{"id":1953,"date":"2015-03-02T21:22:44","date_gmt":"2015-03-02T19:22:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.upaya.es\/?p=1953"},"modified":"2015-03-02T21:22:44","modified_gmt":"2015-03-02T19:22:44","slug":"el-monacato-una-revolucion-actual-y-permanente-j-a-vazquez-mosquera","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.upaya.es\/?p=1953","title":{"rendered":"El Monacato. Una Revoluci\u00f3n actual y permanente (J. A. V\u00e1zquez Mosquera)"},"content":{"rendered":"<p>\n\t<a href=\"http:\/\/www.upaya.es\/wp-content\/uploads\/celdas-de-anacoretas-cerca-del-Mar-Muerto.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" alt=\"\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1954\" height=\"308\" src=\"http:\/\/www.upaya.es\/wp-content\/uploads\/celdas-de-anacoretas-cerca-del-Mar-Muerto.jpg\" title=\"Celdas de anacoretas cerca del Mar Muerto\" width=\"450\" srcset=\"http:\/\/www.upaya.es\/wp-content\/uploads\/celdas-de-anacoretas-cerca-del-Mar-Muerto.jpg 450w, http:\/\/www.upaya.es\/wp-content\/uploads\/celdas-de-anacoretas-cerca-del-Mar-Muerto-300x205.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 450px) 100vw, 450px\" \/><\/a>\n<\/p>\n<p>\n\t<strong>Como explica Jos&eacute; M&ordf;. Castillo en su libro &ldquo;<em>El Futuro de la Vida Religiosa<\/em>&rdquo;, el primitivo monacato<\/strong>, nacido en Egipto y otros lugares del Cercano Oriente hacia finales del siglo III, al salir de las ciudades y marchar al desierto,&nbsp;<strong>no hace otra cosa que practicar el modo de protesta que los rebeldes, disidentes y marginados sociales de la &eacute;poca sol&iacute;an emplear para expresar su rebeld&iacute;a con el sistema social dominante<\/strong>.\n<\/p>\n<p>\n\t<strong>Por ello, los monjes ser&aacute;n vistos con mucha desconfianza por la Iglesia institucional&nbsp;<\/strong>del Imperio hasta que San&nbsp;<strong>Atanasio de Alejandr&iacute;a&nbsp;<\/strong>no salga en defensa del monacato (buscando seguramente recuperar su fuerza y autenticidad para evitar la burocratizaci&oacute;n de la Iglesia institucional), escribiendo una biograf&iacute;a elogiosa de San Antonio, considerado el primer monje ermita&ntilde;o, la llamada&nbsp;<strong>Vita Antonii<\/strong>.\n<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>\n\t<strong>El monacato no intentaba otra cosa que vivir el cristianismo de forma integral, recuperando su car&aacute;cter prof&eacute;tico y &ldquo;revolucionario&rdquo;, es decir, su car&aacute;cter alternativo al sistema dominante o &ldquo;mundo&rdquo;,&nbsp;<\/strong>entendido como un modelo social dominante basado en el dinero, el poder o el prestigio y contrario al Evangelio. El cristianismo primitivo se conceb&iacute;a a s&iacute; mismo realizando en la pr&aacute;ctica, aqu&iacute; y ahora, de un modo hist&oacute;rico y universal, si bien no todav&iacute;a perfecto, la promesa central de la Biblia: salir, apoyados en Dios, del sistema basado en el ego&iacute;smo (&eacute;xodo) hacia la Tierra Prometida (el Reino).\n<\/p>\n<p>\n\t<strong>Los primeros cristianos ven en Jes&uacute;s al Cristo liberador, el que nos capacita gratuitamente para vivir de un modo nuevo, humano, fraterno y libre, y, por eso, ser&aacute;n seguidores de &ldquo;este Jesucristo&rdquo;.&nbsp;<\/strong>No es pues un movimiento pol&iacute;tico en el sentido de un movimiento que busque el poder, sin cambiar el modo de ejercerlo, pero&nbsp;<strong>tiene una fuerte carga pol&iacute;tica en la medida que pone en cuesti&oacute;n las bases del sistema social dominante y desea sustituirlas por otras, el Amor o fraternidad m&aacute;s all&aacute; del ego<\/strong>; intenta as&iacute; ordenar la vida, no bas&aacute;ndose en la justicia entendida como retribuci&oacute;n (dar a cada uno lo que se merece), sino entender la justicia como un colocarse del lado de los m&aacute;s pobres y d&eacute;biles, sabiendo que en &uacute;ltimo t&eacute;rmino todo nos es dado por la Realidad o Dios, m&aacute;s all&aacute; del ego; tomar conciencia de que todos somos pobres y necesitados. Descubrir que abrirse a la transcendencia es abrirse a los pobres. Esto supone establecer unas nuevas relaciones entre los hombres que no se basen en la dominaci&oacute;n de unos sobre otros.\n<\/p>\n<p>\n\tComo explica el te&oacute;logo&nbsp;<strong>Antonio Gonz&aacute;lez&nbsp;<\/strong>en su libro &ldquo;<strong><em>Reinado de Dios e Imperio<\/em><\/strong>&rdquo;, esto es lo que est&aacute; detr&aacute;s de la famosa frase del Evangelio: &ldquo;<em>Devolved a Cesar lo que es de Cesar y lo que pertenece a Dios, a Dios&rdquo;.&nbsp;<\/em><strong>No se tratar&iacute;a de que Jes&uacute;s diga que hay que separar la religi&oacute;n y la pol&iacute;tica (otra cosa es separar iglesia y Estado), sino que pide separarse del sistema dominante representado por Cesar (de ah&iacute; que diga &ldquo;devolver&rdquo; y no &ldquo;dar&rdquo;, como algunos traducen) y devolver a Dios lo que le pertenece, el Pueblo, dominado por los dirigentes religiosos. Llama a una revoluci&oacute;n espiritual y social hecha desde el Amor<\/strong>.\n<\/p>\n<p>\n\tLo que plantea el monacato es ser fiel a este mandato, se&ntilde;alando la necesidad de que la revoluci&oacute;n sea permanente y actual; es decir,&nbsp;<strong>no se trataba (ni se trata) de tener el poder social, sino de vivir aqu&iacute; y ahora, y primero en uno mismo, lo mejor posible, los valores del Reino<\/strong>&nbsp;(fraternidad, igualdad, libertad podr&iacute;an expresarlos bien).\n<\/p>\n<p>\n\tEl monacato era consciente de que&nbsp;<strong>la revoluci&oacute;n cristiana, que se hab&iacute;a hecho desde las bases y la persecuci&oacute;n, estaba siendo institucionalizada y burocratizada, en aquel sigo III, perdiendo su car&aacute;cter transformador del sistema. Denunciaban los monjes esta burocracia que ya no era &ldquo;revolucionaria&rdquo; o cristiana en plenitud<\/strong>.\n<\/p>\n<p>\n\t<strong>A lo largo del tiempo el monacato intentar&aacute; contribuir a que esa revoluci&oacute;n se plasme en la sociedad, colaborando con los movimientos de reforma y actuando seg&uacute;n los medios y las circunstancias de cada momento<\/strong>. Para el monacato benedictino esta idea de un orden arm&oacute;nico personal y social es lo que est&aacute; detr&aacute;s del lema de la orden: Pax, paz. Alcanzar la Paz es la forma de describir ese nuevo estilo de vida, tanto personal como social, basada en la armon&iacute;a, la fraternidad, la justicia, la resoluci&oacute;n no violenta de las tensiones sociales&#8230;&nbsp;<strong>Los monjes benedictinos contribuyeron, a su manera, en los diversos movimientos que en Occidente se vivieron para mejorar la justicia y la ordenaci&oacute;n de la sociedad<\/strong>, por ejemplo, apoyando el movimiento de reforma de Carlomagno en el siglo IX, o la renovaci&oacute;n social del siglo XI y XII, en la que los cistercienses tomaron un papel muy activo.&nbsp;<strong>Por supuesto, todos estos modelos eran muy primitivos e imperfectos, no pueden servirnos de modelo hoy, pero s&iacute; nos indican la importancia de que los ideales de cambio y renovaci&oacute;n social deben continuar hoy (hay mucho que mejorar), apoyados tambi&eacute;n por ,y en, los monjes.<\/strong>\n<\/p>\n<p>\n\t<strong>El monacato podr&iacute;a tener pues un mensaje permanente para todo movimiento que busca el cambio social de verdad, la revoluci&oacute;n espiritual y social.<\/strong>&nbsp;Paso a se&ntilde;alar<strong>algunos de estos posibles mensajes mon&aacute;sticos:<\/strong>\n<\/p>\n<p>\n\t1) <strong>La Revoluci&oacute;n no debe caer en el oportunismo<\/strong>, es decir, en esperar el cambio en el futuro para justificar el acceder ahora al poder sin transformarlo, renunciando a la transformaci&oacute;n actual de las cosas para hacerlo en un futuro que nunca llega. Para evitar esto debemos &ldquo;salir del sistema&rdquo;, devolver al Cesar lo suyo, que no quiere decir necesariamente no participar en la vida social, sino no asumir la l&oacute;gica del sistema y actuar desde otra l&oacute;gica: la de la Revoluci&oacute;n. Esto es: vivir en el mundo sin ser del mundo. Por eso, el monacato genera ya aqu&iacute; y ahora comunidades, que intentan plasmar, de un modo siempre imperfecto, el proyecto del Reino.\n<\/p>\n<p>\n\t2) <strong>La Revoluci&oacute;n no debe caer en el sectarismo<\/strong>. Buscar el cambio s&oacute;lo para un grupo de &ldquo;puros y elegidos&rdquo;, que viven de acuerdo en todo a un modelo considerado el ideal, excluyendo al resto. Se debe buscar el cambio para todos, el bien para&nbsp;<a href=\"mailto:tod@s;\">tod@s;<\/a>&nbsp;esto supone, reconocer la verdad en otras visiones diferentes a la propia, considerada como ideal, y reconocer las limitaciones y errores propios. Intentar que nuestra visi&oacute;n sea lo menos excluyente y lo m&aacute;s abarcadora posible, sabiendo que siempre ser&aacute; limitada y sujeta a error. El mismo marxismo, el pensamiento revolucionario actual m&aacute;s rico y fecundo (cuando no ha ca&iacute;do en el dogmatismo estalinista o mao&iacute;sta), se&ntilde;ala la necesidad de que el pensamiento revolucionario sea un &ldquo;pensamiento dial&eacute;ctico&rdquo; que llegue a la s&iacute;ntesis de las diversas visiones opuestas, entendidas como tesis y ant&iacute;tesis que deben superarse.\n<\/p>\n<p>\n\t3) <strong>La Revoluci&oacute;n no debe caer en el reduccionismo<\/strong>; es decir, en excluir dimensiones de la realidad que nos constituyen. No basta tener en cuenta, ni s&oacute;lo la realidad material e hist&oacute;rica, ni s&oacute;lo la espiritual; hay que tener en cuenta todas las dimensiones de la realidad. Esto tambi&eacute;n es se&ntilde;alado por el marxismo, si bien en sus formas m&aacute;s degeneradas se ha olvidado; como recordaba Engels, no se trata de creer que la &uacute;nica dimensi&oacute;n es la material, sino de ser consciente que todas las dimensiones est&aacute;n mediatizadas por esta dimensi&oacute;n, si bien todas se influyen unas a otras. La revoluci&oacute;n no puede ser s&oacute;lo social, econ&oacute;mica o pol&iacute;tica, debe ser personal, cultural y espiritual. Y esto es fundamental para no crear monstruosidades totalitarias. Es importante aqu&iacute; se&ntilde;alar que la revoluci&oacute;n no se puede hacer desde el ego (el subjetivismo) sino apoyados en la Realidad, m&aacute;s all&aacute; del ego, entendiendo &eacute;sta como la entendamos: Historia, Misterio, Dios&hellip; Para los cristianos sin apoyarse en lo que est&aacute; m&aacute;s all&aacute; de mi ego, la Gracia, Dios&hellip; no ser&aacute; posible un cambio verdadero.\n<\/p>\n<p>\n\tEsto supone,&nbsp;<strong>reconocer en el ser humano una realidad m&aacute;s all&aacute; del individuo o el ego, la persona, que se caracteriza por su libertad y que es inviolable; es decir, nunca puede ser sacrificada a la colectividad, si bien, s&oacute;lo puede realizarse en la relaci&oacute;n con los dem&aacute;s; la persona es una realidad comunitaria y relacional y no un ego individual, como cree impl&iacute;citamente el capitalismo liberal. De ah&iacute; la necesidad de sociedades que permitan que las personas se realicen en plenitud y no sean puestas por debajo de intereses econ&oacute;micos, burocr&aacute;ticos o tecnol&oacute;gicos.<\/strong>\n<\/p>\n<p>\n\t<strong>Otro elemento importante para no caer en el reduccionismo es no cortar ni despreciar las tradiciones de la humanidad<\/strong>. Ellas transmiten la experiencia humana y son gu&iacute;a para humanizarnos. Ahora bien, las tradiciones tienden a anquilosarse y a quedarse fijadas en elementos no esenciales. La revoluci&oacute;n no rechaza la tradici&oacute;n humana, sino que intenta depurarla de sus elementos espurios y decadentes, para poder vivir los elementos esenciales de esa experiencia que las tradiciones nos transmiten.\n<\/p>\n<p>\n\t4) <strong>La Revoluci&oacute;n ha de ser permanente<\/strong>. Es el aspecto escatol&oacute;gico del cristianismo, es decir, nunca se realiza en plenitud la &ldquo;sociedad ideal&rdquo;, el Reino, si bien eso no debe ser motivo para no ir caminando en la historia hacia esa Utop&iacute;a. El Reino se va realizando ya aqu&iacute; y ahora cuando se viven sus valores, si bien, su plenitud es para m&aacute;s all&aacute; de la historia actual. Esto supone relativizar todos los sistemas pol&iacute;ticos, por muy humanizadores que sean, y ser siempre cr&iacute;ticos y creativos para mejorarlos, a la vez, que capaces de reconocer los logros de la humanidad y de los diversos sistemas sociales que ha creado.\n<\/p>\n<p>\n\t<strong>Evidentemente hoy el monacato ya no tiene de forma tan visible esta dimensi&oacute;n &ldquo;revolucionaria&rdquo;;&nbsp;<\/strong>como suele ocurrir con los movimientos de cambio y alternativos, que consiguen tener &eacute;xito, terminan perdiendo energ&iacute;a transformadora a medida que se van burocratizando. Es, por ello, que cada cierto tiempo se necesita volver a recuperar sus ideales primitivos y reactualizarlos en cada &eacute;poca de acuerdo a las circunstancias del momento.\n<\/p>\n<p>\n\t<strong>Cristian&iacute;a, en cierta forma, querr&iacute;a ser una experiencia que ayudara a recuperar esta dimensi&oacute;n mon&aacute;stica fundamental: la dimensi&oacute;n &ldquo;revolucionaria&rdquo;, en el &ldquo;buen sentido&rdquo; de la palabra (cambiar, de verdad, de forma integral, para humanizarnos m&aacute;s).<\/strong>\n<\/p>\n<p>\n\t<strong>(fuente: <a href=\"http:\/\/blogs.periodistadigital.com\/cristiania.php\/2011\/12\/30\/el-monacato-una-revolucion-actual-y-perm\">blog de J. A. V&aacute;zquez Mosquera<\/a>)<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Como explica Jos&eacute; M&ordf;. 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