_gmt":"2011-08-01T21:38:46","slug":"el-problema-del-mal-texto-de-antonio-blay","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.upaya.es\/?p=1053","title":{"rendered":"El problema del mal (texto de Antonio Blay)"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.upaya.es\/wp-content\/uploads\/war_history_p1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-1055 aligncenter\" title=\"Guerra\" src=\"https:\/\/www.upaya.es\/wp-content\/uploads\/war_history_p1-300x229.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"305\" srcset=\"https:\/\/www.upaya.es\/wp-content\/uploads\/war_history_p1-300x229.jpg 300w, https:\/\/www.upaya.es\/wp-content\/uploads\/war_history_p1.jpg 550w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>Planteamiento del problema<\/strong><\/p>\n<p>En el trabajo relacionado con la vida espiritual, a veces se producen dificultades derivadas de las dudas que surgen en la propia mente, las cuales crean desconfianza e indecisi\u00f3n e inhiben nuestro progreso. Estas dudas se refieren b\u00e1sicamente al problema del mal. Sucede que las personas se enfrentan frecuentemente al mal y al dolor en sus varias formas y grados, dentro y fuera de s\u00ed mismas, y esto engendra estas dudas y actitudes contradictorias.<\/p>\n<p>Hemos hablado de que el acercarnos a Dios deber\u00eda ser el alfa y omega de nuestra vida, ya que todo cuando existe es expresi\u00f3n de la inteligencia, la voluntad y el amor de Dios. Y realmente, algo nos dice que es cierto que Dios es la base, el fundamento de todo, y que de alg\u00fan modo todo ha de participar de esta naturaleza de lo divino. Pero por otra parte, nuestra experiencia cotidiana nos hace vivir con recelo, con desconfianza, replegados en nosotros mismos, siempre en una actitud de protecci\u00f3n, de defensa, de temor. Pero esto no deber\u00eda ser as\u00ed, ya que si toda la existencia, toda la manifestaci\u00f3n (o creaci\u00f3n) es esta expresi\u00f3n divina en m\u00faltiples grados y modos, si todo es expresi\u00f3n de la naturaleza de Dios, todo debe participar de esta naturaleza divina en un grado u otro. As\u00ed, pues, \u00bfpor qu\u00e9 existe el mal? \u00bfQu\u00e9 es el mal?<!--more--><\/p>\n<p>Dios de ninguna manera ha creado el mal. Dios de ninguna manera permite el mal. El mal no tiene nada que ver con Dios. El mal, en todas sus formas y manifestaciones, no tiene existencia real, su existencia es aparente. No es una cosa como una silla (por ejemplo), que s\u00ed es una cosa, o como el pensar, que s\u00ed es una cosa; o como una monta\u00f1a, que s\u00ed es una cosa. El mal no es una cosa, ni f\u00edsica ni sutil. El mal es s\u00f3lo una apariencia, es un contraste entre dos cosas que son positivas. Aparece cuando vivimos simult\u00e1neamente varias modalidades o niveles de la expresi\u00f3n de Dios, y encontramos a faltar en el nivel inferior lo que vivimos o aspiramos a vivir en el nivel superior. Es esa diferencia de niveles lo que crea el contraste, lo que crea esta sensaci\u00f3n de ausencia, de defecto, y a este defecto le llamamos mal; aparece como mal.<\/p>\n<p>En el nivel material, las leyes f\u00edsicas (de la materia) son completas, son perfectas en s\u00ed mismas. A un eslab\u00f3n superior, en el nivel biol\u00f3gico y vital, lo que existe es perfecto, pues una mirada penetrante y objetiva nos hace ver la ingenier\u00eda maravillosa de todo lo viviente. Es perfecto lo que hace mover a este nivel vital; esos impulsos, esas necesidades b\u00e1sicas que mueven a los seres vivientes a satisfacer su apetito, a crecer, a consolidarse, a multiplicarse, incluida su capacidad de defensa y de ataque, lo cual es la base de su supervivencia y de su fortalecimiento, como individuos y como raza. Pero a un nivel superior, humano, en donde cabalgan juntos las leyes f\u00edsicas, las leyes afectivas, mentales y espirituales, entonces -aunque cada nivel tenga en s\u00ed su perfecci\u00f3n, aunque cada nivel sea totalmente positivo en s\u00ed mismo-, en la conciencia, en la mente que vive conjuntamente estos niveles, es donde se vive una complejidad, una variedad en la que se crea esta apariencia.<\/p>\n<p><strong>No se puede pedir a un nivel lo que es propio de otro<\/strong><\/p>\n<p>Generalmente, la mente no est\u00e1 bien estructurada de manera que cada cosa se viva en su propio nivel. Estos contrastes, estas diferencias surgen cuando la persona trata de vivir su afirmaci\u00f3n mental a trav\u00e9s de lo vital, o su satisfacci\u00f3n emocional a trav\u00e9s de lo sexual; o cuando trata de que lo espiritual se ponga a las \u00f3rdenes de su yo personal; cuando manejamos los niveles subordinando unos a otros en lugar de vivir cada uno en su propio nivel. Si yo pido, en lo vital, la perfecci\u00f3n que intuyo y deseo en lo espiritual, me encontrar\u00e9 con que lo vital no responde a este nivel de perfecci\u00f3n que intuyo en lo superior. Lo espiritual es esencialmente una Unidad, una Belleza, una perennidad, un Bien, un \u00c9xtasis. Esa realidad, en lo vital, se manifiesta convertida en la fuerza de la unidad biol\u00f3gica de cada individuo, es esa Inteligencia Universal pero vivida al servicio de la subsistencia y desarrollo de la unidad biol\u00f3gica aislada; y el sentido de unidad -en esas peque\u00f1as unidades que son los seres vivientes- s\u00f3lo se vive subordinado a unas unidades mayores que llamamos razas o familias biol\u00f3gicas.<\/p>\n<p>As\u00ed, esta noci\u00f3n de Unidad total, sea noci\u00f3n de Bien, de permanencia, no puede expresarse a este nivel vital porque su modo natural de manifestaci\u00f3n es a trav\u00e9s de la oposici\u00f3n, de la lucha, del cambio o de la violencia. Y eso, que es correcto en el nivel biol\u00f3gico, aparece como sumamente imperfecto en el nivel espiritual. Y si pretendemos que lo espiritual se manifieste en lo biol\u00f3gico -en tanto que espiritual-, nos equivocamos, es una imposibilidad, ya que ser\u00eda una negaci\u00f3n de lo biol\u00f3gico en s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>Entonces nos lamentamos de la crueldad que hay en la ley biol\u00f3gica, en que cada uno vive en cierto grado a expensas de los dem\u00e1s; en que cada uno trata de defenderse y atacar para sobrevivir individualmente. Por ello, estas leyes pueden parecernos crueles. Pero s\u00f3lo son crueles porque pretendemos que en el nivel biol\u00f3gico se manifieste una cosa de un nivel distinto, superior.<\/p>\n<p>En nuestra vida humana, regida por la mente y la afectividad al servicio de la personalidad individual, el bien de esta personalidad es asimismo su subsistencia, su afirmaci\u00f3n y desarrollo como personalidad individual. Tambi\u00e9n aqu\u00ed yo he de defenderme de los dem\u00e1s y he de fortalecerme como unidad, he de luchar para mantener mi sitio, para mantener mi equilibrio en relaci\u00f3n con las circunstancias y con las dem\u00e1s personas, he de diferenciar constantemente lo que es favorable para esta subsistencia individual -sea a nivel f\u00edsico, afectivo o mental- de lo que es perjudicial. La mente, en este sentido, es un instrumento maravilloso para organizar esta vida individual.<\/p>\n<p>Pero en mi aspiraci\u00f3n hacia una felicidad que no est\u00e9 oscurecida por nada, hacia una noci\u00f3n de Belleza luminosa, hacia una noci\u00f3n de perennidad, etc., cuando esto lo busco pretendiendo vivirlo a trav\u00e9s de lo personal, a trav\u00e9s de mi unidad como persona concreta, entonces es cuando surge el que yo soy d\u00e9bil, soy fr\u00e1gil, soy ignorante, el que mi organismo est\u00e1 sujeto a un decaimiento, a unas enfermedades, a la muerte, el que mi mente es susceptible de muchos errores, el que estoy sometido a muchas limitaciones, el que la afectividad, que vive unas cosas buenas, inevitablemente vive tambi\u00e9n otras desagradables; entonces eso que es completo en el propio nivel del individuo aislado, pasa a ser incompleto, insatisfactorio, frustrante, cuando la persona lo vive buscando lo Superior a trav\u00e9s de lo inferior.<\/p>\n<p>Es siempre a trav\u00e9s de este contraste, de esta comparaci\u00f3n, de pretender que lo inferior nos d\u00e9 el resultado de lo superior, es en raz\u00f3n de esta tergiversaci\u00f3n de planos cuando encontramos constantemente contradicciones, cuando nos encontramos incompletos, imperfectos, cuando surge el error, el sufrimiento, el mal.<\/p>\n<p><strong>Soluciones mediante el trabajo <\/strong><\/p>\n<p>Podemos hacer dos cosas para resolver este problema del mal.<\/p>\n<p>1. Puedo educar mi mente para que aprenda a vivir cada nivel por s\u00ed mismo, sin otras atribuciones. Entonces, yo aplicar\u00e9 a mi cuerpo las leyes propias de lo biol\u00f3gico; a mi vida personal, las leyes propias del equilibrio y de la convivencia humana (en su relatividad); y aplicar\u00e9 a mi vida espiritual las leyes propias de lo espiritual. Pero sin pretender subordinar lo superior a lo inferior, sin querer convertir, por ejemplo, mi vida espiritual en un medio para satisfacer mi egocentrismo, o para compensar mi ansiedad o mi inseguridad. O sea, tendiendo a descubrir la verdad de cada nivel en cada momento, con una disciplina de la actitud ante cada cosa y situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. Tambi\u00e9n puedo descubrir que, en el fondo, todo lo que yo busco a trav\u00e9s de los distintos niveles, es, en un grado u otro, una expresi\u00f3n de lo que est\u00e1 en Dios, una expresi\u00f3n de la Fuente. En la vida espiritual se pretende que la persona se abra directamente a Dios, reconociendo a este Dios no solamente como la raz\u00f3n de ser de todo cuanto existe, sino tambi\u00e9n como finalidad de todo lo que existe; no s\u00f3lo como la raz\u00f3n de ser de mi vida, sino como objetivo de mi vida. Y todo lo que yo estoy buscando a trav\u00e9s de mi nivel emocional, biol\u00f3gico, mental, social, familiar, profesional, recreativo, etc., no es m\u00e1s que unas particularidades, unos aspectos de lo que Dios es en grado absoluto. Por lo tanto, todo lo que yo pretendo encontrar, o pueda recibir de las personas y de las circunstancias, yo puedo y debo llegar a descubrirlo y a vivirlo plenamente en Dios de un modo directo.<\/p>\n<p>Yo no puedo pretender llegar a una vida espiritual plena si mi mente, mi coraz\u00f3n y mi voluntad est\u00e1n divididos. Aquello que dice \u00abque no se puede servir a dos se\u00f1ores a la vez\u00bb es muy cierto. Yo he de llegar a unificar mi visi\u00f3n de todo; por lo tanto, mi actitud ante todo. Dios no es un apartado m\u00e1s en mi vida, aunque pueda serlo al principio. Cuando yo me voy abriendo m\u00e1s a la realidad de Dios, veo que Dios no es un apartado entre otros, sino que es la Fuente absoluta, \u00fanica, que no tiene ninguna posible comparaci\u00f3n con otros aspectos de mi vida. Y todas las cosas que yo vivo por imperativos de mi propia din\u00e1mica personal, las vivo aprendiendo a descubrir en ello una manifestaci\u00f3n de Dios, un aspecto de Dios. Cuanto m\u00e1s yo aprendo a abrirme a Dios, m\u00e1s Dios, lo Superior, lo Espiritual, llena mi conciencia; no en sentido figurado sino literal: llena mi conciencia. Hay una sustancia que penetra en m\u00ed, hay una fuerza que penetra en m\u00ed, hay una Gracia que penetra en m\u00ed, lo cual es una experiencia concreta que transforma toda mi capacidad de vivir.<\/p>\n<p><strong>Dios es el Centro de todo<\/strong><\/p>\n<p>Dios ya es la Fuente de todo lo que vivo. Pero cuando en mi conciencia conozco a Dios como Fuente de todo y me abro a este Dios, en este acto de entrega, de receptividad, de silencio, la Gracia y la Fuerza iluminan mi conciencia, y es esta iluminaci\u00f3n experimental la que transforma toda mi vida; y no s\u00f3lo subjetivamente, en lo que siento, sino que la transforma tambi\u00e9n objetivamente, en mi modo de ver y de vivir el mundo y en el modo como el mundo, las personas y las circunstancias se comportan en relaci\u00f3n conmigo.<\/p>\n<p>Nuestra salud no es m\u00e1s que Dios expres\u00e1ndose plenamente a trav\u00e9s de nuestro nivel vital. Nuestra riqueza, nuestra abundancia en las cosas, no es m\u00e1s que Dios expres\u00e1ndose plenamente a trav\u00e9s de nuestra realidad material. Nuestra felicidad no es m\u00e1s que Dios expres\u00e1ndose a trav\u00e9s de nuestro nivel afectivo. Nuestra seguridad, poder y realidad no son m\u00e1s que Dios expres\u00e1ndose como nuestro propio ser. Nuestra vida exterior y todos los hechos de nuestras circunstancias -c\u00f3mo se conducen los dem\u00e1s, las cosas que me ocurren, etc.-, no son m\u00e1s que la expresi\u00f3n directa de Dios a trav\u00e9s de mi conciencia externa.<\/p>\n<p>Cuando yo lucho por la salud (en caso de enfermedad), puedo hacerlo combatiendo la enfermedad o puedo hacerlo abri\u00e9ndome a la salud. Cuanto m\u00e1s yo me abro a Dios, m\u00e1s me abro a la salud, a la \u00fanica Fuente real de salud. Yo puedo luchar contra mis circunstancias adversas tratando de ahuyentar las amenazas, los peligros, pero tambi\u00e9n puedo luchar a favor de la Plenitud abri\u00e9ndome a Dios, que es la \u00fanica Fuente de Plenitud, en todos los niveles. Puedo buscar seguridades, certezas, a trav\u00e9s del estudio, razonando, o mediante consultas; o puedo abrirme a Dios, y entonces se har\u00e1 una Luz en mi mente que me aclarar\u00e1 todas las cosas esenciales de un modo inapelable, clar\u00edsimo, evidente.<\/p>\n<p>Tenemos la idea de que el mal existe y de que nosotros hemos de defendernos del mal; y esa idea, que es s\u00f3lo una idea err\u00f3nea, afecta profundamente a nuestra vida. Entonces luchamos contra nuestros miedos, contra nuestros enemigos, contra todo lo que parece adverso (externo o interno); pero no deber\u00edamos perder ni un instante en esta clase de luchas, pues se trata de una p\u00e9rdida de tiempo y de energ\u00edas.<\/p>\n<p>Todo lo negativo desaparece a la luz de lo positivo. Toda nuestra conciencia de limitaci\u00f3n desaparece ante la conciencia de Plenitud y de Presencia divinas, en todos nuestros niveles, incluso en los m\u00e1s materiales, m\u00e1s externos, m\u00e1s f\u00edsicos, m\u00e1s biol\u00f3gicos; no hay una separaci\u00f3n en cuanto a la acci\u00f3n de Dios entre lo que llamamos espiritual y lo material, la \u00fanica separaci\u00f3n la pone nuestra mente. Nuestra mente es la \u00fanica obstrucci\u00f3n y por eso es tan necesario que la mente se abra incondicionalmente a la Presencia activa de Dios en nosotros en todos los niveles. Dios es el centro de todo acto de nuestra existencia. Dios es el centro de cada instante de nuestra vida.<\/p>\n<p>Esta apertura a Dios debe ser una apertura real, no s\u00f3lo una idea en nuestra mente, no s\u00f3lo un deseo en nuestro coraz\u00f3n, sino una experiencia tan real como el acto de respirar o el acto de andar. El contacto de nuestra mente consciente con el Dios viviente ha de ser a\u00fan m\u00e1s real que todo lo que vivo ahora como realidad.<\/p>\n<p><strong>El giro radical en nuestra mente<\/strong><\/p>\n<p>Nuestra mente se ha desarrollado actuando siempre en relaci\u00f3n a las cosas; se ha ido desarrollando manejando fen\u00f3menos, percepciones, relacionando significados; toda mi personalidad es una inter-acci\u00f3n con el mundo, con las personas. Y mientras mi mente, mi deseo y mi voluntad trabajen en esa direcci\u00f3n en que yo he ido viviendo, no podr\u00e9 llegar a esa experiencia de Dios, s\u00f3lo podr\u00e9 vivir mis experiencias del mundo, de m\u00ed mismo en relaci\u00f3n con el mundo, aumentando la gama de esas experiencias, pero no llegar\u00e1 ese momento revolucionario de la Presencia real de Dios, vivida experimentalmente.<\/p>\n<p>Todo acto de mi mente y de mi voluntad va siempre hacia algo, porque as\u00ed se han desarrollado y as\u00ed se manifiestan. Ese algo nunca es Dios. Ese algo es algo dentro de nuestra experiencia fenom\u00e9nica, horizontal, en relaci\u00f3n con el mundo. Mas, para que se pueda producir en m\u00ed este descubrimiento de Dios presente, es preciso que mi mente deje de actuar, de proyectarse hacia ning\u00fan lado, porque hacia cualquier lado que se dirija siempre ser\u00e1 hacia algo, algo fenom\u00e9nico, y Dios no es algo, Dios es el Centro.<\/p>\n<p>He de lograr que mi deseo no est\u00e9 movilizado hacia algo, que mi imaginaci\u00f3n deje de buscar algo, que mi voluntad deje de querer algo. Y cuando se produce en m\u00ed esta inmovilizaci\u00f3n por falta de objetivo, cuando me quedo inm\u00f3vil en esta quietud de no hacer, de no buscar, de no pensar, cuando me quedo sin hacer nada, en esta quietud de ser en silencio se produce esta Presencia de Dios. Mientras yo estoy buscando o estoy proyectando me estoy alejando; es cuando me doy cuenta de que Dios est\u00e1 en la otra direcci\u00f3n, en la direcci\u00f3n del no-pensar, del no-desear, del no-querer, y soy capaz de permanecer en el vac\u00edo del silencio, cuando entonces aparecer\u00e1 una conciencia enteramente nueva.<\/p>\n<p>Esos instantes de silencio en que descubrimos una dimensi\u00f3n central profunda, amplia, intensa, totalmente nueva, transforman totalmente nuestra existencia; estos momentos \u00ablimpian\u00bb todas las tendenciosidades que hab\u00eda dentro. Utilizando un lenguaje oriental, podr\u00edamos decir: \u00aben aquel momento se limpia el Karma\u00bb; en un lenguaje cristiano, dir\u00edamos: \u00aben aquel momento se produce el perd\u00f3n de los pecados\u00bb; utilizando un lenguaje psicol\u00f3gico, dir\u00edamos: \u00aben aquel momento desaparece todo lo negativo\u00bb. En aquel momento, all\u00ed donde hab\u00eda oscuridad hay luz, donde hab\u00eda debilidad hay fuerza, donde hab\u00eda miedo hay amor. Y eso no s\u00f3lo es un estado interno, sino que se transforma objetivamente nuestra vida, se re-ordena nuestro organismo, y todas las enfermedades debidas a mal funcionamiento o a una distorsi\u00f3n interior, desaparecen; todos los estados de angustia, negativos, obsesivos, desaparecen. Y tambi\u00e9n las personas de nuestro entorno cambian en su actitud hacia nosotros, y cambian las circunstancias. Pero no s\u00f3lo cambian porque yo sea m\u00e1s amable o adaptable, no; cambian con independencia de mi modo de hacer; cambian porque las cosas que nos rodean no son (en el fondo) nada m\u00e1s que la expresi\u00f3n exterior de nuestra conciencia interior.<\/p>\n<p><strong>Lo interno atrae las condiciones externas<\/strong><\/p>\n<p>Nadie puede vivir algo distinto de lo que es. Cuando yo en mi conciencia soy problema, soy conflicto, soy negaci\u00f3n, yo estar\u00e9 creando este problema, esta negaci\u00f3n, dentro y fuera de m\u00ed. Esto tiene un alcance insospechado pues atraer\u00e1 hacia m\u00ed, del exterior, situaciones conflictivas; y soy yo mismo quien las atrae, sin darme cuenta. En cambio, cuando al abrirme a la Presencia Divina se produce en m\u00ed la Plenitud, la Luz, entonces esto tiende inevitablemente a traducirse en una irradiaci\u00f3n positiva, en unas circunstancias positivas, en unas relaciones personales positivas.<\/p>\n<p>Entonces vemos que la perspectiva que ten\u00edamos del mundo y del mal, de los defectos de las personas y de la injusticia de la vida, que todo eso desaparece como desaparece una pesadilla al despertarnos por la ma\u00f1ana; vemos que nunca ha existido realmente ese mal, que s\u00f3lo ha existido una percepci\u00f3n err\u00f3nea, que todo lo que existe, en s\u00ed, est\u00e1 bien; est\u00e1 bien en su nivel de manifestaci\u00f3n. Era en mi mente donde se fraguaba el conflicto entre mi deseo y la realidad que enfrentaba; el deseo que aspiraba a unas cosas y la realidad que yo viv\u00eda en otro plano y que negaba este deseo. Todo lo ve\u00eda oscuro porque miraba las cosas desde una perspectiva oscura; en cuanto mi mente se aclara, en cuanto mi mente puede funcionar centrada, es como si autom\u00e1ticamente percibiera cada cosa, cada persona, desde su centro. Y cada persona, vivida desde su centro, es perfecta. Como un ni\u00f1o, que es perfecto sea cual sea su edad y su desarrollo en habilidad, en inteligencia, en crecimiento; desde su centro, el ni\u00f1o va creciendo de un orden de perfecci\u00f3n a otro orden de perfecci\u00f3n, pero no de una imperfecci\u00f3n a una perfecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Naturalmente, existe un proceso de cambio, de evoluci\u00f3n; pero este proceso no tiene nada que ver con lo que llamamos mal, sino en pasar de un bien a otro orden de bien, a otro orden m\u00e1s pleno de realidad, de bondad, de belleza, de poder. Entonces nos situamos en una perspectiva correcta y descubrimos que el \u00fanico mal, la \u00fanica injusticia y el \u00fanico sufrimiento estaban en nuestra mirada, en nuestro modo de vivir. Al rectificar nuestra visi\u00f3n, al aclarar nuestra conciencia en esta Presencia viviente de Dios, todas las tinieblas desaparecen, del interior y del exterior.<\/p>\n<p>En la vida persistir\u00e1n los dramas, pero uno se dar\u00e1 cuenta de que lo que muchas personas viven dram\u00e1ticamente no tiene un car\u00e1cter real, como cuando uno se da cuenta de que el susto que se sufre en una pesadilla no tiene un car\u00e1cter real en relaci\u00f3n con la experiencia de la vigilia, o que el disgusto de un ni\u00f1o peque\u00f1o cuando se le contradice una ilusi\u00f3n no tiene una existencia dram\u00e1tica real, s\u00f3lo es consecuencia de un modo peque\u00f1o de ver, es una nube dentro de la conciencia, no fuera.<\/p>\n<p><strong>Manejo eficiente de los problemas<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfPerder\u00e1 con eso la persona su perspicacia, su sentido cr\u00edtico, su capacidad de desenvolverse ante situaciones dif\u00edciles, hostiles, o ante personas de las que se dice que van con \u00abmala fe\u00bb? No. Yo dir\u00eda que esta persona es, precisamente, la que est\u00e1 m\u00e1s capacitada para desenvolverse en todo tipo de ambientes. Porque no disminuye su visi\u00f3n de las cosas sino que aumenta; y comprende que, aunque lo espiritual se manifiesta en todos los grados, estos distintos grados incluyen lo que en nuestra conciencia habitual se entiende como el ego\u00edsmo m\u00e1s desenfrenado, el apasionamiento m\u00e1s ciego o la agresividad m\u00e1s salvaje. Y uno se da cuenta de eso m\u00e1s y mejor que antes, pero no lo ve como un defecto sino como una cualidad en aquel nivel, lo ve en su vertiente positiva; y puede manejarlo positivamente, no defendi\u00e9ndose de ello o contraponi\u00e9ndose a ello, sino manej\u00e1ndolo desde lo positivo superior en una relaci\u00f3n de positivos, no como una contraposici\u00f3n de signos. No se trata de ir contra nada o de defenderse de algo, se trata de manejar lo inferior (tal como es) desde lo superior.<\/p>\n<p>Ante un ni\u00f1o muy d\u00edscolo, muy desobediente, yo puedo hacer dos cosas: 1) Puedo compararlo con lo que ser\u00eda un comportamiento correcto, criticarlo e imponer mi voluntad en contra de la suya; es el uso de la autoridad o incluso la violencia. 2) Tambi\u00e9n puedo no enfadarme con el ni\u00f1o y comprender que el ni\u00f1o est\u00e1 viviendo una fuerza en sus niveles vital y emocional (infantiles); y esta fuerza (que es la misma que yo puedo vivir desde mi nivel positivo espiritual) verla en lo que tiene de positivo, y al mismo tiempo vivir las fuerzas positivas superiores; entonces podr\u00e9 entender al ni\u00f1o sin negarle a \u00e9l y procurando que de esta expresi\u00f3n negativa pase a otra positiva, por afirmaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Creo que todos hemos tenido la experiencia de haber enfrentado una situaci\u00f3n as\u00ed -con un ni\u00f1o peque\u00f1o rebelde-, en momentos en que estamos irritados o en momentos en que estamos muy bien. Y hemos visto que hay una diferencia radical tanto en nuestra forma de vivir la situaci\u00f3n como en la eficacia en manejarla. Cuanto m\u00e1s yo he estado en una actitud profundamente positiva, mejor he podido manejar la situaci\u00f3n, con menos esfuerzo y de un modo m\u00e1s constructivo para el ni\u00f1o. Pero si mi actitud era negativa, el manejo de la situaci\u00f3n ha sido de modo violento, explosivo, cr\u00edtico, y ha resultado perjudicial, para m\u00ed y para el ni\u00f1o. Cuando yo reacciono negativamente ante lo negativo, estoy aumentando la negatividad, m\u00eda y del otro. Pero si yo puedo situarme en esta \u00f3ptica positiva viendo las cosas en su positividad b\u00e1sica, entonces paso de un positivo menor a un positivo mayor (en cuanto a escala) tanto m\u00edo como del otro.<\/p>\n<p>La pr\u00e1ctica de vivir la Presencia de Dios conduce paso a paso, sin esfuerzo, a esta percepci\u00f3n y contacto con lo positivo a trav\u00e9s de todos los niveles.<\/p>\n<p>(fuente: Antonio Blay &#8211; Personalidad y niveles superiores de conciencia)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Planteamiento del problema En el trabajo relacionado con la vida espiritual, a veces se producen dificultades derivadas de las dudas que surgen en la propia mente, las cuales crean desconfianza e indecisi\u00f3n e inhiben nuestro progreso. Estas dudas se refieren b\u00e1sicamente al problema del mal. Sucede que las personas se enfrentan frecuentemente al mal y &hellip; <a href=\"https:\/\/www.upaya.es\/?p=1053\" class=\"more-link\">Seguir leyendo <span class=\"screen-reader-text\">El problema del mal (texto de Antonio Blay)<\/span> <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[6],"tags":[],"class_list":["post-1053","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-espiritualidad"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.upaya.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1053","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.upaya.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.upaya.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.upaya.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.upaya.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1053"}],"version-history":[{"count":12,"href":"https:\/\/www.upaya.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1053\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1071,"href":"https:\/\/www.upaya.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1053\/revisions\/1071"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.upaya.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1053"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.upaya.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1053"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.upaya.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1053"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}